
Estoy en Alem y Corrientes en la parada del colectivo. La parada me ofrece dos posibilidades: el 152 o el 61. La primera opción con un recorrido largo y tedioso cruzando de forma zigzagueante el centro. Esquiva piquetes y corridas de la clase trabajadora que se agolpa en un radio de pocas cuadras para ganarse la vida. La segunda opción en cambio es mucho más relajada. Toma Além hasta Libertador donde el sol siempre brilla y las calles son alegres. Desde ahí llega majestuoso a Plaza Francia donde doble con elegancia y retoma Pueyrredón admirando el Buenos Aires Desing y finalmente me deja en el Hospital Alemán a pocas cuadras de mi casa.
A lo lejos veo aproximarse un colectivo. No llego a distinguir bien el número. Pero se ve a la gente hacinada en su interior como compitiendo por los 20 cm cuadrados de dignidad que quedan para compartir. No hay dudas, es el 152. Ya resignado después de la larga espera me resigno a tomarlo. Pero como un espejismo veo asomarse algo detrás. Juraría que eso que se asoma a la izquierda es un 6. Si si! Y que alguien me pellizque, eso es un 1!
Victorioso levanto mi mano derecha y caigo de rodillas al suelo con la mirada al cielo. El vehículo se acerca a mí y para abriéndome majestuosamente su puerta.
Entro y el educado conductor me saluda. Miro la máquina entre emocionado y confundido. No entiendo bien si es la máquina de las monedas o una Play 3. Mientras voy pagando mi boleto siento una extraña sensación. El terror me invade, creo que voy a morir. O quizás ya era demasiado tarde. Siento frío, mucho frío. Miro para el fondo como buscando ayuda y solo veo algunos ejecutivos y algunas chicas de la UCA y de oficinas de Puerto Madero tranquilamente en sus butacas. Finalmente comprendí todo. Esta maravilla del transporte público tiene aire acondicionado.
Incrédulo y cauteloso me siento en mi butaca. Y cuando digo butaca digo BUTACA. Me desplomo y me relajo hasta mi casa. Apreciando el paisaje y sol brillando el las rubias cabelleras de las pasajeras finalmente llego a mi destino. El sueño había terminado.
Una vez en mi casa entro al Compumap para ver el recorrido total de esta leyenda del asfalto. Para mi sorpresa descubro que tiene un recorrido circular. Más bien parece algún tipo de figura…es una cara. Es la cara de un dandy!! Peinado a la gomina y todo.
A riesgo de ser tomado por loco por los académicos más tradicionales adjunto las pruebas con la esperanza de que un día todos seremos como el 61.
Nacho
9 comentarios:
jaja, muy bueno. Pero el 61 pasa por la puerta de mi casa y es uno de los que más humo larga! No que habrás consumido antes de subirte.
Y eso, lo sacaste de algún lado o lo hiciste vos??...
Y en la entrevista de la que venías, cómo te fue?
Y, saludos
eh
jajajajaja
que flashero loco!!
tenes que armarte tu blog de aventuras y desventuras
yo compro!
igual el 152 es un bondi leal (no de maria)
es fiel, como la cancion de toy story
y viene cada segundo
no como su archienemigo el 59 cartel blanco...lo odio
jajajajaja
que flashero loco!!
tenes que armarte tu blog de aventuras y desventuras
yo compro!
igual el 152 es un bondi leal (no de maria)
es fiel, como la cancion de toy story
y viene cada segundo
no como su archienemigo el 59 cartel blanco...lo odio
Nacho! que hablamos el otro dia sobre fumar y escuchar música siniestra? ahora le vas a sumar viajes por la ciudad? de ahi a la granja hay un paso muy corto MUY CORTO!!
jajaja saludos loco, muy buena la crónica urbana.
No que siniestro que es el 59 cartel blanco.
Hablando de blanco el 39 ramal 3 es como el Power Ranger blanco. No aparece nunca pero cuando aparece salva las papas mal.
Nacho.
Si hablamos de siniestro, no hay como el 93.
Uno puede esperarlo más de media hora, para luego verlo aparecer a lo lejos, muy ilusionado levantar el brazo derecho al estilo facha, y ver como pasa de largo sin parar. Por suerte vuienen en manada y enganchás alguno de los 5 que vienen atrás.
Una vez arriba, y con la antitetánica vigente, se disfruta de un placentero, bueno, un viaje en las cómodas butacas desmontables.
Para luego, descender del vehículo, en movimiento, ya que es más divertido, no frenar del todo en las paradas.
Eso sí, que es siniestro, jua...jua...juaa. (risa macabra).
EH
Por qué cuando uno demuestra un poco de creatividad lo tildan de falopero?
Conozco más de un quemado que no se le cae una idea aunque lo encierres en un cuarto con crayones de colores y un libro de Julio Verne.
Nacho.
nanana te pasas Nacho!
muy buen observador jaja, igual aguante el 152 pero qué bien se ve el 61 eh! jaja
un beso!
Jamás me sentí tan entendida como vos. Desde 2006 vivo en esta ciudad y seguía limitándome a la línea D y al 152 hasta que la semana pasada, sí, la semana pasada me le animé al 61 y lo amé. Me subí, me maravillé con la rapidez de cobro al pagar con la tarjeta del subte, me senté y lo pensé: "152, te engaño con el 61. Y me gusta". Viajé feliz, nadie me clavó un portafolios, hasta pude leer un poquito. Fue increible. Ahora entiendo todo, es un dandi.
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