viernes, noviembre 18, 2005

¿Estamos destinados a ser barbies?

martes, noviembre 01, 2005

El profesor Stecconi nos dio como lectura obligatoria un fragmento del texto de Bauman ''En busca de la política''. Me parecieron sumamente interesante los temas que abordaba y la manera en que lo hacía. Pero creo que el tema que más me interesó fue el de la muerte.
Y como la sociedad le hace un ''culto al cuerpo'' para conservarlo en buen estado mientras estamos en vida.Por eso me parece relevante hacer una analogía de esa frase con uno de los temas que más me interesan y a la vez me aterrorizan: la cirugía estética.Por cuestiones personales, me hallo en una dicotomía de amor y odio hacia el tema. Amor porque me intriga como quedarán luego y trato de ver todos los programa que traten sobre eso; a modo de hobbie.
Odio porque me repugna ver que las personas se sometan a tanto dolor solamente para estar nivelados socialmente con las pseudo estrellas del espectáculo y para cumplir con los altos estereotipos que proponen la sociedad. Mejor dicho, los medios.La cirugía estética actual quisiera ser considerada como la fuente de la juventud. Y quizás es eso lo que tanto me molesta, no poder aceptar con la gracia que nos da el tiempo, las arrugas que adornan nuestros rostros. Porque yace una gran diferencia entre ''necesitar'' una cirugía y ''creer necesitarla''. Últimamente la gente se está creando más excusas y más complejos para ''poder necesitarla''.Me anonada ver por la calle a cada vez más gente que se ha retocado algo. Pero más que nada, que queda cada vez menos personas que no consideren hacerlo. La tensión y la tristeza que causa envejecer está puesto a modo de estigma social. ¿Qué sucedió con aquellos tiempos en el cuál el más viejo era el más sabio?La lucha contra el tiempo es cada vez más feroz. Pronto no se van a notar las diferencias entre una persona de 20 y una de 60... quisiera creer que eso se podría realizar con alguna poción mágica. Pero mutilar, quemar, estirar y corroer el cuerpo parecen la mejor alternativa.Pienso en alguna vez las barbies con las que solía jugar, se parecen mucho a algunas personas que veo caminando por las avenidas, a las que están en televisión.
Me horroriza pensar que esta ''moda'' se convierta en tradición y estemos todos destinados a ser físicamente de plástico, tan solo para decir: ''Yo vencí al tiempo''.

Magali Diaz Moreno.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este el único que tenía guardado...

