viernes, abril 30, 2010
Dos maneras de decir lo mismo
martes, abril 27, 2010
Origen y evolución de la publicidad: entre lo público y lo privado
http://dossiercreativo.blogspot.com/2009/12/origen-y-evolucion-de-la-publicidad.html
Fuente: informe de la central de medios epm GUSTAVO QUIROGA
El siguiente fragmento producido por, quizás uno de los más famosos antropólogos argentinos, Nestor García Canclini, profesor-investigador del Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa de México, planteó un problema fundamental respecto a la publicidad, lo público y lo privado.
“Se acuerdan de que hubo épocas en que lo público era un espacio? Esa noción creció con las ciudades, y se pensaba que había partes de ellas identificables como públicas y otras como privadas. En la Grecia clásica lo público ocurría en la plaza, en el ágora, donde los ciudadanos debatían los asuntos comunes. El iluminismo, sin abandonar las plazas (aunque ya no eran las mismas), situó lo público en otros escenarios urbanos: salones, cafés y clubes fueron los lugares en que los burgueses, los habitantes del burgo, elaboraban la argumentación racional de los derechos colectivos, la opinión ilustrada que aspiraba ya a trascender los territorios de minorías y emancipar a todos. Es un lugar común de la bibliografía (Habermas, Ferry, Wolton) asociar la desorganización de estas dos maneras clásicas de distinguir lo público y lo privado —la griega y la iluminista— con el advenimiento de las democracias masivas. Del espacio público pasamos a hablar de una opinión pública, o más bien de muchas, que pueden estar por cualquier parte. ¿Quién sería capaz de trazar el mapa de cómo y dónde forman el sentido de lo público y lo privado la radio, la televisión y las redes aún más deslocalizadas de Internet?”
Otra distinción clásica y quizás la más liberal, es aquella que considera en un nivel la administración del estado como “lo público” y aquello que corresponde al mercado y a la propiedad personal como el ámbito de “lo privado”. Dentro de cada una de esas categorías obtendríamos nuevas divisiones como, por ejemplo, entre lo público entendido como estatal o su confusión con lo gubernamental.
La misma clase de problemas afectan en la actualidad a uno de los sectores más candentes: los medios de comunicación (masiva), que adquirieron dicha denominación a partir del desarrollo de lo que comúnmente llamamos “el surgimiento del consumo de masas” y que hoy se enfrentan en la Argentina y en el mundo a problemas que cambian constantemente. Más aún, se enfrentan al cambio más difícil, el que indica que la manera de cambiar ha cambiado. El mercado, los usuarios, los lectores, los consumidores, ya no cambian, ya no modifican su conducta como lo hacían antes. Han mutado, transformado su manera de cambiar (sus consumos, sus gustos, su tiempo libre, su manera de trabajar, su manera de cambiar de trabajo) y en consecuencia los medios y la publicidad debieron, deben y deberán cambiar.
Lo interesante del proceso es que ese constante mutar, se da en forma conjunta. No es un dominio y una performación por parte de los medios hacia los públicos y tampoco es la más plena influencia de los públicos en los medios, sumado a ellos el rol de la publicidad, sufriendo y promoviendo al mismo tiempo, este constante proceso de transformación.
En publicidad buscamos constantemente nuevos espacios maneras, niveles, formas de impactar, contactar, influir, modificar o mantener conducta. Buscamos lograr diferencia, estima, familiaridad, pertenencia, relevancia, amigabilidad, involucramiento; todo aquello que nos permita y le permita a las marcas de nuestros clientes “hablarle” a quienes consideramos destinatarios, desde el lugar más propicio, en función de los objetivos planteados. En definitiva, estamos cambiando constantemente en mayor o menor medida esa forma de llegar.
Allí es donde se vuelve relevante aquella discusión tan antigua como la sociedad misma. El ámbito de lo público y lo privado, y el desdibujamiento de sus límites, por ejemplo el cada vez más difuso límite entre el trabajo, la vida privada, la oficina y la casa.
La pregunta que nos hacemos es: ¿por qué debería la publicidad ser ajena a este proceso? El campo de acción de la publicidad se ve constantemente afectado ya sea a su favor o en su detrimento. Se encuentra en permanente “tensión”, entre el ámbito de lo privado y el ámbito de lo público.
