domingo, julio 30, 2006

Poema dominical

Aunque lo del texto anterior todavía está fresquito, buscando entre las cosas que me gustan de otra gente encontré un poema, así que lo comparto.

Flor.

Lo que queda de té

Nunca fuimos tanto.
Un escuadrón nos matará en Brasil.
No quiero estar cuando saltés.
Las lagunas son tu línea
y un jardín que se estruja.
Buscamos como tontos en la brea
una pantalla que nos mire,
pero el té que toma el asesino
es de la misma marca
que el que compramos nosotros.
Somos como un torturador
a la hora del té.
Somos como un torturador
durmiendo la siesta,
cuando duerme la siesta.
Nunca fuimos tan poco.
Pero algo nos iguala.
Nos deja tontos
hablar de esto.
Sólo reconocemos nuestros cuerpos:
las palabras se rompen
y nuestros espejos
se van a tapar algún día.
Sabemos que nuestra sangre
acabará dura, que las charlas
se olvidan, y que nos esperan
en otro lado.
En breve habremos de irnos;
hablamos de no hacer.

sábado, julio 29, 2006

Carlitos y Estados Unidos

Del blog de Santiago Roncagliolo: http://blogs.elboomeran.com/roncagliolo/

Cuando era niño, Lima me parecía horrible. Había bombas y apagones. No podías salir por la calle tranquilamente. Todos los niños de mi edad estaba obsesionados con el sexo y yo ni siquiera sabía qué era eso. Todos jugaban fútbol y a mí me daba miedo. Solía encerrarme a leer en mi cuarto y olvidarme del mundo. Me consideraba más inteligente que los demás, y atribuía a ello mi incapacidad para relacionarme. Hasta que llegó Carlitos.
A Carlitos lo trajo su mamá de la mano una tarde. Había visto que yo vivía en el edificio, y creía que podríamos ser amigos. Me había visto llevar libros, y consideraba que yo debía ser un chico decente. No sé si tenía razón, pero Carlitos y yo nos hicimos amigos rápidamente. Supongo que me hacía falta hablar con un ser humano.
El padre de Carlitos era almirante de la Marina, y la familia había pasado una temporada en la base americana de Naples. Desde entonces, eran fanáticos de los Estados Unidos. Todo lo que viniera de allá les gustaba. Carlitos tenía hasta guantes de béisbol que nadie sabía usar. Y su madre, cuando algo le parecía muy moderno, solía decir que era “como allá”. “Allá” significaba América, el paraíso. Comparaban todo lo peruano con “allá” y lo despreciaban. También el padre tenía esa afición. Llegaba a la casa, bajaba del auto escoltado por dos camionetas de seguridad con cristales polarizados y le decía a Carlitos:
–Hey Paul, did you do your homework?
–Yes, dad –respondía mi amigo. Nunca los escuché hablar en castellano.
Por supuesto, el hermano mayor de Carlitos fue enviado a estudiar a EEUU. Carlitos siempre hablaba de lo bien que le iba, de cómo se divertía, de todo lo que se compraba allá. Pero tres años después, cuando el hermano regresó, había perdido por lo menos diez kilos. Por entonces, éramos ya unos adolescentes, y al hermano le gustaba alardear de sus juergas en EEUU. Decía que mucha gente se pasaba la vida estudiando y trabajando, pero que él se había farreado cada minuto de los últimos años, y eso lo hacía sentirse satisfecho con su vida.
Meses después, el hermano fue preso. Lo capturaron cuando intentaba pasar cocaína hacia Miami. En atención a su padre el almirante, consiguió una celda especial en el presidio. Murió de SIDA ahí mismo un año después.
Según la cadena de mando, el padre de Carlitos estaba destinado a ser comandante general de la Marina. Su hoja de servicios era impecable, y había hecho una carrera brillante. Pero el gobierno truncó sus planes: se saltó a su promoción para poner a una más afín a sus propósitos. Súbita e injustamente, el papá de Carlitos se encontró en el retiro.
Por supuesto, viajó a Estados Unidos para ver si conseguía un lugar ahí, en alguna escuela naval. Pero estaba acostumbrado a sus honores militares y su estatuto semi diplomático. Esta vez, en cambio, en Houston lo detuvieron y revisaron. Quizá porque llevaba el apellido de su hijo, o quizá por el acoso que los americanos empezaban a hacerle a los militares fujimoristas. No se sabe. El caso es que lo tuvieron cuatro horas en una oficina del aeropuerto, la experiencia más humillante a la que se había sometido. Al final se embarcó en el siguiente vuelo a Miami para regresar, pero su corazón no resistió la experiencia. Murió durante la escala.
Hoy he pasado por la antigua casa de Carlitos, que ha sido reformada y ampliada. Pero mi viejo amigo ya no vive ahí. Me han dicho que está en Carolina del Norte, trabajando para un canal de televisión hispano. Su madre también vive ahí, o más bien, “allá”. Parece que está contenta, al fin.

jueves, julio 27, 2006

Hablando de una fábula




(...)En pocas palabras se cuenta, y aquí la vamos a dejar para ilustración de las nuevas generaciones que la desconocen, con la esperanza de que no se burlen de ella por ingenua y sentimental. Atención, pues, a la lección moral. Érase una vez, en el antiguo país de las fábulas, una familia integrada por un padre, una madre, un abuelo que era el padre del padre y un niño de ocho años, un muchachito. Sucedía que el abuelo ya tenía mucha edad, por eso le temblaban las manos y se le caía la comida de la boca cuando estaban a la mesa, lo que causaba gran irritación al hijo y a la nuera, siempre diciéndole que tuviera cuidado con lo que hacía, pero el pobre viejo, por más que quisiera, no conseguía contener los temblores, peor aún si le regañaban, el resultado era que siempre manchaba el mantel o el suelo al dejar caer la comida, por no hablar de la servilleta que le ataban al cuello y que era necesario cambiarla tres veces al día, en el desayuno, al almuerzo y a la cena. Estaban las cosas así y sin ninguna expectativa de mejoría cuando el hijo decidió acabar con la desagradable situación. Apareció en casa con un cuenco de madera y le dijo al padre, A partir de ahora, comerá aquí, sentado en el patio que es más fácil de limpiar para que su nuera no tenga que estarse preocupando con tantos manteles y tantas servilletas sucias. Y así fue. Desayuno, almuerzo y cena, el viejo sentado solo en el patio, llevándose la comida a la boca conforme era posible, la mitad se perdía en el camino, una parte de la otra mitad se le caía por la boca abajo, no era mucho lo que se le deslizaba por lo que el vulgo llama canal de la sopa. Al nieto no parecía importarle el feo tratamiento que le estaban dando al abuelo, lo miraba, luego miraba al padre y a la madre, y seguía comiendo como si nada tuviera que ver con el asunto. Hasta que una tarde, al regresar del trabajo, el padre vio al hijo trabajando con una navaja un trozo de madera y creyó que, como era normal y corriente en esas épocas remotas, estaría construyendo un juguete con sus propias manos. Al día siguiente, sin embargo, se dio cuenta de que no se trataba de un carro, por lo menos no se veía el sitio donde se le pudieran encajar unas ruedas, y entonces preguntó, Qué estás haciendo. El niño fingió que no había oído y siguió excavando en la madera con la punta de la navaja, esto pasó en el tiempo que los padres eran menos asustadizos y no corrían a quitar de las manos de los hijos unos instrumentos de tanta utilidad para la fabricación de juguetes. No me has oído, qué estas haciendo con ese palo, volvió a preguntar el padre, y el hijo, sin levantar la vista de la operación, respondió, Estoy haciendo un cuenco para cuando seas viejo y te tiemblen las manos, para cuando tengas que comer en el patio, como el abuelo. (...)


