jueves, noviembre 27, 2008

Exercise your music muscle!

Para probar los conocimientos sobre Rock (y ejercitar el músculo musical visual)!

Virgin sacó un concurso en el que la idea es descubrir las bandas de Rock que figuran "ocultas" en esta imágen (si clickean sobre ella, la ven más grande).


A ver que descubren... son unas cuantas.

EH (robando una idea de mi "gran amigo" Seba Machao)

domingo, noviembre 23, 2008

Generación B

Clarín, domingo 23 de noviembre de 2008. Por Guillermina de Domini

En las nuevas tribus urbanas la sexualidad se vive sin tabúes

Son la "Generación B", que expresan su bisexualidad abiertamente. Las chicas tienen aspecto de chicos y ellos de chicas. Para algunos expertos es más una moda que una actitud definitiva frente al sexo. Y que en el futuro puede cambiar.


SEGUROS. Tomás, Federico y Lucas, dicen que no están "confundidos". (Leo Vaca)

Pá, tengo un problema: me gustan las chicas y los chicos", dice que le confesó. David C. (18 años), recién llegaba a su casa en Caballito. Había estado en "la Plop", una fiesta que organizan en el Teatro Fénix en Flores, al que las nuevas tribus urbanas suelen ir los viernes y sábados. Es la última "onda".
Cuenta que esa noche se "chapó" a tres mujeres y a dos varones. "No fue la primera vez, pero fue récord", bromea. Y vuelve: "¿Qué me dijo mi papá? Se quedó callado. Se lo fue a contar a mi mamá y no me hablaron por una semana. Después, me dijeron que si a mí me hacía feliz, estaba todo bien". David es uno de los tantos adolescentes de las nuevas tribus urbanas de entre 14 y 18 de años de la "Generación B", que se define como bisexual o que admite que "le da lo mismo, que besa o 'curte' con la persona que le atrae sin importar su sexo". Clarín lo comprobó charlando con chicos floggers y recorriendo los boliches gay friendly y otros igualmente permisivos, donde -dicen- experimentan esa curiosidad que sienten por tener relaciones sexuales con una persona del mismo sexo y del opuesto.
Los expertos coinciden en que está más de moda expresar la bisexualidad que el ser bisexual. Tanto, que el 18 de noviembre la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) presentó una guía de consejos para "salir del closet" en el Colegio Nacional Buenos Aires. Lo organizó la comisión de diversidad del Centro de Estudiantes.
Para los adolescentes de las nuevas tribus, los tabúes no existen. No hay blancos ni negros. Y todos aseguran que cada vez son más los chicos y las chicas que confiesan su bisexualidad y la viven con naturalidad, sin miedos ni prejuicios. Y hasta se animan a decirle a sus padres, que, a su vez, hacen un mayor esfuerzo por entender. O al menos, eso dicen los chicos.
Adriana Arteaga, psicóloga del equipo de sexualidad adolescente EPSYCO, afirma que la bisexualidad no es un enfermedad. "No hay estudios científicos que lo comprueben. Tampoco se sabe si es genético o psicológico". Y explica porqué: "Es una condición natural del hombre". Isabel Boschi, presidenta de la Federación Sexológica Argentina, lo detalla: "Las dudas sobre la sexualidad existieron desde siempre con marcas de la época. Sólo que ahora se ven más con las nuevas tribus porque son más libres para hablar de su sexualidad. Con una marca posmoderna, y una sociedad más permisiva. Estos chicos no están confundidos. Prueban y juegan. Es ensayo y error. Llaman la atención. Son las nuevas actitudes revolucionarias del adolescente".
Daniel Jones, investigador del grupo de estudio sobre sexualidad del Instituto Germani, también habla de una revolución, pero sexual y futura. "Los chicos se animan a expresar una sexualidad distinta en la medida que hay mayor disidencia. Dicen bisexuales para la mirada de los adultos, que necesitan un nombre porque no entienden. No pasa sólo en las tribus urbanas". Para Alejandra Landoni, presidenta de Asociación Prisma, está potenciada por las nuevas tribus porque expresan mucho su androginia. "Ellas parecen chicos: usan ropa holgada, pelo corto y no les importa cuidar su peso. Y ellos parecen chicas: son muy delgados y usan ropa ajustada, pantalones chupines, remeras al cuerpo, el pelo largo planchado y usan cremas y se maquillan porque les importa el cuidado de la piel", describe.
Hugo Marietan, psiquiatra de adolescentes, dice: "Es por apariencia o curiosidad no porque les guste estar con una chica o un chico. Después es muy probable que se arrepientan". No es el único que mira a futuro. Jones asegura "que las chicas se animen a explorar más allá de la heterosexualidad no significa que la bisexualidad y la androginia sean el destino de estos jóvenes. No todos los adolescentes y jóvenes que mantienen relaciones sexuales con personas del mismo sexo son gays o lesbianas".