Las llamadas “redes sociales” en internet, son un caso interesante para evaluar estos límites. Los proveedores de direcciones de correo electrónico gratuitos, la telefonía celular (en realidad las terminales móviles, porque resulta difícil referirse a esos objetos como teléfonos) y por supuesto, la bien conocida televisión (situada como objeto físico, en los lugares más íntimos de nuestras casas). En el primer caso, y en ciertos círculos, la aparición de la publicidad fue calificada como una intromisión a la intimidad, pero, sin embargo (por lo menos hoy) resulta difícil encontrar opiniones que califiquen de igual forma a la bien querida televisión. Entonces debemos hacernos nuevamente la misma pregunta.: ¿Dónde está el límite entre lo público y lo privado en publicidad? ¿Está en relación directa con el nivel de intimidad o pudor? Las publicidades en los baños han sido muy bien valoradas, premiadas y destacadas (podemos admitir que se trata de espacios públicos/semi privados) pero son en el fondo, un espacio separado, vedado, con una lógica distinta al espacio público.
La lógica habitual del consumo de medios nos indicaba que el lector, radioescucha, televidente, “seguía” al contenido, a la información, al entretenimiento. Es decir, estaba (y quizás todavía lo esté) sujeto a una grilla de programación de un canal, o al proceso de producción de la noticia, debía adecuar su deseo de consumo en relación a lo que ofrecía el medio (no dejamos de tener en cuenta la adecuación o las relaciones entre el desarrollo de la vida cotidiana y la programación del contenido de un medio). Con el advenimiento de la convergencia tecnológica entre medios, redes de telecomunicaciones y la informática, el consumo de información periodística, entretenimiento audiovisual o el contenido que se nos ocurra, el poder sobre el momento y la forma de consumir ese contenido va, paulatina y pausadamente, cambiando de manos. En definitiva, antes los consumidores debían ir detrás del contenido, hoy el contenido va detrás, sigue, busca y encuentra a los consumidores.
Entonces, ¿Sería raro pensar que, siguiendo esta tendencia, la publicidad debería “seguir” a su público objetivo a nuevos espacios de la vida cotidiana? Podríamos arriesgar que no.
Será nuestra tarea saber cómo, cuándo y dónde llegar a quienes desean ser contactados para ofrecerles aquello que consideramos que será un beneficio para su vida. Este es el nuevo desafío que la publicidad debe afrontar, que no es otra cosa que el desafío de siempre.
domingo, abril 25, 2010
A los jóvenes de ayer...
“Tipo, todo bien no, pero…me sacás una foto, tipo nada?” Nos miramos y tras mis risas, él, no yo, sacó la foto. Cerró con un “gracias…señor”
“Tipo nada que, tipo, viste plis, porfa, naa, tipo nada”.
“por qué bajas el volumen!! Tipo plis?”, “por que son las 5 de la mañana y mi vieja está durmiendo”. “ah…tipo, sory”.
“¿tío del yanke, me das una lapicera?” “¿para qué la querés?” “¿para encajarmela en el orto, para qué va a ser?!” Nos miramos todos, no pudimos ni reirnos. “vos escuchaste lo que dijo?” “…” A los 5 minutos, estaba vendiendo su mail por $5…
eugeh
martes, abril 20, 2010
AOP, ¿qué pasa con los años?
viernes, abril 16, 2010
familia culturosa
Me puse muy contenta y orgullosa.
La puta, che. La gente de este lugar.
miércoles, abril 14, 2010
Peeping Tom
“Siempre me pareció que la fotografía era una cosa traviesa; para mí fue uno de sus aspectos favoritos –escribió Diane Arbus–, y cuando lo hice por primera vez me sentí muy perversa.” Ser fotógrafo profesional puede parecer “travieso”, por usar la expresión pop de Arbus, si el fotógrafo busca temas considerados escandalosos, tabúes, marginales. Pero los temas traviesos son más difíciles de encontrar hoy día.