Saramago, José. Las intermitencias de la muerte. Buenos Aires, Alfaguara, 2005. Páginas 104, 105 y 106.

L>S>D>A

miércoles, julio 26, 2006

NIEVE MORTAL



Hoy. Aquí. Hace unas horas.

"Copos satánicos caen / como ayer"



Muy eternauta todo.

Para amenizar el clima. Melingo cantando "Nieve Mortal", de su disco H2O (inspirado en El Eternauta).
En:
http://flor.leak.com.ar/granizo/

¡Disfruten!

La viveza entre la inteligencia y la estupidez

Por Marco Denevi. En: La comunicación. Un oasis. Carta de Noticias de distribución gratuita. Copyright 2006, by Roberto J. Jakobsen. Jueves 13 de julio de 2006 - Año V - Nº 320.

Frente a un problema concreto, la reacción mental del hombre inteligente es dinámica: buscará el camino de la solución, a menudo a través de exploraciones, de asedios desde distintos flancos, de razonamientos abandonados en un punto y recomenzados en otro, hasta encontrar la salida.
En Latín, salida se dice "Exitus", que los ingleses tradujeron por "Exit".
La inteligencia conduce al éxito.
Aquel mismo idioma, madre del nuestro, cuyo estudio hoy les parece superfluo a algunas autoridades universitarias, tiene un verbo "stupere", que significa quedarse quieto, inmóvil, paralizado, y en sentido traslaticio, mentalmente detenido como delante de un cartel que dijera "Stop".
De aquí deriva la palabra "estúpido": hombre que permanece entrampado por un problema sin atinar con la salida, aunque a veces adopte la agitación convulsa de una mariposa encandilada por una luz muy fuerte o los movimientos desesperados de un animal dentro de una jaula. Hablo siempre de lo que ocurre en la mente. Las dos únicas reacciones del estúpido serán la resignación o la violencia: dos falsas salidas, dos fracasos. Salvo casos patológicos, todos somos inteligentes frente a un tipo de problemas, y estúpidos respecto a otros tipos de problemas. Pero nuestra inteligencia y nuestra estupidez no dependen de nuestra moral. Hay inteligentes moralmente canallas, y hay estúpidos moralmente intachables.
Cuánto deben la inteligencia y la estupidez a los genes, y cuánto a la educación (digamos la gimnasia), es un asunto que dejaré de lado para que no me usurpe todo el espacio del que dispongo. Pero no querría pasar por alto un dato: sin el auxilio del intelecto (esto es la capacidad de análisis critico del problema), y sin la posesión de conocimientos relacionados con ese problema y adquiridos por experiencia propia, o por revelación ajena, la pura inteligencia que acumule conocimientos no sabe qué hacer con ellos. Y no es raro que un intelectual ducho en el análisis crítico, sea incapaz de hallar soluciones.
El desarrollo en un mismo individuo de la inteligencia, del intelecto y de los conocimientos bien puede llamarse sabiduría, si no en la aceptación teísta que le dan las escrituras, por lo menos como tributo humano susceptible de adquisición o pérdida.
Con alguna frecuencia, la realidad nos pone, de momento, mentalmente paralíticos. Es cuando decimos que estamos estupefactos, lo cual significa "estar hechos unos estúpidos". La inteligencia, si la tenemos, vendrá a rescatarnos de esa pasajera estupidez, que por no ser insalvable, se llama estupefacción.
Situada a mitad de camino entre la inteligencia y la estupidez está la "viveza", capaz de producir acciones en cualquier dirección, excepto hacia la salida del problema. Este es su secreto: la fórmula intrascendente que le permite ponerse a salvo y resguardo de la humillación y desprestigio que se sufren en la estupidez.
La viveza creo yo, es la habilidad mental para manejar los efectos de un problema sin resolverlo. La persona dotada de viveza no ejercita la inteligencia, sino un sucedáneo apto para entenderse con las consecuencias prácticas del problema, pero no con la sustancia del problema. En otras palabras, el vivo se mueve mentalmente en procura de cómo eludir los efectos de los problemas, cómo volverlos benéficos para él, o lo peor de todo, cómo desviarlos en perjuicio de un tercero.
La viveza, entonces, se conecta imprescindible e irrenunciablemente con la moral. Sin el concurso del egoísmo, no resulta posible ser vivo, y para echarle el fardo al prójimo sin que este se resista, es necesario cierto grado de inescrupulosidad, y hace falta practicar algún género de fraude, siquiera verbal.
Observado durante un corto plazo, el vivo da la impresión de haber obtenido el éxito, de ser inteligente: se desplaza entre los problemas sin padecer las consecuencias, o mejor aún, sacándoles provecho. Pero el flujo de los efectos del problema es ininterrumpido, por lo que el vivo no puede entregarse a los ocios y recesos de la inteligencia. De ahí que se los pueda calificar de "despiertos". Aparentan una brillantez mental que engaña a las miradas superficiales. El inteligente, como está armando sus estrategias para resolver el problema, parece amodorrado y en comparación con el vivo, un tanto estúpido.
Cuanto más complejo sea el problema, más exigirá al inteligente paciencia y esfuerzo, más lo someterá al silencioso y tedioso análisis crítico, y al repaso constante de sus conocimientos. La viveza no puede permitirse estas demoras. Los efectos prácticos del problema no esperan mucho tiempo para hacerse sentir, de modo que el vivo está obligado a la rapidez, y consecuentemente a la improvisación de sus métodos, generalmente empíricos. Otra vez el inteligente en comparación con el vivo parecerá lento y hasta torpe.
Si los efectos del problema por magnitud o complejidad sobrepasan las posibilidades de ser eludidos por la viveza, el vivo resulta acorralado como un estúpido, y no sucumbiendo a la resignación o la violencia, no confesará jamás su fracaso, buscando algún chivo emisario en quien cargar las culpas.
En todas las sociedades conviven los inteligentes, los vivos y los estúpidos en proporciones distintas para cada una de ellas. Para Borges, entre los italianos y judíos no hubo nunca ningún estúpido. Exageraba, a no dudarlo.
Pero imaginemos ahora un país ficticio, donde por razones genéticas o históricas, los vivos sean mayoría.
Esbozaré la novela de lo que en ese país imaginario podría ocurrir. Puesto que son mayoría, unos vivos ocuparían el gobierno. Y otros vivos los eligen. Estos vivos que eligen con el concurso de los estúpidos, incapaces de solucionar los problemas del país, los transferirían a los elegidos. Estos, como vivos que son, se dedicarán a lo suyo, o sea, ponerse a salvo de los efectos de los problemas, sacarles provecho o desviarlos a otros terceros, así estos sean vivos, inteligentes o estúpidos. Durante un tiempo, los estúpidos parpadearán de catatonía mental. Los inteligentes se sentirán más marginados. Y los vivos tratarán de imitar a los gobernantes. Mientras tanto los problemas sin resolver se acumulan, se multiplican, se potencian, y se superponen. Hasta que fatalmente llega el día en que los problemas acumulados forman una pared compacta con un cartel que dice: "Stop, ¡no va mas!".
Es aquí donde la sociedad de detiene y paraliza, y los estúpidos si no se resignan se vuelven violentos. Los inteligentes toman las valijas y huyen, y los vivos corren de efecto en efecto, vendando aquí, remendando allá, y emperchando más allá. Dejan los bofes en este desesperado trajín por entre el caos sin control. Y para disimular su impotencia recurren a los fantasmas de los chivos expiatorios internos y externos, y a un lenguaje esquizofrénico que disociado con la realidad circundante seguirá pronunciando aquellos discursos con los que alguna vez embaucaron a la estupidez.
Estúpidos de brazos cruzados o de brazos armados, inteligentes en ese país ficticio caído al pie del ominoso "stop": no habrá para vuestro país otra salvación posible que no sea "¡la inteligencia al poder!", salvo que todos los inteligentes hayan huido, hipótesis altamente improbable, la novela podría tener un final feliz.