Todos tenemos ese demonio interior que nos persigue con el tema físico (que el pelo, que la ropa, que la nariz, que esto y que lo otro)
¿Porque será que nos preocupamos tanto por la cárcel del alma (hablando en términos de Platón)?
Hace mucho que me di cuenta que en la mentalidad (sobre todo la de los argentinos) se suele hacer la siguiente relación: Belleza-Delgadez, Gordura-Fealdad. No creo que sea así. No podría evaluar a una persona solo por sus kilos, su edad o su belleza. Quiero creer que en el interior de una persona puedo descubrir cosas mas bellas que las que puedo ver a simple vista. Porque tarde o temprano (y a pesar de las tinturas, dietas, cirugías, maquillaje, etc, etc.) lo exterior se va a corromper, en cambio lo interior, con el paso del tiempo, va a embellecer.
Debo reconocer que no soy una persona, podríamos decir, delgada. Si la pregunta fuese: ¿Modelo o Vedette? (es decir: ¿flacas o no tan flacas?) La respuesta sería, definitivamente, Vedette.
Como decía un comentario más arriba, sería hipócrita decir que lo físico es algo que no se mira o que no importa. Definitivamente la imagen, buena o no tanto, importa y es lo primero que los otros ven de nosotros, es lo primero que les ofrecemos.
"...Me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón..." [¨Peor para el Sol¨ - J. Sabina]
Nunca conocí a nadie que admita que salió, o sale, con la persona mas fea que conoció en su vida. Pero estoy segura que la etapa extremadamente superficial la superé hace bastante. Hoy en día me gustaría conocer una persona con la que pueda hablar, con la que nos entendamos, con la que haya feedback, y no al chico más top y musculoso del barrio.
Los cannones de la belleza han cambiado mucho con el pasar de los siglos. Por ejemplo hace algunos siglos (lamento no poder especificar el momento histórico) se pensaba que ser muy delgado era símbolo de pobreza, ya que los pobres no tenían los recursos suficientes para alimentarse y a eso se debía su escaso peso. Es por esto que las mujeres de la elite estaban bastante, bastante, regordetas; ello era una forma de mostrar su posición social, su riqueza, su posibilidad de estar bien alimentadas.
No sería bueno un mundo de mac-obesos, con problemas cardiacos y el colesterol por la nubes. Tampoco me gustaría un mundo de Barbies-siliconadas, con una copia mal lograda de la boca de Angelina Jolie.
Debo confesar que en mis años de adolescencia (hoy tengo 20 largos, maduros y duros años) pensé, y bastante, acerca de este tema y en como hacer para que los demás me vean mejor, más ¨linda¨, en como ser más aceptada...¡Como si alguien tuviese más juicio o derecho que yo para decidir si alguien va a ser o no el blanco de las crueles burlas adolescentes!. Pensaba que si iba al boliche-establo como los demás querían verme, capaz, les agradaría más.
[Aclaro lo de establo: una vez criticando los boliches con unas amigas, que tenían desesperación por ir bailar, yo elaboré la teoría del boliche-establo. Se basa en que las mujeres, en los boliches, son como caballos y los hombres son los posibles compradores, que antes de comprarlas (sacarlas a bailar) les miran los dientes (cuerpo-cara-pelo) para apreciar su calidad. Comprobé, también, el refrán de “a caballo regalado no se le miran los dientes” y puedo afirmar que en los boliches vi muchos compradores con caballos regalados. ¿Es algo volada la teoría o muy extremista? Capaz que sí y por supuesto no fue aceptada por nadie, al menos hasta hoy, Viernes 5 de noviembre de 2005 a las 2:11 am. Terminé yendo al establo con mis amigas. Pero, al menos, sabiendo que yo no era un caballo y no estaba a la venta]
En esos tiempos tenía, mas o menos, 17 años o por ahí. Por suerte para esa época ya había decidido a tratar de no ser como los demás querían que sea, no me iba a disfrazarme para conformar a nadie. Iba a ser yo Y aún sigo pensando lo mismo. Reconozco que pagué, y pago, esa decisión. Pero tambien puedo decir que no cambio ni un segundo de mi vida por un siglo de la de otra persona. Es muy duro tratar de aceptarse. A mi me cuesta. No sé si seré la única. Creo que no.
Con respecto a mi profesión, soy instructora temporal de gimnasia localizada y técnicas aeróbicas (más título de lo que en realidad es!). Temporal porque sinceramente pienso dedicarme a lo que estoy estudiando. (Publicidad) Debo reconocer que nunca sentí gran atracción por el gimnasio y los deportes, era de esas persona que los critican a morir, como si fuesen algo malo y allí se formasen los peores ejemplares humanos.
Hará mas o menos un año estuve muy triste, no quería nada, estaba inconforme; fue uno de esos momentos en que lo único que quería hacer era agarrar un bolso e irme, irme muy lejos, a cualquier lado. Pero no podía. No llegaba a los 20. Y mi cabeza daba más vueltas de las que mi alma podía soportar. Me estaba mareando. Creo que lo oculte tanto que nadie se dio cuenta que yo estaba así. A mi flia no les quería decir porque no tenia fundamentos para darles esa amargura, esa preocupación. Mis amigas no creo que lo hubiesen entendido en ese momento. Creo que nadie hubiese podido entenderme.
Así fue que llegue, crease o no, al gimnasio. El ejercicio al producir endorfinas otorga una buena sensación al cuerpo, un alivio, es una forma de descargar tensiones. Eso me ayudo a salir de ese pozo, me ayudo a desconectarme un poco del mundo y olvidarme por un rato. Eso trajo como consecuencia que empiece a ver las cosas de otra manera, mas claramente. Y darme cuenta que no todo era tan terrible.
Una vez hubo una jornada en el gimnasio donde se ofrecían diferentes cursos y me intereso conocer un poco mas sobre el cuerpo, las rutinas, etc. Y así fue que me anote y al tiempo me ofrecieron hacer un reemplazo de una Prof. que había quedado embaraza y, bueno, acá estoy. De todas maneras quiero aclarar que en los gimnasios se ve de todo, desde la chica bulímica matándose en la cinta hasta el musculoso impotente que toma anabólicos tres veces por día. También están los que necesitan el ejercicio por algún problema de salud, el que quiere dejar de fumar, el que se puso la malla y no se reconoció y los que llegan guiados por el azar, como yo.
Pero bueno, voy a dejar de escribir porque si alguien llegó hasta acá debe estar durmiéndose o algo así...Amplié un “poquito” el tema sobre lo de trabajar en un gimnasio.
Es cierto que este es un muy buen lugar.

LuZ