viernes, noviembre 18, 2005

"Volver al pasado"

miércoles, septiembre 28, 2005

Es inexplicable la sensación que se siente cuando se vuelve a la infancia, es como si la mente hiciera un viaje del cual jamás se desea regresar.Hace tiempo atrás viví una experiencia similar, caminaba por las calles del barrio que me vio crecer, y de repente mi cuerpo se inundó de una sensación inexplicable, comencé a sentir esos olores tan característicos de mi etapa edípica.Cerré los ojos y me sumergí en ese mundo soñado, me vi correr en el vivero, herencia de mis abuelos maternos, entre los rosales y jazmines, esa mezcla perfecta de lo dulce y pasional, ya no sentía mis piernas, más bien levitaba en el espacio.No quería regresar, mi mente hacía un esfuerzo sobrenatural, y entre cítricos y olivos me volví niña otra vez.Comencé a preguntarme que había quedado de aquella infanta traviesa que recibía retos, bastante seguidos, en sus primeras andanzas en bicicleta, ya que una y otra vez aparecía encima de alguna planta que estaba reservada para la venta. Y ni que pensar cuando mi viejo se pasaba las tardes sacándome las espinas de los rosales. Mi rostro desprendió una sonrisa cuasi cómplice por aquellas anécdotas.De lejos se oían murmullos de aquellos que alguna vez fueron mis vecinos, y que, hoy, sólo parecen cuerpos en formol, pero seguía resistiéndome a volver, a seguir caminado, dejando atrás aquella sensación sublime.En ese instante comenzaron a mezclarse otros recuerdos, me vi creciendo en cámara rápida, pasé por la escuela primaria, el colegio secundario, mis experiencias universitarias, hasta que de repente volví a lo que soy hoy, una mujer. Uff que palabra…Abrí los ojos y caminé hasta el ventanal de una casa, esos que tiene vidrios espejados, me paré enfrente y por primera vez en muchos años me di cuenta que ya no era Julietita o Gullia, como me llamaba mi nonno, había pasado a ser Julieta o Juli, como me llaman las personas que me rodean.Sentí que todo aquello que había soñado en esos escasos minutos, se volvían chiquititos, y muy, pero muy lejanos. Por un instante tuve muchos deseos de volver a aquellos años ochentosos, pero al mirarme me di cuenta que era en vano. “Ya no soy esa niña, aunque quedan residuos de ella”. Aquella reflexión despertó escalofríos en mi interior. Inmediatamente me alejé del ventanal, y seguí caminando, tenía ganas de volar, de volver el tiempo atrás. Sé que no es posible, a menos que cuente con la maquina del futuro que hizo famoso a Michael Fox.

Este breve texto lo comencé a escribir hace algún tiempo, ni sé por qué, hoy, vuelve a mí casi por casualidad. Quería compartirlo con ustedes. Saludos.

Juli.

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