lunes, julio 24, 2006

Bebé fumador

Siempre es un shock descubrir que tu hijo fuma. Sobre todo, si es bebé.
Lo que nunca hiciste por vos misma, al menos hacelo por tu bebé. GONZALEZ TABOADAGUEVARA

domingo, julio 23, 2006

Sin duda

Va este brevísimo texto tomado del Libro del humor negro 2, a cargo de don Eduardo Stilman. Esto fue tomado, a su vez, de ICI PARÍS, donde se publicó el 6 de septiembre de 1954.
t
"Se ruega a los lectores que no dirijan más cartas a la sección titulada 'La vida es bella, sin duda'; su autor ha muerto".

miércoles, julio 19, 2006

Fíjese en los zapatos de Van Gogh

Fragmento de la entrevista a Fernando Botero realizada por Diego Rojas y publicada en la revista Veintitrés del 6 de julio.

¿En la vida real usted también prefiere a las mujeres de volúmenes exagerados?
¡Pero si en esta época ya no hay gordas! El sentido actual de la belleza relega las formas voluptuosas. Sin embargo, la belleza del arte no tiene nada que ver con la belleza de la naturaleza. Lo que es bello en la naturaleza es banal en el arte. Y viceversa. Por eso, los retratos más maravillosos de la historia del arte son retratos de mujeres feas, pero que son bellas en el arte. Fíjese en los atardeceres que, experimentados, transmiten una enorme sensación de hermosura. Pero en la actualidad, si uno pinta un atardecer, esa pintura se transforma en algo banal. Lo que es bello en la naturaleza es feo en la plástica. Una modelo, la más bella del mundo, en pintura es fea y también innecesaria. Pero observe el arte precolombino: es estrambótico, casi incomprensible, sus figuras no alcanzan el sentido común de la hermosura, pero, sin duda, poseen una gran belleza. Para eso existe el artista, que, a través de su sentido estético y la cadena de convicciones sobre su estilo –que tardan una vida en desarrollarse– realiza obras maravillosas. Para alcanzar la sensualidad no es necesario remitir a los hechos conocidos comúnmente como sensuales. Para alcanzar la coherencia estética de una obra no son necesarios más que cuatro espárragos. Fíjese en los zapatos de Van Gogh, en sus sillas: son obras maestras. Es un estilo que vuelve maravillosas a las cosas.
tito

lunes, julio 17, 2006

Se extraña tanto el fútbol...

Isenbeck - Anti Sponsor Oficial Brasil vs Australia


Uno de los seis spots de Isenbeck. Yo tengo mi opinión pero quiero leer las suyas.
(Por lo demás, vi el back y el actor es una bestia).
Flor

sábado, julio 15, 2006

Nunca supimos si fue a la hora del té

Las patas en las orejas. Y, después, el dedo en el ombligo. Y las cosquillas que crecen, como plantas, en el vientre. Ya no hay pistas. Los ojos cerrados, la boca como una cereza, roja, madura, jugosa. Ahora, los pies en la cabeza, fuera de las sábanas. Y las manos que se multiplican como panes. Ya no hay voces. Algún te-quiero se pierde entre los muslos erguidos. Las risas como gritos, desnudos, nerviosos, certeros. La piel de gallina por la ventana abierta. Afuera se escuchan tiros, adentro, la violencia es dulce. La cabeza entre las piernas y la lengua hundida. La cabeza entre las piernas y la lengua hundida. Y las uñas mal pintadas en la espalda. El baile de los cuerpos. La guerra de los cuerpos. Las palabras asesinan y la cama gime (y gime) y la razón se pierde vaya a saber en qué pensamiento. Los sexos que se olfatean como perros y se encuentran. Se funden la miel y la leche y, ahí (justo ahí), la sangre es una. Se caen los templos. Se celebra el pecado. Primero, ella. Después, él. Bandera blanca, mi amor. Hasta después del cigarrillo. Hasta el próximo baile. Y las patas en las orejas. Tregua, mi amor.

miércoles, julio 12, 2006

Esto que pasa

Después de todo somos periodistas, o buscamos serlo. Yo quiero compartir esto con ustedes. Es una carta que se refiere al Diario Perfil y su política laboral. La escribió Jorge Lanata.