http://www.clarin.com/diario/2008/11/23/um/m-01808822.htm

sábado, noviembre 22, 2008

Si hay miseria que no se note

Por Jorge Luis Borges.
Publicado en Clarín, 8 de marzo de 1984.
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El dictamen francés de que la hipocresía es el tributo que el vicio paga a la virtud corresponde con precisión a Tartufo o a ciertos personajes de Dickens, no a la hipocresía argentina, que es de otro orden. El hipócrita, entre nosotros, se jacta de esa miseria necesaria, el dinero, o de esa otra miseria, la fama. Consideremos una de sus obsesiones: la imagen argentina. La imagen, no la realidad. Adelina del Carril, viuda de Ricardo Güiraldes, vivió diez años en la India, cuya cultura es una de las más complejas del orbe. A su vuelta, le preguntaron: ¿Qué dicen de nosotros en la India? Nada le preguntaron sobre las tierras que había conocido. Yo tuve una experiencia análoga. En un aula de Nueva York hablé sobre la obra de Kafka. Un compatriota, a quien muy poco le interesaría esa obra, me dio las gracias porque yo había mejorado, esa tarde, la imagen argentina.
El culto de esa imagen nos ha llevado a una profusión de eufemismos. Un grupo de cambiantes militares se encarama al poder y nos maltrata durante unos siete años; esa calamidad se llama el proceso. Los terroristas arrojaban sus bombas; para no herir sus buenos sentimientos, se los llamó activistas. El terrorismo estrepitoso fue sucedido por un terrorismo secreto; se lo llamó la represión. Los mazorqueros que secuestraron, que a veces torturaron y que invariablemente asesinaron a miles de argentinos, obtuvieron el título general de fuerzas parapoliciales. Hubo una invasión y hubo una derrota; las autoridades hablaron de anticolonialismo y de un cese de hostilidades. Un ministro, acaso deliberadamente, arruina la patria; se lo denomina un economista. La patria fue degradada, expoliada y éticamente corrompida; se la apodó Argentina Potencia. El viaje de una viuda de Perón se llama operación retorno. Gremialista es el mote que se otorga a ciertos matones. Un negocio turbio es un negociado y, a veces, un ilícito. Cobrar excesivamente un trabajo es hacerse valer. La disputa con Chile se apodó el conflicto limítrofe.
En la esquina de Charcas y Maipú había, hasta hace poco, un alto y hondo conventillo. Los vecinos recordarán las paredes amarillas, el portón, el entrevisto patio y su pileta y el balcón de fierro al que salía una pareja de viejitos y una nochera; tal era el eufemismo que usaba el barrio. El hecho nada tiene de singular; lo singular es que nadie hablaba de conventillo, porque se entiende que no los hay en el centro y menos en el norte. No importa que haya pobres; lo que importa es que no se sepa. En vísperas de un certamen de fútbol, apodado el Mundial, las autoridades repartieron ropa a la gente, para que los turistas no advirtieran que hay pobres en Buenos Aires. A los rancheríos de las orillas, popularmente llamados villas miserias, se los llama ahora villas de emergencia. Sé de familias que durante los meses de diciembre, de enero y de febrero, vivían a escondidas en su casa para que la gente creyera que estaban veraneando en el Uruguay.
Otra especie del género son los eufemismos pomposos. El presidente es el primer mandatario, su mujer es la primera dama, palabra de la jerga teatral. Un ministro es el titular de la cartera, curioso gongorismo. Un ciego (yo lo soy) es un no vidente. Una cuadrilla de parientes y de pistoleros es ahora un séquito. Un plagio es una reminiscencia. A los maestros se los llama docentes; a los psicoanalistas, psicólogos; a los porteros, encargados; a los basurales, cinturón ecológico; a las batidas policiales, vastos operativos; a los controles de vehículos, Operativo Sol. Desde hace poco, la venta lucrativa (toda venta lo es) de obscenidades y la exhibición de desnudos se llama democracia o, a la española, destape.
Ofrezco este primer borrador, sin duda incompleto, del vocabulario habitual de nuestra hipocresía. La Academia Argentina de Letras bien puede ampliarlo.

martes, noviembre 18, 2008

sábado, noviembre 15, 2008

El lunes empiezan los finales

Turn off your mind, relax and float down stream.
It is not dying, it is not dying.