¿Y cuál es exactamente el aspecto perverso de la fotografía? Si los fotógrafos profesionales a menudo tienen fantasías sexuales cuando están detrás de la cámara, quizá la perversión reside en que estas fantasías son verosímiles y muy inapropiadas al mismo tiempo. En Blow-up (1966), Antonioni muestra al fotógrafo de modas rondando convulsivo el cuerpo de Verushka mientras suena la cámara. ¡Vaya travesura! En efecto, el empleo de una cámara no es buen modo de tentar a alguien sexualmente. Entre el fotógrafo y el tema tiene que mediar distancia. La cámara no viola, ni siquiera posee, aunque pueda atreverse, entrometerse, invadir, distorsionar, explotar y, en el extremo de la metáfora, asesinar: actividades que, a diferencia de los empujes y tanteos sexuales, pueden realizarse de lejos, y con alguna imparcialidad.
Hay una fantasía sexual mucho más intensa en la extraordinaria Peeping Tom (1960) de Michael Powell, una película que no trata de un mirón sino de un psicópata que mata a las mujeres al fotografiarlas, con un arma escondida en la cámara. Nunca jamás las toca. No desea sus cuerpos; quiere la presencia de esas mujeres en forma de imágenes fílmicas –las que las muestran en trance de muerte– que luego proyecta en su casa para su goce solitario. La película supone correspondencias entre la impotencia y la agresión, la mirada profesional y la crueldad, que señalan la fantasía central relacionada con la cámara. La cámara como falo es a lo sumo una tímida variante de la ineludible metáfora que todos emplean sin advertirlo. Por brumosa que sea nuestra conciencia de esta fantasía, se la nombra sin sutilezas cada vez que hablamos de “cargar” y “apuntar” una cámara, de “apretar el disparador”.
Euge H, cada día más perversa.
martes, abril 13, 2010
El Dandy del Transporte Público

Estoy en Alem y Corrientes en la parada del colectivo. La parada me ofrece dos posibilidades: el 152 o el 61. La primera opción con un recorrido largo y tedioso cruzando de forma zigzagueante el centro. Esquiva piquetes y corridas de la clase trabajadora que se agolpa en un radio de pocas cuadras para ganarse la vida. La segunda opción en cambio es mucho más relajada. Toma Além hasta Libertador donde el sol siempre brilla y las calles son alegres. Desde ahí llega majestuoso a Plaza Francia donde doble con elegancia y retoma Pueyrredón admirando el Buenos Aires Desing y finalmente me deja en el Hospital Alemán a pocas cuadras de mi casa.
A lo lejos veo aproximarse un colectivo. No llego a distinguir bien el número. Pero se ve a la gente hacinada en su interior como compitiendo por los 20 cm cuadrados de dignidad que quedan para compartir. No hay dudas, es el 152. Ya resignado después de la larga espera me resigno a tomarlo. Pero como un espejismo veo asomarse algo detrás. Juraría que eso que se asoma a la izquierda es un 6. Si si! Y que alguien me pellizque, eso es un 1!
Victorioso levanto mi mano derecha y caigo de rodillas al suelo con la mirada al cielo. El vehículo se acerca a mí y para abriéndome majestuosamente su puerta.
Entro y el educado conductor me saluda. Miro la máquina entre emocionado y confundido. No entiendo bien si es la máquina de las monedas o una Play 3. Mientras voy pagando mi boleto siento una extraña sensación. El terror me invade, creo que voy a morir. O quizás ya era demasiado tarde. Siento frío, mucho frío. Miro para el fondo como buscando ayuda y solo veo algunos ejecutivos y algunas chicas de la UCA y de oficinas de Puerto Madero tranquilamente en sus butacas. Finalmente comprendí todo. Esta maravilla del transporte público tiene aire acondicionado.
Incrédulo y cauteloso me siento en mi butaca. Y cuando digo butaca digo BUTACA. Me desplomo y me relajo hasta mi casa. Apreciando el paisaje y sol brillando el las rubias cabelleras de las pasajeras finalmente llego a mi destino. El sueño había terminado.
Una vez en mi casa entro al Compumap para ver el recorrido total de esta leyenda del asfalto. Para mi sorpresa descubro que tiene un recorrido circular. Más bien parece algún tipo de figura…es una cara. Es la cara de un dandy!! Peinado a la gomina y todo.