Background:

-La empresa Editorial Perfil abrió un Diario en 1998. Cerró con escándalo. Echó a todo su personal. Lanata medió a favor de los empleados.

-La empresa refundó el diario en 2005, como una Sociedad Anónima aparte.

-Los empleados (redactores) con sueldo más bajo cobran 800 pesos y 220 pesos en ticket Restaurant (no canasta), unos vales que no pueden ser utilizados en el supermercado.

-La masa laboral pidió un aumento. La empresa se negó. Los periodistas decidieron sacar sus firmas como protesta.

-El director del diario avisó que, sin esas firmas, el diario no salía. Aseguró que era falto de ética. En cambio les pidió a los editores que firmaran las notas de los redactores.

Lanata escribió esto:
Querido Nelson:Tengo un problema. Soy, en esta redacción, el único que vio este asunto del lado de Fontevecchia. Quiero decir: sé qué significa sacar un diario contra viento y marea, con casi todo en contra y sólo con los lectores a favor. (Y si quisiera tenerme aún más lástima podría agregar que yo tenía 26 años, y ni un centavo, y ninguna editorial de revistas para apoyarme). Para colmo, durante toda la semana el Presidente y la señora CK se empeñaron en darnos clases de periodismo, de modo que no estamos en un gran día.Cuando Oscar Wilde decía que el hombre destruye lo que ama, creo que se refería a los periodistas. Formo parte de un gremio donde el puterío por metro cuadrado es altísimo, somos vedettes culposas de las plumas y pensamos que el Universo entero está ahí detenido, esperando nuestra palabra. Somos (y sólo en eso K y CK tienen razón) corporativos y tan corruptos como los políticos, y nos encanta protegernos en lo políticamente correcto sin arriesgar nunca nada. También es cierto que las empresas que tratan de conquistar la selva del periodismo son muchas veces impresentables: lobbys con plata negra de la política, o aventureros que utilizan los medios para presionar al poder y conseguir negocios. No cuento ninguna novedad si digo que existen las notas vendidas, los reportajes arreglados, los suplementos especiales con sobre incorporado, y, desde las empresas, la explotación de los estudiantes como mano de obra casi esclava, la violación de los derechos de autor, etcétera, etcétera. Se le agrega al periodismo una frutilla sobre el helado: un convenio increíble, lúcido y maravilloso cuando sos periodista. Pero muy difícil de cumplir cuando intentás llevar adelante una empresa en la vida real. Calma, calma: no estoy proponiendo incumplir el convenio. Pero creo que sería útil que el público conociera algunos de nuestros privilegios (o nuestros derechos adquiridos, si se quiere).Un periodista se convierte en trabajador efectivo al día 28 de su labor. Si al día 29 nuestro colega llega de mal humor y mea el escritorio de su jefe debe cobrar, por ser despedido, el equivalente a 13 salarios más el proporcional de vacaciones y aguinaldo, claro. Más claro: si gana mil pesos y es echado al mes, cobrará unos 14.000. Esta previsión indemnizatoria tiene una lejana razón de ser, en la época en la que se abrían diarios con fines electorales y se cerraban a poco de perderse tal o cual elección. Esta era una manera de proteger la fuente de trabajo. Hoy, este régimen provoca lo siguiente: si alguien quiere sacar un medio debe tener, en previsión de sus eventuales pasivos contingentes, uno o dos millones de dólares para pagar indemnizaciones en el caso de que todo vaya mal, y tenerlos antes de empezar. Preguntarnos por qué, en este país devastado y flexibilizado, se mantuvo el Estatuto del Periodista es obvio: el poder de turno nos tiene miedo, prefiere no pelearse con el gremio. ¿Quiero que lo saquen? De ningún modo, soy periodista, me encanta. Me pregunto sobre su incidencia en la aparición de proyectos nuevos.De todos modos, ningún empresario trucho se amilanó con la ley para despedir a cientos de trabajadores: lo hicieron igual, y estamos llenos de diarios y revistas cerrados que dejaron a mucha gente colgando del pincel. Debo agregar algo en descargo de PERFIL: cuando el primer diario cerró, negoció y pagó millones de dólares en indemnizaciones. Asistí, en estos treinta y dos años de trabajo, al cierre de varios diarios: siempre ganaron los empresarios y muchas veces las mismas comisiones internas se encargaron de darles una mano al extremar más y más sus posiciones. Si empezás un conflicto tomando rehenes, ¿qué te queda para negociar después? La mecánica de convocar asambleas en horarios de trabajo, por ejemplo, sigue siendo una manera de realizar paros virtuales. Eso sin hablar de la hipocresía de quienes lo llevan a cabo: me pasé la vida viendo a tipos que no son capaces de hablar en voz alta en Clarín, pero que en PERFIL o en Página arengaban a los gritos desde arriba de un escritorio emulando a Lenin en la famosa locomotora. En general, he advertido que somos más revolucionarios donde podemos revolucionar, que donde no podemos, y no me gustan los que les ponen el pecho a las balas cuando están seguros de que son de salva.Y ahí estábamos, en los primeros años de Página, tratando de sacar plata de abajo de las baldosas para pagar los sueldos, y con una pérdida mensual de unos ochenta mil dólares de entonces. Con casi nada de publicidad y peleando para sobrevivir. Nunca tuvimos tantas medidas de fuerza como entonces: el Partido Comunista, consciente de nuestras dificultades, decidió que era mucho mejor sacar otro diario para competir en lugar de ayudarnos, y sacó Sur, que duró un año y luego cerró. Papel Prensa negándose a vendernos papel más barato, cuando Clarín y La Nación lo compraban a la mitad del precio de mercado, subsidiados por el Gobierno. Nosotros, a la vez, discutiendo con la interna una cláusula automática de ajuste inflacionario, que finalmente aceptábamos, a costa de nuevas pérdidas. A pesar de eso, salía un diario. Creo que me hice católico en esos tiempos, frente a aquel milagro:---Ah, traje nuevo –me dijo un día un delegado– y después nos dicen que no pueden aumentar los sueldos...A ese grado podía llegar la estupidez en una discusión. Cosas tan distintas discutíamos. Y me olvidaba: agreguemos a Ambito Financiero, Menem, la SIDE, los distintos servicios, las revistas truchas, todos siempre bien dispuestos a informar sobre los conflictos de los “progres” que pagaban malos sueldos. Una vez, en medio de una maniobra extorsiva para “exteriorizar el conflicto”, me harté. ¿Por qué tenía que tener miedo de que la gente se enterara del problema? Contemos todo –dije– y es más: voy a publicar, uno por uno, la lista de salarios de todos. El conflicto se levantó. Los periodistas ganaban bastante más que los lectores, y pensaron que no lograrían su adhesión.---Vamos a terminar hablando de Página/12 en los bares. Diciendo: “Te acordás...”.Fue lo que sucedió. Al octavo año el diario cambió de dueños y yo di vuelta una página en mi carrera.No volví a trabajar en un diario sino hasta ahora. No recuerdo si en el primer o segundo año de Página (87 u 88) publicamos, por primera vez en la historia, una columna de la Comisión Interna explicando los motivos de un paro y convocando a él, y una mía, como director, donde decía que nuestra manera de protestar es informar, instándolos al trabajo. Pasó desde entonces mucha agua bajo el puente pero nunca mas vi, ni aquí ni en el exterior, un debate de este tenor abierto al público. Es saludable que todo esto suceda.La aparición de este conflicto motivó la decisión empresarial de postergar la salida cotidiana de los sábados, como paso obligado hacia el proyecto de salida diaria. Espero que esa suspensión no sea permanente, y el proyecto reencuentre su cauce fuera de la puja sindical. Los trabajadores y la empresa tienen que encontrar la manera de volver a caminar juntos un camino de dos o tres años de crecimiento y billeteras ajustadas. ¿Cuánto va a perder Fontevecchia con esto? ¿Siete millones? Bueno, que pierda ocho... Esa respuesta es la más fácil, la mas cómoda, pero también la más idiota. Dejemos de tropezar, siempre, con la misma piedra.

