lunes, febrero 28, 2011

The Oscar goes to




Iba a esperar a que Natalio comentara acerca del documental de BBC, pero hay que ser bueno: el documental es demasiado largo y uno, periodista de profesión, no puede exigir que exista interacción con el público lector. Así que decidí escribir un poquito más, a ver si a alguien se le encendía la chispa cinematográfica.

Anoche, como sabrán, se entregaron los Oscar. La ceremonia no significa demasiado para un incondicional del cine, pero hay que admitir que una estatuilla o una nominación pueden cambiar la suerte de taquilla (o DVD) de una película. De ahí, también, que la industria cinematográfica le dé tanta importancia a lo que pueda suceder esa noche.

Este fue un año con muchísimas películas buenas, desde las independientes (Winter's Bone está muy bien), pasando por el mainstream (si no vieron Black Swan o The King's Speech no dejen de hacerlo) y hasta las de animación (Cómo entrenar a tu dragón o Megamind quizá hasta mejores que Toy Story 3).

Ya hace un tiempo, incluso, hablamos de la maravilla de Inception y esa locura que tiene Nolan para hacernos viajar a su mundo con una sencillez envidiable.

Sin embargo hubo una que a mí me estremeció en particular. Se llama Four Lions, es británica (y, sí, algo tenía que pasar), y habla de terrorismo. Claro, a diferencia de tantas otras películas sobre terrorismo, esta es una comedia.

No estuvo en los Oscar, pero la recomiendo muchísimo (y no miren el trailer porque se las arruina).

viernes, febrero 25, 2011

BBC

Dejen que lo diga desde temprano así no queda ninguna duda: la televisión pública británica es un lujo maravilloso. Cada vez que uno cambia de canal se encuentra con una propuesta insólita y apasionante.

Hace un par de semanas, el zapping me entregó un documental exquisito de Scott Mills, un periodista/presentador gay que -acostumbrado a no ser discriminado en una ciudad cosmopolita y abierta como londres- decidió viajar al lugar en el que la homosexualidad puede terminar con tu asesinato.

El destino elegido fue Uganda (la homosexualidad es ILEGAL en 37 países de África), y el atractivo título de su programa especial fue "The world's worst place to be gay?" (¿El peor lugar del mundo para ser gay?).

Saldrá en dos entregas. La segunda, el 2 de marzo. Les paso la primera para que pispeen. Ojo, eso sí, está en inglés, no conseguí versión subtitulada.

jueves, febrero 24, 2011

Publicity

Continúo en mi diálogo interpersonal con Euge, esta vez para retomar nuestras raíces y mostrarles un par de publicidades con las que me crucé por acá (pasado, evolución y presente).









Espero poder interesarlos.Saludos a todos.
P.

PD: Euge, si todo sale bien, vuelvo el 6 de abril.

miércoles, febrero 23, 2011

Mantova

A Euge le gustó Italia, y Euge fue la única que reaccionó a mi pequeño llamado, así que voy a hacerle un guiño ampliando y rectificando. Dije: Italia no puede sorprenderme. Y mentí. Sí, mentí, porque hubo un momento casi mágico del último viaje en el que el país me tiró con toda su tradición y me sacó volando por la ventana del auto para aterrizar en un pedazo de cielo.

Fue un segundo, apenas. Después de salir de Verona, una ciudad hermosa, romántica, shakespeariana, llena de puentes, ladrillos y pasión norteña, me acerqué de a poco a una pequeña villa de nombre llamativo: Mantova. Mantua, en español. La única forma de llegar era cruzando una ruta (autopista, carretera, no sé: no era muy grande) a través de un lago.

Tuvimos la suerte de llegar justo en el atardecer. Desde la ventana frontal del coche nos regocijamos con algo como esto:


Ese perfil urbano resultó ser apenas un aviso. Adentro, en una ciudad con tamaño de pueblo y dinámica de amistad, apareció la Italia que uno imagina pero nunca ve. Una Italia descontaminada, llena de gente recorriendo calles en bicicletas y abandonándolas en su destino sin preocuparse por atarlas o asegurarlas con un candado. Lleno de panaderías y almacenes. Llena de italianos sin turistas (más que uno, claro): la bella vita di provincia.

Yo no tengo ciudadanía europea, y de hecho vivo en una ciudad eléctrica que me obliga a estar alerta. No me arrepiento, por cierto, pero hay algo de ese ritmo que me obliga a reflexionar. Está claro que se puede vivir de otra manera y seguramente no hace falta ir hasta Mantova para verlo. Pero así de tonto, en mi caso, esa Venecia sin agua, esa joyita en potencia, ese castillo de arena, me hizo dar cuenta de que hay gente que es, sin más, y no necesita otra cosa.

martes, febrero 22, 2011

Disposición

¿Qué es, exactamente, lo que estamos esperando para escribir? ¿Por qué recién hoy, más de un mes después de la última vez que puse una letra al lado de la otra en este blog, me decido a volver a la carga? ¿Por qué hoy, digo, y no antes? En estos últimos días fui reconociendo un vicio común en mi generación universitaria: el regodeo en el pensamiento futuro, en el proyecto de lo que se va a hacer.

He tomado una disposición que espero cumplir a rajatabla. Pensaré menos y haré más. Intentaré focalizarme menos en la exigencia y en el perfeccionamiento y más en la acción. Escribiré en este blog, porque tengo ganas de escribir y ustedes muchas veces sienten ganas de leer y en esa conexión nos despertamos mutuamente.

Mucho pasó desde el último posteo, cuando recién empezaba mis vacaciones aquí. Estuve en Italia y descubrí con cierto placer que es una nación que conozco y me conoce -ninguno de los dos está capacitado para sorprender al otro-. Manejé allí, fiel a mi torpeza. Trabajé aquí. Nada mal.

Recorrí buena parte de Inglaterra forjando recuerdos futuros. Me imagino qué seré cuando crezca. ¿Periodista? ¿De qué tipo? Extraño un poco las potencialidades.

Los extraño un poco. Escriban.

Beso
P

jueves, febrero 10, 2011

Honrar la vida

Con el metal te hierve la sangre, pero con la negra te vibra el alma.
Escuchenla. Una vez más.
fv




Permanecer y transcurrir
no es es perdurar, no es existir,
ni honrar la vida!
Hay tantas maneras de no ser
tanta conciencia sin saber,
adormecida...
Merecer la vida, no es callar y consentir
tantas injusticias repetidas...
Es una virtud, es dignidad
y es la actitud de identidad
más difinida!
Eso de durar y transcurrir
no nos dá derecho a presumir,
porque no es lo mismo que vivir
honrar la vida!


Permanecer y transcurrir
no siempre quiere sugerir
honrar la vida!
Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad
enceguecida.
Merecer la vida es erguirse vertical
más allá del mal, de las caídas...
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad
la bienvenida!
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir
honrar la vida!