A riesgo de ser tomado por loco por los académicos más tradicionales adjunto las pruebas con la esperanza de que un día todos seremos como el 61.
Nacho
jueves, abril 08, 2010
Por suerte, la gente de Ni a Palos (el suplemento joven de Miradas al Sur) lo entrevistó. Como dice el amigo Natanael esa mezcla de cheto y de calle lo hace irresistible. Más allá de la bandera política.
Además, habla de publicidad y propaganda.
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“Gracias a la campaña de Don Carlos medio millón de trabajadores fueron blanqueados”
Por Julia Mengolini
Fotos: Gianni Buonno
Braga Menéndez no puede disimular ese aire de “gente bien” de San Isidro. Tampoco logra ocultar su adherencia al peronismo, porque, aunque la niegue, le brota por todas partes. No se entiende del todo la contradicción pero resulta divertida. El “publicista K” -diría una tapa de la revista Noticias- es en realidad un militante que usa su expertise para defender aquello que cree justo.
– ¿Qué es ser un publicista? ¿Por qué elegiste serlo?
- Se supone que a los publicitarios cuando eran chiquitos les gustaba hacer payasadas, teatro, morisquetas. Es gente que necesita llamar la atención. Y eso se termina transformando en una cosa vocacional. Al final, te pagan para llamar la atención. En una ciudad como Buenos Aires estamos expuestos a más de 20 mil mensajes publicitarios por día, entonces, el que mejor llama la atención es el buen publicitario. Después tenés que vender, eso es otra historia, y es muy difícil. Cuando era chico mis primos venían mucho a mi casa y me encantaba hacer obritas de títeres. Se quedaban todos mirando, se emocionaban, se reían, se asustaban. A veces cuando veo un comercial mío en televisión pienso que debe ser el mismo mecanismo que me llevaba a hacer los títeres en esa cajita. Creo que hay bastante de narcisismo, de egolatría y también de omnipotencia, porque cuando vos lográs que la mano, en lugar de ir a tal mayonesa en la góndola, vaya a la mayonesa a la que le empezaste a hacer la publicidad, te asombrás del poder que tenés. Lo que diga el mensaje es decisivo para que la gente vaya a esta mayonesa, o a esta otra, y en el cuarto oscuro, a esta boleta, o a esta otra. No es fácil.
- Hablando del cuarto oscuro, ¿vos crees que el Gobierno tiene una mala comunicación?
- Sí. Ya es de por sí muy difícil hacer publicidades que den resultados, tanto comerciales como políticas. Hacer publicidad política en países latinoamericanos es aún más difícil porque, como son pueblos que han sido frustrados permanentemente, hay una tendencia a descreer. Y a esto habría que agregarle que somos un país de 40 millones de escépticos, descreídos, con golpes militares, con corralito de por medio. La clase media viene de un fracaso atrás de otro. Y va a hacer fracasar al país nuevamente, saboteando, como lo está haciendo, a este Gobierno. A Yrigoyen lo acusaban de corrupto, lo echaron en 1930, a los dos años se murió y toda la clase media de la capital fue compungida al funeral. ¡Como pasó con Alfonsín! Cuando voltearon a Perón en el 55, la clase media estaba feliz. Al año ya estaban fusilando y a los quince días proscribiendo a medio país.
- ¿Vos tenés pensada alguna teoría que explique por qué la clase media es como es?
- ¡Qué viva! ¡Si vos me contestaras eso te hago un monumento! ¿Por qué la clase media es suicida y hace fracasar todos los proyectos? ¡Ja ja ja ja! Hay un libro muy bueno que se llama “Historia de la clase media argentina”, de Ezequiel Adamovsky, que dice que a la clase alta se le ocurrió que los forros de la clase media laburen y hagan de infantería para enfrentar a los negros. ¡Es genial! El libro dice que lo que no le perdonan a Perón es que trasgredió las reglas establecidas en el sentido que desclasificó, cambió las jerarquías rígidas. Si bien la clase media dice que quiere más igualdad, es mentira, no la quiere. Porque piensa que se le van a sacar a él para distribuir y además piensa en quién va a hacer la tarea sucia y pesada que hacen los negros. Saber que hay alguien debajo tuyo es una forma de sentirte alguien. Aparte la clase media piensa que es la única imprescindible. Los de arriba no producen ni hacen nada porque ya tienen todo y los de abajo no producen ni hacen nada porque son vagos, borrachos, delincuentes, prostitutas, una mierda. Es complejísimo, a mi no me entra en la cabeza. La clase media está ganando guita como nunca. Pero no es por la plata que la gente piensa y vota. Por ejemplo, Perón vino a cuestionar las jerarquías establecidas, a los negros les contó qué derechos tenían. Por eso pasan dos cosas: que 30 años después de muerto a Perón se lo sigue odiando y se lo sigue amando, y sigue ganando elecciones.