Jorge Lanata
Capital Federal


Disculpen la extensión. Pero así están mis días. Creo que el conflicto es valioso para el análisis. Hay falsedades en este texto, tendenciosamente indignante. Las enumeraré más tarde. Los abrazo.

L>S>D>A

lunes, julio 10, 2006

Secreto

Cti Movil - Secreto ©2006

Ya sé que hablamos al respecto pero no sé si en particular de esta publicidad. Así que, aquí va.
Flor

jueves, julio 06, 2006

Aforismos verdes

Van algunos aforismos del amigo Millôr Fernandes (brasileño). Si alguien sabe de otras cosas traducidas de él, le agradeceré la información. Ésta es una selección de una selección que encontré por ahí.
Me dicen que hay que firmar. Seré considerado y lo haré, aunque me resulta un poco molesto (leo en un libro: "Aun a pesar de los condicionantes culturales y sociopolíticos de cada país, Internet facilita un proceso de globalización en el arte que potencia el anonimato y trasciende la idea de territorio o la noción de patria. La Red es el paraíso del no-lugar").

Firmo: tito.


LA BIBLIA DEL CAOS
Aforismos de Millôr Fernandes
[Traducción y selección de Mario Jursich Durán]

. Responda de prisa: ¿cuando un médico muere, la tasa de mortalidad del país aumenta o disminuye?
. Morir, por ejemplo, es una cosa que siempre se debe dejar para después.
. Mi epitafio: "No cuenten más conmigo".
. ¿Eutanasia? Es la última cosa que haría en la vida.
. Las modas van y vienen, cambian siempre; el ridículo es permanente.
. Afinidad: Cuando dos personas odian a la misma persona, tienen la impresión de que se estiman.
. Analista es un sujeto que partiendo de premisas falsas consigue llegar a conclusiones perfectamente equivocadas.
. Anatomía es esa cosa que los hombres también tienen, pero que en las mujeres queda mucho mejor.
. El mayor anticonceptivo es el mal aliento.
. A la hora del hambre todo revolucionario acaba aceptando una buena sopa reaccionaria.
. La ingenuidad del antimilitarista es no comprender que se puede matar sin odio.
. Conozco personas que pensaban tener el activismo del Che y la filosofía de Marx y tenían apenas el asma del Che y los furúnculos de Marx.
. El pie de atleta es una enfermedad fácilmente curable. El cerebro de atleta no tiene cura.
. ¿Por qué nunca ningún país erigió un monumento autocrítico, el Arco de la Derrota?
. Quien no tiene buena apariencia encuentra que las apariencias engañan.
. El hecho de que una persona sea una gran autoridad no elimina la posibilidad de que acierte de vez en cuando.
. Autoritario es el sujeto que te da la respuesta sin que le hayas hecho la pregunta.
. Cuando se habla de bancos y robos, pregunto de inmediato: ¿de afuera para adentro o de adentro para fuera?
. La belleza es la inteligencia a flor de piel.
. El amanecer es el precio que paga el bohemio por vivir en el sistema solar.
. La felicidad conyugal sólo es posible entre tres.
. Un gobernante que se rodea de asesores más competentes que él es más competente que ellos.
. El gobierno afirma que no hay miseria en Brasil; ése es un complot de las imágenes de la televisión amangualadas con los editoriales de los periódicos y con unos cincuenta millones de personas hambrientas y agresivas que vagabundean por las calles.
. La belleza no sirve la mesa. Y desarregla la cama.
. Consuélate, amigo: el sol da todo ese espectáculo al comenzar el día y la mayor parte de la platea continúa durmiendo.
. Ciertos crepúsculos, se nota con facilidad, quieren ingresar a la Academia de Bellas Artes.
. La democracia es la creencia en que una multitud de idiotas juntos puede resolver problemas mejor que un cretino solo.
. Si el radio hubiera sido inventado después del televisor, nos parecería genial un aparato que no nos obliga a ver la cara de los locutores.
. ¿Por qué se empeñan los autores teatrales en escribir diálogos naturales si en la vida es rarísimo que una persona hable con naturalidad?
. La diferencia entre el hombre y la mujer es ínfima, pero aumenta cuando los dos se aproximan.
. Responda de prisa: ¿por qué, bajo una dictadura, sólo acontecen cosas impublicables?
. Algunas cosas que hacen envejecer prematuramente: el exceso de trago, el exceso de comida, los excesos sexuales, el exceso de trabajo -y la ausencia de cualquier exceso.
. La diferencia fundamental entre derecha e izquierda es que la derecha cree ciegamente en todo lo que le enseñaron, y la izquierda cree ciegamente en todo lo que enseña.
. ¿Por qué será que cuando marcamos mal un número nunca está ocupado?
. Ser pobre no es un crimen, pero ayuda a llegar hasta allí.
. Toda fotografía antigua es una puñalada.
. Misterios económicos: ¿cómo es que un padre, pobre, cansado, mal instruido, consigue mantener a cuatro o cinco hijos, y cuatro o cinco hijos, una vez criados y educados, no consiguen mantener a un padre?
. El primer requisito para ser un gran hombre es estar muerto.
. Todos los días, por la mañana, abro la ventana, miro al mundo con supremo desdén y comienzo a contar: "10-9-8-7-6-5-4-3-2...". Un día acertaré.
. La humildad es una especie de orgullo que le apuesta al perdedor.
