“Siempre me pareció que la fotografía era una cosa traviesa; para mí fue uno de sus aspectos favoritos –escribió Diane Arbus–, y cuando lo hice por primera vez me sentí muy perversa.” Ser fotógrafo profesional puede parecer “travieso”, por usar la expresión pop de Arbus, si el fotógrafo busca temas considerados escandalosos, tabúes, marginales. Pero los temas traviesos son más difíciles de encontrar hoy día.
¿Y cuál es exactamente el aspecto perverso de la fotografía? Si los fotógrafos profesionales a menudo tienen fantasías sexuales cuando están detrás de la cámara, quizá la perversión reside en que estas fantasías son verosímiles y muy inapropiadas al mismo tiempo. En Blow-up (1966), Antonioni muestra al fotógrafo de modas rondando convulsivo el cuerpo de Verushka mientras suena la cámara. ¡Vaya travesura! En efecto, el empleo de una cámara no es buen modo de tentar a alguien sexualmente. Entre el fotógrafo y el tema tiene que mediar distancia. La cámara no viola, ni siquiera posee, aunque pueda atreverse, entrometerse, invadir, distorsionar, explotar y, en el extremo de la metáfora, asesinar: actividades que, a diferencia de los empujes y tanteos sexuales, pueden realizarse de lejos, y con alguna imparcialidad.
Hay una fantasía sexual mucho más intensa en la extraordinaria Peeping Tom (1960) de Michael Powell, una película que no trata de un mirón sino de un psicópata que mata a las mujeres al fotografiarlas, con un arma escondida en la cámara. Nunca jamás las toca. No desea sus cuerpos; quiere la presencia de esas mujeres en forma de imágenes fílmicas –las que las muestran en trance de muerte– que luego proyecta en su casa para su goce solitario. La película supone correspondencias entre la impotencia y la agresión, la mirada profesional y la crueldad, que señalan la fantasía central relacionada con la cámara. La cámara como falo es a lo sumo una tímida variante de la ineludible metáfora que todos emplean sin advertirlo. Por brumosa que sea nuestra conciencia de esta fantasía, se la nombra sin sutilezas cada vez que hablamos de “cargar” y “apuntar” una cámara, de “apretar el disparador”.
Susan Sontag, "Sobre la fotografía", 1977.
Euge H, cada día más perversa.
Euge H, cada día más perversa.

6 comentarios:
uh, van a pensar que soy una perversa en serio.
Es un texto que me gustó, de un libro que estoy exprimiendo. Y la foto, es de una muestra que hizo Robert camarra, un grande, el año pasado, que tiene el nombre del post.
Aclaro que yo me porto bien atrás de la cámara, varios de los asiduos visitantes del blog posaron ante ella, y sí, fue un placer.
Me encantó como define SS el acto de fotografiar, y todas las cosas que se esconden en algo que hasta puede parecer tan simple.
El otro día f. me habló de fotografiar mis sueños y encontré a un fotógrafo que lo hace, y es genialmente surrealista por lo que ya postearé sobre eso, antes visitaré su muestra en el Malba.
Saludos.
Euge
Se entendió.
Yo toco de oído y me voy.
http://www.youtube.com/watch?v=71w-oasL6iQ
La mayoría no lo verá. Pero igual valió la pena.
No sé quién lo verá. Pero yo lo ví.
Impresionantemente hermoso.
Que lindo escuchar a gente que hable así.
El otro día, el sábado, caí de casualidad en un concierto gratuito de la Orquesta juvenil de Radio clásica Nacional. Estaba con la cámara, haciendo un tp para una clase de fotografía de la que ya contaré. Y de casualidad me metí en la facultad de Derecho (UBA) y de casualidad me encontré con la orquesta, y ahí me quedé, saqué un par de fotos, pero preferí escuchar, lo disfruté. Lo recomiendo.
http://www.derecho.uba.ar/extension/conciertos.php
saludos
EH
quién es el que labura los sueños, eh?
yo sé del trabajo de una fotógrafa venezolana que vive en buenos aires, florencia alvarado. http://diario-de-un-insomnio.blogspot.com/
Grete Stern, se llama. A vos f. te va a gustar.
eh
Publicar un comentario