- ¿Sos peronista?
- Mirá, es un asco ser peronista porque tenés que bancarte a López Rega. Si ser peronista implica aceptar a López Rega, no soy peronista. Me hincha las bolas toda la derecha peronista. Pero pienso que el peronismo es la herramienta de trasformación más fabulosa que ha encontrado el país hasta hoy, la herramienta de resistencia del pueblo argentino más importante que haya habido, y la única te diría. Los radicales se llenan la boca pero siempre terminan haciéndole el juego a la derecha. Yo me siento bastante parecido a Jauretche, que fue un tipo decisivo en la formación de Perón, pero que cuando se distanció de Perón no habló mal del Gobierno porque sabía que eso era trabajar para el enemigo.
- Hablemos de la publicidad de Don Carlos, ¿por qué pegó tanto?
- Nosotros trabajamos muy inteligentemente. Creamos un personaje que no es unívoco. Es mitad malo y mitad bueno, y eso es lo interesante. Ahí radica el éxito de Don Carlos. Tenía los obreros en negro el hijo de puta pero después los pone en blanco. Será muy lindo decir “¡qué vergüenza!, ¡tiene los obreros en negro!”, como dicen los lectores de La Nación, y todos los que se quejaban. Pero mucha gente tiene trabajadores en negro. En la Argentina hay 5 millones de trabajadores en negro, ¿de dónde salen? En paralelo a todo eso, y esto es lo más importante, es que medio millón de trabajadores fueron blanqueados por esta campaña. Hay quinientas mil familias que ahora tienen vacaciones, aguinaldo, jubilación, ART, de todo. Es espectacular el resultado obtenido. Ahí, la popularidad sirvió como palanca para desencadenar los blanqueos. Además está la regularización impositiva: hay 205 mil tipos que blanquearon 32 mil millones de pesos.
- El segundo Don Carlos no cayó del todo bien…
- En marketing, entre los niveles A y B, que es gente de mucha guita, hacen el 1 por ciento de la población. El C1, clase media alta y alta, suma un 9 por ciento más. En ese segmento cayó como el orto. Decían que fomenta el marxismo y la lucha de clases, porque hace creer que el patrón es un tipo de mierda. Entonces según los comentaristas de La Nación, “los Kirchner montoneros buscan la lucha de clases”, mostrando un patrón hijo de puta. Ahí también está la cosa buena y mala, porque el tipo sortea el coche usado pero, ¿quién sortea un auto entre los empleados? ¡Nadie!
- ¿Te dicen cosas por la calle por sostener las posiciones que tenés?
- El otro día un tipo me dice “no sabe el asco que me da cuando lo veo por televisión” y yo le dije: “¿Sabés qué pasa? Que vos conoces mi cara y mi nombre, pero yo no sé quién sos. Sos un anónimo, sos un sorete y aparte sos un desubicado que venís a interrumpirme cuando estoy comiendo”. Me han rayado el auto. ¡Una vez un tipo me tiró una piña!
- No estuviste en la campaña del 28 J, vista desde afuera, ¿qué crees que pasó?
- Hay dos tipos de campañas: las electorales y las de difusión de gestión. Las electorales tienen un mes de vida, se juega todo en muy poco tiempo, con mucho nerviosismo, con mucha histeria, es un quilombo. Lo que se haga en ese mes es poco significativo respecto de todo lo anterior. Todo lo que se quiere solucionar en 20 días de campaña no sirve para nada si no hay un trabajo previo. En el 2005 hicimos 7 campañas electorales en diferentes provincias. Yo ahí descubrí que las siete campañas eran distintas. Si vos vas a laburar éticamente respecto al candidato tenés que respetar la particularidad del lugar, la circunstancia. Y siempre es diferente. No se puede hacer la misma campaña en todos lados. Hay que hacer un laburo finito.