. En el Nordeste una familia que come dos veces al día ya es considerada pequeñoburguesa.
. Dicen que cuando un idiota muere en un accidente, toda una telenovela pasa delante de sus ojos.
. Si no fuese por la ignorancia, ¿qué sería de los diccionarios?
. Y pensar que fueron necesarios millones de años de evolución de la especie para hacer un animador de televisión.
. Soy del tiempo en que el sexo era hecho a mano.
. Cuando alguien a tu lado comience a hablar de integridad intelectual, principios morales inatacables y conducta ejemplar, cuidado con la billetera.
. Las esposas que leen con demasiado interés detalles de crímenes pasionales corren el serio riesgo de quedar viudas.
. La informática creó una cosa realmente maravillosa: errores cada vez más grandes cometidos en lapsos cada vez más breves.
. Finalmente se descubrió para qué sirve un intelectual: para conferir respetabilidad a los culos en las revistas para hombres.
. Antiguamente un padre tenía por lo menos diez hijos. Hoy un hijo tiene por lo menos seis padres.
. Tengo realmente la más sincera admiración por las personas que saben perder. Sobre todo cuando estoy del lado opuesto.
. Lo importante es escandalizar a la juventud, tan conservadora.
. Una cosa que lamento de mi educación es no haber estado nunca en una facultad. ¡Adoraría haber sido expulsado de una!
. Nuestra libertad comienza donde podemos impedir la del otro.
. Cuando alguien, maliciosamente, te pregunte si te gustan las mujeres, responde: ¿comparadas con qué?
. Marxismo actualizado: "Ya que no podemos hacer nada por los miserables, necesitamos, por lo menos, disminuir la gritería de los contentos".
. ¿Qué es peor: la falta de asistencia médica o su exceso?
. El camino más corto entre dos bares es el zigzag.
. Cuando el médico te diga que no tienes más de tres meses de vida, dile que no tienes con qué pagar la cuenta. Te dará más de tres meses.
. El fuego de la pasión, como cualquier otro fuego, no vive sin oxígeno. Ahora díganme qué significa el oxígeno en esta parábola que acabo de inventar.
. Se llama monogamia a la capacidad de ser infiel a la misma persona toda la vida.
. Moral o inmoral, ambos acaban cometiendo las mismas inmoralidades. La diferencia es que el moralista no se divierte.
. Multinacional es la patria de los que no tienen ninguna.
. Y, al final, el decapitado se casa con la mocha: una historia sin pies ni cabeza.
. La telenovela era tan mala que la estrellita joven le preguntó a la vieja: "Marcia, por favor, ¿a quién se lo tengo que dar para salir de esta mierda?".
. El ajedrez es un juego que desarrolla la inteligencia... para jugar ajedrez.
. ¿Qué es más difícil: aceptar al más fuerte, soportar al más rico o reconocer al más bonito?

martes, julio 04, 2006

Del azar y los penales

Alemania vence a Argentina en la ronda de penales y avanza a la semifinal del Mundial de fútbol.

Entender a los disparos desde el punto del penal como expresiones del azar, como bolillas que van saliendo sin remedio o como impropias soluciones para un juego que tiene que encontrar un final es desestimar el báculo que supone la inteligencia humana. Lo sabían John Fiske y Krippendorff; lo sabe Eliseo Verón. El análisis de contenido no es más que una técnica de investigación para la descripción objetiva, sistemática y cuantitativa del contenido manifiesto de la comunicación. Entonces, ¿es posible encontrar parámetros constantes en un deporte liderado por artistas e improvisadores? Veamos.

Uno de los responsables directos de la eliminación argentina se llama Urs Siegenthaler. Este analista suizo fue contratado por la Federación Alemana de Fútbol para realizar un análisis cuantitativo y longitudinal. Durante tres años se dedicó a observar a los principales jugadores de las selecciones que muy posiblemente jugarían el mundial. A partir de allí estableció, parámetros de aparición y repetición mediante, cuáles serían los jugadores que patearían penales en caso de una definición y cuál sería la dirección del disparo en cada caso. El arquero alemán, Jens Lehmann, tuvo un 50% de eficacia en la detención de los disparos y un 100% en la elección de las direcciones. ¿Casualidad? Lo único verdaderamente cierto es que existen fenómenos de aparente resolución aleatoria pero que sin embargo encuentran su legitimación en análisis de contenido y estudios probabilísticos.

Encuentros venideros podrán ofrecer una situación similar a la siguiente. El delantero contrario pensará: Si acaso el arquero alemán sabe en qué dirección voy a patear el penal entonces cambio; pero si acaso él sabe que yo he tomado debida nota de sus artimañas, entonces mantendré mi predilección. Lo quimérico del caso no es únicamente el problema entre atacante y defensor, sino la posibilidad de un desfasaje cognitivo que diera lugar a una profecía que se autocumple. A menudo la profecía es la causa principal del acontecimiento profetizado. En fin, ya nada podrá hacer que Esteban Cambiasso coloque su disparo al palo derecho del arquero.

