domingo, julio 30, 2006

Poema dominical

Aunque lo del texto anterior todavía está fresquito, buscando entre las cosas que me gustan de otra gente encontré un poema, así que lo comparto.

Flor.

Lo que queda de té

Nunca fuimos tanto.
Un escuadrón nos matará en Brasil.
No quiero estar cuando saltés.
Las lagunas son tu línea
y un jardín que se estruja.
Buscamos como tontos en la brea
una pantalla que nos mire,
pero el té que toma el asesino
es de la misma marca
que el que compramos nosotros.
Somos como un torturador
a la hora del té.
Somos como un torturador
durmiendo la siesta,
cuando duerme la siesta.
Nunca fuimos tan poco.
Pero algo nos iguala.
Nos deja tontos
hablar de esto.
Sólo reconocemos nuestros cuerpos:
las palabras se rompen
y nuestros espejos
se van a tapar algún día.
Sabemos que nuestra sangre
acabará dura, que las charlas
se olvidan, y que nos esperan
en otro lado.
En breve habremos de irnos;
hablamos de no hacer.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me enteré hace poco que el 2 de agosto de 1914 Kafka escribió en sus diarios: "Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar".
Y el Rey Jorge, en su diario personal, escribió: "Han declarado la independencia. Hoy no pasó nada - 4 de julio de 1776"

Me parece notable.

t dijo...

Demasiado Alfonsina Storni, Ulrikke. Juassssssssss.
P: Me llama la atención tu asociación, valga la cacofonía.
Me está costando seguir los posts largos. Días de mucho trabajo y un principio de resfrío.

t dijo...

Giannuzzi, mcuho Giannuzzi, sí. Es lo que había descubierto cuando estaba escribiendo eso.

t dijo...

Es que Borges fue mi discípulo. Sobre todo, en lo de la ceguera. Nadie más ciego que yo.