- ¿Cuáles son los factores que analizás al momento de planear una campaña?
- Lo primero es que el candidato sea conocido. El publicitario tiene que tomar en cuenta todas las características de esa localidad y encontrar cuál puede llegar a ser el beneficio que diferencia a este tipo y que no lo pueda enarbolar otro, que sea propio de ese candidato en particular. El actual gobernador de Mendoza, Celso Jaque, tenía todas las de perder: tenía muy bajo conocimiento. Sólo el 18 por ciento de la gente sabía quién era. Y el tipo tenía una gran ventaja que ningún otro tenía. Había hecho una intendencia absolutamente espectacular en Malargüe, un pueblo muy chico al sur de Mendoza. Estuvo nominado por Naciones Unidas entre los 100 mejores municipios de América. Tienen una cosa muy increíble que es el observatorio de rayos cósmicos más importante del mundo. Todos los premios nóveles de física han estado en Malargüe. ¡Y Jaque consiguió la plata de 18 países para armar eso! Además Malargüe es como la oveja negra de Mendoza, porque está muy al sur, es casi patagónica, no es la “Mendoza bien”, digamos. Durante la campaña empezamos a mostrar esas cosas, y ganó.
- ¿Está acabado el kirchnerismo?
- No, la mejor evidencia de que el kichnerismo no está acabado es el odio que le tienen. Como dice Artemio López, uno no odia a un muerto. Ese odio está denotando que le tienen miedo, que saben que tienen altas chances y posibilidades de ganar en el 2011 porque la gente podrá confundirse pero no es estúpida ni suicida. Aparte, las elecciones parlamentarias no son lo mismo que las elecciones de presidente, son más irresponsables, jodonas, te podés tirar una cana al aire, votar a Pino Solanas… Vos odiás al que le tenés miedo, a quien sentís que te puede competir. Y yo creo que el kirchnerismo no va a ahorrar poder de fuego en 2011 y va a salir con los tapones de punta a tratar de continuar el proyecto que empezó en 2003. Pienso que van a hacer lo posible para que errores como el Indec, sean de alguna manera subsanados, o compensados, para que no sigan produciendo el daño que han producido.
- ¿Te gustaría estar en esa campaña?
- Las campañas electorales son lo menos profesional que existe. Todo el mundo opina, son muy locas, caóticas. A mi gustan las campañas sobre gestión de gobierno, donde vas preparando algo para que eso desemboque en un buen resultado. En treinta días de campaña no se soluciona mágicamente la comunicación que no tuviste en años. Las campañas electorales son muy ingratas porque nadie puede atribuirse el éxito. Están esos personajes como Durán Barba, pero Durán Barba no te dice que hace dos años perdió su candidata en Paraguay contra Lugo y se terminaron 70 años del Partido Colorado. Ocultan todo lo que les sale mal. Es parte de su marketing. También hay otra cosa, los legos tienen la idea que la publicidad es una cosa mágica que todo lo soluciona. No es así. No conozco ningún caso de productos que sin ser buenos sean exitosos durante un tiempo. Si el producto es bueno, puede sobrevivir a pesar de una mala campaña. Los concursos y los premios de publicidad distorsionan todo. Categorías de premios publicitarios hay millones y no hay ninguna categoría que sea publicidad política. Porque mirá si un tipo gana el premio Clio y el candidato perdió. Se desnuda la verdad, porque el único objetivo es que tenga éxito el producto.
- ¿A qué le decís Ni a palos?
- A hacer publicidades para sustitutos de la lactancia y para cigarrillos.
martes, abril 06, 2010
Prohibido leer esto II - versión 2010
Don Javier (artista antes conocido como "el hijo de") fue mencionado en este blog cuando hicimos referencia a un libro cautivante.