Dijo Jorge Luis Borges: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Es tiempo de empezar a ver los aciertos ajenos para volcarlos y manchar por completo las desgracias propias. Borges odiaba el fútbol pero seguramente compartiría la idea de que la excusa del azar pretende declararnos inocentes frente a la realidad. Jens Lehmann nos expulsó del paraíso del presunto “ser así” del mundo, del cual empero sólo nos sentimos responsables en muy limitada medida. Es preciso aguardar cuatro años más para volver a depositar en veintitrés almas el sueño de toda una Nación. Ojalá aprendamos que no se trata únicamente de hombres detrás de un balón en una secuencia indeterminada de movimientos. Gracias a Dios el fútbol es mucho más que eso.
Federico Di Benedetto

Morin vuelve a las pistas


Acá les transcribo una entrevista que salió en el diario El Mundo de España el domingo pasado. El muchacho reporteado es Edgar Morin, con una lucidez de un tipo de 40, el gran pensador francés responde a los 84 sobre los temas de la actualidad mundial. Vale la pena, que lo disfruten.

“Los nacionalismos étnicos y religiosos son producto del miedo”

Pensador inclasificable, sus libros y estudios aúnan las ciencias y las humanidades. Historiador, sociólogo, escritor, investigador... propone una reforma radical de la enseñanza que empieza a fraguar con la UNESCO y advierte: sólo una mundialización del pensamiento nos salvará de la catástrofe. Además, analiza con visión de futuro los disturbios de Francia: “El destino de Europa es el mestizaje”.

Por Elena Pita, fotografía de Luis Areñas

Le han llamado "pensador planetario", y a él le gusta. Predica una nueva mundialización entendida como la toma de conciencia de un destino común, un pensamiento global para evitar "la catástrofe". Catástrofe es una palabra que se repite en su plática. Catástrofe es el futuro del hombre fragmentado, nacionalista, melancólico del pasado; y catástrofe es también lo que hoy sucede en su casa del Marais parisino porque, según va informando a los amigos que llaman, debe aplazar todas sus citas por una hemorragia de nariz que trae de su periplo por universidades de Centroamérica, recién llegado el pensador. Edgar Morin, que en realidad es Edgar Nahoum (París, 1921), hijo de inmigrantes sefardíes de Salónica, Grecia, que adoptó como nombre su apodo en la resistencia del PCF (Partido Comunista Francés) a los nazis, es un señor de aspecto rudo, mirada ceñuda, boca chillona, que conserva sin embargo la ternura de un niño y la coquetería de un joven romántico; tal es su espíritu. Morin, sociólogo, politólogo, antropólogo, escritor, historiador, investigador emérito del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS en francés), cuyas obras van desde la reflexión filosófica a la economía, tiene en su haber dos fórmulas magistrales de tiempo futuro. Una se refiere a la educación: unificar la cultura científica y las humanidades. La otra es una receta de vida feliz: mantener un punto de luz en la pasión, y una gota de pasión en el razonamiento.
Él mismo confiesa que necesita la combustión del amor para escribir y crear, y entonces le pregunto cómo se las ha arreglado a lo largo de sus 84 años de vida y sus 44 libros; que cuántas veces ha tenido que cambiar de pareja. Se sonroja, aparta sus ojos del trayecto de los míos y se explica:


R. Eh..., varias. Yo no busco la combustión, son encuentros que suceden. El hecho de escribir y publicar me ha permitido tener muchos amigos entre la gente que es sensible a mis libros. Gracias a mi obra recibo mucho amor, que a su vez me permite seguir produciendo.

P. Señor Morin, ¿qué es su "patria terrestre"?

R. Vivimos en un mundo interdependiente, necesitamos que la sociedad tome conciencia de su destino común para afrontar los peligros mortales y transformar la actual evolución, que se encamina al desastre. Existe un territorio comunicado y una economía global, es decir, una infraestructura de sociedad moderna, pero falta la conciencia del destino común, o sea, la estructura. La ONU y las instituciones económicas actuales no son suficientes.

P. ¿En qué debe consistir esta segunda mundialización en la que estaríamos inmersos?

R. La globalización económica ha sido muy cruel, pero ha ido paralela a una mundialización de los derechos humanos, las democracias y una cultura planetaria. Una mundialización humana que no reduzca el mundo a un asunto de mercado. Nuestra paradoja histórica es que Occidente ha sido el sujeto de la dominación, pero también el precursor de las ideas de emancipación: una corriente autocrítica que parte de Bartolomé de las Casas y que llega hasta hoy.

P. Y ¿qué es el pensamiento "ecologizante", señor Morin?

R. Una corriente que nace en los años 60 y cuya primera materialización se dio en el Club de Roma, año 70, que advertía que el desarrollo técnico constituye un peligro común. Luego se sucedieron las catástrofes como Chernóbil, las lluvias ácidas y el agujero de ozono, y así la conciencia ecológica se extendió a muchos sectores de la opinión pública y la política, de ahí las reuniones de Río de Janeiro, Kioto o Sudáfrica.

P. A su juicio somos víctimas de la tecnociencia burocratizada y el nacionalismo étnico. ¿Qué propone para liberarnos?

R. Tiene que darse una revolución del pensamiento científico, que en su modo clásico separa las disciplinas del saber y excluye el gran conocimiento. Por otro lado, los nacionalismos étnicos y religiosos son producto del miedo a que la occidentalización destruya la autenticidad y singularidad de las culturas. Cuanto más se extiende la mundialización, más crece la resistencia a conservar la identidad; una resistencia férrea que se asienta en las raíces étnicas y religiosas. Además, gran parte del planeta vive sin perspectiva de futuro, desengañada del progreso, que tiene sus rasgos regresionistas. Si a esta angustia de futuro le unimos un presente malo, la gente se vuelve hacia el pasado en busca de una solución. Y si a todo esto añadimos el fallecimiento de las fórmulas socialistas y de nuestra democracia, y la incapacidad de la economía liberal, el resultado es el resurgimiento de una visión del islam como oposición a la civilización occidental. Esta lucha de civilizaciones, planteada como lucha religiosa, es muy peligrosa.

P. Es un panorama muy sombrío...

R. No soy ni pesimista ni lo contrario: soy consciente y vigilante. Cuando un sistema no puede abordar sus problemas vitales, el desenlace es desintegración o metamorfosis. Hoy el sistema planetario es incapaz de solucionar problemas como el hambre o las guerras. Existe una probabilidad de catástrofe, pero también una improbable mejora: confío en los pensamientos minoritarios o dispersos de cambio en la evolución, pero hace falta mucha voluntad.