NS

jueves, noviembre 13, 2008

Test de ideología política

Acá les dejo un test que mide tu ideología política respecto de dos ejes. Por un lado "derecha-izquierda" y por otro "autoritario-libertario".
Son algunas preguntas de multiple choice que se contestan bastante rápido.

http://www.univision.com/content/content.jhtml?cid=424389

Una vez que terminen pongan en comparar con otros y aparecen los resultados de algunos personajes importantes de la historia como Stalin, Hitler, Bush y el Papa.

(Yo estoy cenca del Papa ¿Quién lo hubiese dicho?)

Un abrazo para todos.

Nacho

sábado, noviembre 08, 2008

Fogón, sin fuego (VII)

Sillas apiladas en un rincón, la luz de la tarde que entra por las ventanas del aula V102, mochilas tiradas, mates, bizcochitos, guitarras, las cuerdas de un violín, LAs, DOs, REs, octavas y armónicas, tam-tams, saltos por el aire, pies descalzos y sucios y un profesor medio loco con un rejunte de alumnos de todos lados. Eso contestamos cuando alguien externo pregunta que es un "Fogón sin Fuego". Magia.

Este es mi aporte al FsF, como lo viví. Ah, les paso un mate.

www.fotoseugeniah.blogspot.com (acá están todas las fotos)


Espero que lo disfruten. Gracias.

Euge H

viernes, noviembre 07, 2008

"El misterio del coraje"









La primera, versión original; la otra, nuestra.
Parecerá trillado ya.




Título:
El misterio del coraje. Un ensayo sobre la valentía, el miedo, la vergüenza y el honor
Autor:
William Ian Miller






¿Qué es la cobardía? ¿Cuán perniciosos pueden ser sus límites? ¿Qué es el coraje? ¿Quiénes sus actores? ¿Cuáles sus formas? Miller nos ofrece más de cuatrocientas páginas sobre estos temas. ¿Filosofía? ¿Historia? ¿Testimonios? Todo ello junto, unido a sus reflexiones no exentas de una exigencia muy marcada para sí, y para los demás, rayana en el dogma. "Si hubiera pedido un deseo", dice Miller, "hubiera pedido no tener miedo nunca, no haber tenido miedo a sentir la vergüenza de haber tenido miedo".
Escribir este libro fue para el autor transitar por sus propios sentimientos relacionados con la cobardía, la cual considera un "vicio". Tan es así que nos dice en su Prólogo que comenzó por escribir un ensayo sobre este tema, "aquellas cobardías de la vida cotidiana, aquellas que tratamos de justificarnos y pensamos que fueron la cordialidad y nuestra buena educación las que nos hicieron guardar silencio", pero torció el rumbo de sus reflexiones y se concentró en todo lo contrario.
Para Miller el coraje es una de las mejores virtudes del ser humano; sin embargo, también considera que no es una virtud fácil de entender:
Como otras virtudes se resiste a ser congelada, definida hasta el punto de excluir cualquier posibilidad de modificación, de expansión o de contracción, ante los cambios en la ideología o en las condiciones materiales. Todas las virtudes tienen sus historias y sus sociologías. Pero el coraje y su vicio correspondiente, la cobardía, están más a la merced de su contexto social y cultural que cualquiera de las otras virtudes o los otros vicios más simples.
El libro está dividido en 17 capítulos y un "posfacio a modo de conclusión". Cada uno de estos capítulos aborda una manifestación específica de la valentía, del coraje: la temeridad según Aristóteles, cómo se expresa la valentía en situaciones de guerra, cuál es el papel de las mujeres en cuanto a temeridad, cuáles las consecuencias de la vergüenza, cuál el terreno emocional del coraje, su ámbito ético, en qué consiste el coraje en relación con la moral y civilidad.
Se deduce de sus páginas que la valentía es una virtud tan elusiva de definir como de practicar. En esta obra se recurre a los ejemplos más variados, a las citas de numerosos pensadores, a las reflexiones y anécdotas tanto de guerreros como de filósofos, a situaciones históricas diversas, y a entornos sociales disímiles para explicar el tema central. Aunque el punto de convergencia para Miller será la sociedad de Estados Unidos, donde él se desenvuelve.
Miller sostiene que el coraje es lo que cada sociedad percibe que debe ser, ya sea moral o físico. El instinto, la suerte, la capacidad individual, las presiones sociales, las oportunidades, habilidades, o el deseo de obtener la gloria son todos factores que pueden influenciar en las acciones de los llamados héroes o de los cobardes. De ahí que Miller recurra a escenas relacionadas con la guerra donde los ejemplos resultan más ilustrativos. Sus disquisiciones acerca de cómo y por qué la cobardía es un crimen en un entorno militar serán centrales en la obra.
Me he basado fuertemente en memorias de soldados. Sospecho que seré acusado de privilegiar un conjunto singular de voces a expensas de otras. Pero este no es un libro sobre soldados, ni sobre las guerras. Es sobre el coraje, lo que implica que en sus páginas figuran prisioneros de los campos de concentración, mártires y otros que sufrieron en silencio (...) los soldados. al menos aquellos que escribieron las historias que leí, se sintieron más obligados que la mayoría a enfrentar el coraje, y a explicárselo.
William Ian Miller es un profesor de Derecho en la Universidad de Michigan que tiene en su haber ya varios títulos. Éste que ponemos a consideración de los lectores de Futuros es un ensayo apasionante con profusa bibliografía y varias páginas de notas explicativas, consecuencia de libros anteriores sobre la humillación (Humiliation: and other essays on Honor, Social Discomfort, and Violence, Cornell University Press, 1993) y el asco (>The Anatomy of Disgust, Harvard University Press, 1997). La primera edición de esta obra, en inglés, data del año 2000.