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Esos saberes irrelevantes
Por Javier Marías
En algún lugar vi la noticia, un breve, una curiosidad, una anécdota sin importancia. Lamenté que fuera tan escueta, me habría gustado conocer más detalles del asunto, no tan baladí para mí como para quienes lo recogieron. Al parecer, una joven española, aspirante a ganar el certamen “Reina Hispanoamericana 2009″, al preguntársele por el año en que Colón descubrió América, contestó que “en 1780″. Da curiosidad saber por qué diablos eligió esa fecha disparatada, en vez de responder “No lo sé”, que habría resultado más disculpable. ¿Por qué 1780? ¿Cómo creerá la joven que era el mundo en ese año? ¿Sabrá que pertenece al siglo XVIII o ni siquiera le habrán enseñado cómo calcular los siglos? ¿Sabrá lo que es un siglo? Si hubiera dicho “1789″, podríamos pensar que se confundió de fecha célebre. Pero, ¿1780? En verdad un arcano. La noticia añadía algo, quizá más sintomático y revelador todavía: se conoce que a la muchacha le quisieron sacar los colores por su metedura de pata en un programa de TVE, pero ella se defendió con desparpajo y afirmó: “Es irrelevante saber eso”.
Es fácil no conceder importancia a la cosa y consolarse con la asentada idea de que todas las misses y aspirantes a tales son ignorantes por definición y tontas de baba. Sus grititos, sus llantos y sus obviedades han sido parodiados hasta la saciedad en películas y programas de humor. ¿Qué se puede esperar de una miss? Ya se sabe. Pero la joven en cuestión era probablemente una chica normal hasta hace cuatro días. Habrá ido al colegio como cualquiera, y quién sabe si no habrá terminado su bachillerato o su ESO o como quiera que se llame ahora. Habrá llegado a sus dieciocho o veinte años con alguna instrucción, y la prueba es que le viene a la cabeza la palabra “irrelevante”, algo que en nuestro tiempo no está al alcance de todos. Yo me temo que sus dos respuestas, la de 1780 y la de la irrelevancia, las podrían haber dado numerosos jóvenes que nada tuvieran que ver con concursos de belleza y no pocos adultos actuales, entre ellos, sin duda, algunos de los periodistas televisivos que le quisieron sacar los colores, sólo que a ellos no se les hacen esas difíciles preguntas con cámaras delante.
“Es irrelevante saber eso”. En cierto sentido no le falta razón a la candidata a “Reina”, porque lo mismo opinaron, a buen seguro, cuantos profesores tuvo en su vida y los responsables de Educación -gubernamentales y autonómicos- de las últimas dos o tres décadas, que han hecho todo lo posible por convertir a España en una sociedad de iletrados, de ignorantes ufanos de su ignorancia, de primitivos duchos en tecnología; así como un buen número de progenitores, que se han dedicado a exigir a los docentes que enseñen a sus vástagos “cosas prácticas”, que les sirvan para ganarse la vida en el futuro, y no pierdan el tiempo con lo “irrelevante”. ¿Sirve de algo el latín, una lengua cadáver? ¿Sirven las matemáticas, cuando tenemos calculadoras que nos dan el resultado de cualquier operación en el acto? ¿Sirven la gramática, la sintaxis y la ortografía, si da lo mismo cómo se hable y se escriba? ¿Sirve conocer la historia, si basta con buscar en Internet para averiguar al instante quién fue tal personaje o qué pasó tal año? ¿Sirve la geografía, si cogemos aviones que nos trasladan a cualquier sitio en unas horas y nos trae sin cuidado el trayecto? ¿Sirve algo de algo? ¿Y qué es, pues, “lo práctico”? Tal vez sólo aprender a manejar el ordenador y la calculadora. En realidad, ¿para qué es necesario ir a la escuela? ¿Para tener una idea del mundo, del pasado de la humanidad, de la historia del arte y de las religiones, de la evolución de las ciencias, de nuestra anatomía, de los textos que se han escrito, de la multiplicación y la división y la suma y la resta, del círculo y el triángulo? Nada de eso es “práctico” ni ayuda a ganarse la vida, no digamos a ser Reina Hispanoamericana. Y sin embargo…
La educación no son sólo conocimientos y datos. Es parte esencial de lo que solía llamarse “formación”, esto es, la conversión de los individuos en personas, no en seres animalescos que caen en el mundo sin tener noción de lo que hubo antes que ellos, incapaces de asociar dos hechos, de distinguir entre causa y efecto, de articular dos frases inteligibles, de pensar y razonar, de comprender un texto simple. Esta es la clase de ser que cada día abunda más en nuestra sociedad intelectualmente rudimentaria. El problema es que, por algún misterio, a la postre esos seres no resultan “prácticos” ni se pueden ganar la vida, la vieja aspiración de sus ya embrutecidos padres. No es raro ver en la televisión a jóvenes y no tan jóvenes que dicen en estos tiempos de crisis: “Yo no quiero estudiar, lo que quiero es que me den un trabajo para ganar dinero”. A menudo tienen tal pinta de cabestros que me descubro pensando con pena: “Pero, hombre de Dios, ¿cómo te va a dar nadie un trabajo si es obvio que no te han enseñado nada y que aún no sirves ni para pegar un sello? Si yo fuera un empresario, no te contrataría”. Me temo que los que lo sean pensarán otro tanto: “No necesito a un animal tecnológico, que sepa darle a las teclas según se le ordene, pero sin tener ni idea de lo que hace. No necesito a una persona incompleta. Tráiganme a alguien civilizado, con conocimientos irrelevantes, de los que permiten desenvolverse en el mundo”.