P. ¿Bastaría con retomar la filosofía como método de reflexión y conocimiento?

R. No, porque la filosofía también está cerrada en sí misma. Los científicos, los políticos, los expertos no reflexionan sobre los acontecimientos, sobre la actualidad más allá de hoy; no leen: no tienen un pensamiento global. En tiempo pasado la filosofía servía a los políticos para reflexionar; pensemos en Tocqueville, Proudhon, Marx... eran pensadores de la evolución del mundo. Hoy en día esto ya no existe, además nadie tendría tiempo de leer sus obras. Falta un pensamiento complejo para analizar una realidad compleja.

P. ¿La culpa es de la cultura científica, que fragmenta, que no promueve la reflexión?

R. No hay una culpa concreta, es producto de una evolución histórica que comenzó con la separación de la filosofía y la ciencia, cortando la comunicación entre ambos saberes. Y luego la ciencia se subdividió en disciplinas de lenguaje esotérico, y la técnica desarrolló el saber analítico y despreció la síntesis. Hay una inteligencia ciega: se necesita una resurrección del pensamiento complejo.

P. Pero, ¿a quién beneficia que el ciudadano no entienda, por ejemplo, el curso de la economía? ¿No es más fácil dominar a los ciegos?

R. Sí, pobrecitos que no pueden entender los asuntos de expertos y científicos, pero es evidente que los que dominan también están dominados por este modo de pensamiento.

P. Propuso ante la UNESCO una reforma educativa. ¿Lo fundamental en la primaria es la curiosidad natural?

R. Eso es evidente, todo parte de las preguntas esenciales que se plantean los niños: quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos. La reforma educativa necesita revisar los asuntos vitales: qué es la identidad humana, cuál es nuestra identidad física, nuestra relación con el universo o cuál es la realidad de nuestra subjetividad, asuntos que sólo encontramos en la literatura, que la educación rechaza como si fuera un lujo. No se enseña cómo afrontar la incertidumbre, ni la comprensión humana, ni el conocimiento como fuente de ilusiones y equivocaciones.

P. ¿Qué dicen los expertos en educación secundaria cuando les explica que lo fundamental es magnificar las humanidades y el arte?

R. Son gente que vive en el inmovilismo y están tan ciegos que les satisface la situación actual de la enseñanza. Esta reforma, de la que soy un inspirador, ha tenido eco sobre todo en América Latina, y en España, Portugal e Italia, donde la están desarrollando en varios institutos.

P. ¿Por qué un ser sin capacidad para apreciar el arte es un ser incomprensivo?

R. Creo en las virtudes integradoras de la filosofía, la poesía y las artes en general. No se trata de leer por el placer de la literatura, sino como un modo de comprensión del mundo. Mi idea antropológica del ser humano no se reduce al ser racional, sino al ser poético, mitológico, lúdico. Actuamos por obligación, para sobrevivir, y éste es nuestro rasgo prosaico, pero luego está la cualidad poética, que son los sentimientos, las emociones, las comuniones, los placeres.

P. Según sus reflexiones, todos llevamos dentro un sabio (el homo sapiens, brillante) y un loco (el homo demens, oscuro), ¿sólo vive en paz aquél que logra conjugar sus dos yo?

R. No hay una frontera entre ambos, si bien uno puede perder toda su racionalidad cegado por una locura de odio o de amor. La cuestión está en salvaguardar una pequeña luz de razón en las pasiones, y conservar pasión en las razones. Éste es el juego de la naturaleza afectiva del humano: no existe la razón pura y fría.

P. ¿Usted ha conseguido ese equilibrio en su vida?

R. No hay un equilibrio estático, sino una dinámica permanente. La felicidad encierra infelicidad: si yo soy feliz porque amo a alguien, tengo que pagarlo con la posibilidad de que se muera o desaparezca. Ésta es la nueva sabiduría que debemos entender, porque ya no existe la sabiduría antigua, que se alcanzaba eliminando la pasión, la poesía de la vida.

P. Señor Morin, ¿cuál es su primera vocación, la metáfora, la escritura o la voluntad de comprensión?

R. La metáfora ayuda al entendimiento. La escritura se ha convertido en mi modo natural de comunicarme con los otros y con el universo, y de comprender: va todo junto. Un libro es como un árbol cuyas semillas se las lleva el viento, y así nacen nuevos árboles.

P. ¿Y su oficio?

R. Yo no tengo una carrera, sino una vida, que no puede reducirse a la sociología. Fui profesor en la Escuela Superior de Estudios Sociales de París, y en algunos países extranjeros, pero mi trabajo como director de investigación en el CNRS me ha permitido la libertad de evolucionar sin estar prisionero de una disciplina.

Edgar Morin disfruta sembrando su pensamiento, como semillas, viéndome esta mañana ahí enfrente con gesto admirado, abobada ante su lucidez y su tanto saber. Así que cuando anuncio una última pregunta, "¿la última?", repite él, con pena. Sí, ¿qué le ocurre al hombre cuando busca la verdad absoluta?

R. Las únicas verdades absolutas son los hechos pequeños, como este encuentro. Pero sobre las grandes cuestiones no hay verdad absoluta, sólo misterio: son las limitaciones de la mente humana.

Su análisis de las revueltas y quemas de coches en París. Hablaba Edgar Morin hace años del colapso de lo que él llama “la máquina de afrancesar inmigrantes”, que tan bien había funcionado con las hordas extranjeras (incluidos sus propios padres) llegadas al país desde el siglo XIX. Pero pasan los años y el complejo de inferiorirdad de los inmigrantes aumenta, viven en barrios aislados, en situaciones insostenibles, un hecho explosivo que va gestándose hasta que en diciembre del pasado año estalla una lucha urbana (guerrillas contra la policía, quemas de coches) que se prolonga hasta nuestros días. Pero ni esto ni la reaccionaria respuesta oficial ensombrecen su pensamiento planetario, avieso, vigilante: “No me parece un fracaso total: sus propios ídolos pop les están pidiendo que dejen las revueltas y voten. A la vez, los franceses se han tenido que plantear ser más solidarios y menos racistas, pese a la reacción de miedo que manipula el Gobierno con sus medidas restrictivas.

Saludos, FP

sábado, julio 01, 2006