martes, noviembre 04, 2008

Hablemos de otra cosa


- Che, no puedo dejar de pensar...
- En Kierkegaard.
-¿Qué?
-En Kierkegaard. ¿No ibas a decir eso? "No puedo dejar de pensar en Kierkegaard"
-¿De qué hablás? ¿Estás enfermo?
-No, boludo. Kierkegaard. Creí que me ibas a hablar de él.
-No sé ni quién es.
-Un filósofo, no importa. Creo que vivía en Noruega o en algún lugar donde hacía frío. Hablemos de otra cosa.
-Ya no tengo dudas, estás enfermo.
-Bueno, ya está.
-No, es que no te entiendo. ¿Por qué te iría a hablar de un filósofo noruego?
-No estoy seguro de que fuera noruego. Quizá era danés.
-¿De Dania?
-De Dinamarca, animal.
-¿No se dice dinamarqués?
-Creo que no, pero no estoy seguro. Buscalo en rae.
-Es lo mismo. Igual: ¿por qué te hablaría de un filósofo dinamarqués?
-Se me dio, no sé. Es la esencia de tu frase, la obsesión, la frustración, la repetición: "No puedo dejar de pensar...". Me da Kierkegaard.
-¿Te da? Sí. Estás enfermo.
-Bueno, me sonó. Qué sé yo. El tipo era muy raro. Un raro triste. Estuvo enamorado siempre de una mina con la que no se casó, y se arrepintió hasta morirse. Desde ahí armó una especie de catálogo pormenorizado de la angustia. Te digo una cosa: ese sí sufría.
-También con ese apellido...
-Ni siquiera el apellido le respetaron. Otra angustia.
-¿Cómo?
-Se llamaba Kierkegaard pero no se llamaba Kierkegaard.
-¿En qué quedamos?
-No se pronunciaba Kierkegaard.
-¿Cómo era?
-Kirchegor.
-Dejate de joder.
-No tengo muy claras las visicitudes fonéticas del alfabeto nórdico, pero eso lo sé. Lo leí en wikipedia.
-¿Kirchegor?
-Kirchegor
-Es como un Kirchner gordo.
-El día que Kirchner lloró.
-Ahora estás mezclando todo.
-Para nada. Poca gente debe haber llorado como Kirchegor. El tipo tenía una melancolía circular, paralizante. La minita esta que le gustaba, lo volvió literalmente loco entre el amor y la culpa: él le propuso casamiento, pero se arrepintió en menos de un año. Y volvió todo para atrás.
-Más que melancólico me parece puto.
-También puede ser, pero no creo. Regine se llamaba.
-¿De primer nombre? Era puto.
-No, gil. Él no. Él era Soren, con la rayita en la "o". Ella era Regine.
-Ah.
-...
-¿Y?
-¿Y, qué?
-Eso es lo que yo pregunto. ¿Y qué? ¿Qué pasó?
-¿Con quién?
-Con Regine, con Kierkegaard.
-Qué sé yo. Era católico, medio rayado. Vos sabés que no los entiendo. A los judíos rayados les tengo más la ficha: Freud, Marx, Woody Allen...
-¿Por qué me hablás de todo esto?
-¿De qué? ¿De la filosofía cristiana?
-No, de Kirchegor, de Regine, de todo eso.
-Vos sacaste el tema.
-¿Yo?
-Y sí: tu repetición, tu locura, tu monotonía, tu vuelta a cero. Tu "no puedo dejar de pensar".
-Y ahora, increíblemente, me voy a quedar pensando en Kierkegaard.
-Conociéndote, no vas a dejar de pensar...
-Uf... Hay que aguantarte, eh. Esás tremendo. ¿Pasó algo?
-No sé, estaré melancólico. Hablemos de otra cosa.
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L>S>D>A