http://javiermarias.es/wordpressblog/index.php/2009/11/29/la-zona-fantasma-29-de-noviembre-de-2009-esos-saberes-irrelevantes/
lunes, abril 05, 2010
Lápiz de Platino (muy divertido)
Elaborado "maxispot" creado por Young & Rubicam para la presentación de los 25 finalistas de la 26ª edición de los premios publicitarios argentinos, "Lápiz de Platino" que muestra al mundo la frescura publicitaria del "Made in Argentina". Además de los obstáculos que debe pasar una idea para llegar a ser Lápiz de Platino.
Genial idea y spotmix basado en los 25 grandes comerciales que fueron Lápiz de Platino en los últimos 25 años. Cada uno fue elegido por la Comunidad Argentina de las Comunicaciones desde 1983 en adelante.
Nacho.
viernes, abril 02, 2010
Bombos, bombos y más bombos.
Bombos, bombos y más bombos.
Los viernes Santos tienen tradición de ser bajón en mi vida, así que no pretendo ponerles mucha onda. Ordeno, leo e intento terminar mi proyecto de tesis, y no puedo. Claro, me acordé, hoy es 2 de abril y vivo a media cuadra de la embajada de Inglaterra.
Bombos, bombos y más bombos.
Y ahora una voz y música, rock nacional. Y esa voz otra vez, pero no entiendo lo que dice, aunque dicen casi siempre lo mismo, todos los años.
Y más bombos. Y yo, que como no puedo estar adentro, decido salir, pero así no puedo, me pongo un jean, y algo arriba y ahora sí, la cámara, sin ella para qué, sufro. Y bajo.
En la puerta de mi casa, mi mamá y el portero, “no te acerques mucho, quédate cerca de los policías, con esa cámara te van a robar” y un “ok” seco de mi parte y a meterme en medio del quilombo.
Mucha gente, que no sé si eligieron estar ahí este viernes feriado, pero están ahí, no les queda otra. Muchos nenes, muchas mujeres, muchos bebes. Mucho pibe con gorrita y palos, muchos palos y muchas banderas.
El que habla arriba del camión es D´Elía. Nunca vino los años anteriores, pero está él arriba del camión. Habla para las cámaras más que para el público presente.
“Y ahora vamos a entonar el himno nacional argentino” y un equipo de audio del que se reproduce el himno, el nacional, el argentino. Y tapa el silencio, esas pocas voces que lo entonan, y cientos de bocas que lo callan. ¿Acaso no lo saben?, ¿saben acaso por qué están acá?.
Pero sí, todos saltan al grito de “el que no salta es un Inglés”, el salto, el pogo, la masa nos arrastra, es más magnética que un himno, nacional, argentino.
Bombos, bombos y más bombos.
Este año no vinieron los que vienen todos los años, los que fueron y lucharon en Malvinas, los que sí saben por qué cantan el himno nacional argentino.
Víctimas ambos.
Y bombos, bombos y más bombos.
EugeH







