Este texto está extraído de http://mujergorda.bitacoras.com/1/esp/index.htm, es un weblog muy premiado. Además, es muy divertido y quiero compartirlo con ustedes. Recomiendo “aguasfuertes porteñas” de Arlt para profundizar en la nostalgia inmigro/argenta.
Espero ansioso sus opiniones.
Cuando era chica mamá me enseñó una propaganda de la radio que decía "Jabón Federal... evita la refregada". Una mañana que la estábamos tarareando en el recreo, vino una maestra y me dio vuelta la cara de un cachetazo: "¿Qué es eso de Evita la refregada?" —me dijo— "En la escuela no se habla de política, González".
Aquel fue el primer golpe que recibí por ser activista política, incluso antes de tener la regla y de saber nada de la democracia. Después la vida se llenó de peronismo y me dieron muchísimos más cachetazos: algunos de izquierda, otros de derecha, pero todos sonaban igual: ¡zácate!, y terminabas culo para arriba... Pero hay algo peor que vivir en un país peronista, y es casarse con alguien que se piensa que Perón y Evita son superhéroes interminables. Porque yo creo, y no es broma, que mi marido se piensa que Perón volaba.
El Zacarías fue una de esas criaturas que un día, durante el hambre de los años cuarenta, recibió uno de los regalos que hacía el General Perón a los chicos pobres. ¡Para qué, madre mía! ¡Qué gran error nacional que fue regalar esos juguetes! Desde ese momento el Zacarías es más peronista que gente, y no le importa un carajo lo que signifique.
Mi marido no votó nunca con la cabeza. Cuando está en el cuarto oscuro mira que la papeleta tenga el escudito y elige eso. ¡Pa'dentro! No le importa nada más: a veces ni mira los nombres. Hace treinta años que está pagando en cuotas los juguetes que le regaló Perón, pobre. Pero peor yo, la burra, que ni siquiera vi esos juguetes y también pago los platos rotos cada cuatro años.
Esto viene a cuento porque anoche el Caio y la Sofi estaban discutiendo en el patio, y entraron a la cocina acalorados, para preguntarle al padre quién de los dos tenía razón:
—Viejo —arremete el Caio—, yo digo que el peronismo es una religión, y la boluda ésta me dice que no, que es una enfermedad, como el botulismo. ¿No cierto que es una religión, que vos le rezás siempre a la foto de esa vieja chota con rodete, la que está en el garage?
El Zacarías aprieta un puño, imperceptible, y le tiembla el párpado como siempre que alguien blasfema contra Evita.
—Nada que ver, taradito —argumenta la Sofi—, es una enfermedad de antes, de la época de éstos. ¿No, mamá? —me pregunta— Si vos siempre decís que es una peste que viene de lejos, y que nadie tiene mayormente la culpa...
Trago saliva. Las criaturas se nos quedan mirando con los ojos como el dos de oro, esperando la palabra de los grandes, la respuesta definitiva sobre el peronismo. Mientras, el Zacarías se empieza a desabrochar el cinto por abajo de la mesa.
—¡Viejo controláte que son pre-adolescentes! —le digo—. Explicále las cosas con palabras, que los golpes no conducen a nada.
Pero ya es tarde. El Zacarías se levanta, henchido de justicia social, y revolea el cinturón al grito inconfundible de "¡vos no los defendás a estos hijos de puta!". Cuando mi marido dice así es porque no hay tregua posible, y los chicos saben que tienen que salir disparando, saltar la tapia y cortar campo por el terrenito de la vieja Monforte. Es eso o la muerte.
Cinco minutos después, mientras miraba por la ventana a mi familia perseguirse por la calle, cagándose a cinturonazos a la vista de los vecinos, me acordé de esa historia en la que Dios, hace muchos años, estaba repartiendo las virtudes de los países, mientras su secretario anotaba en una libretita.
—Los alemanes van a ser guerreros e implacables —decía Dios, y el secretario anotaba—... Los italianos va a ser trabajadores y espamentosos —decía—... Los yanquis, poderosos y descerebrados —el secretario anotaba—. Los argentinos van a ser buenos, inteligentes y peronistas...
—¡Epa, Jefe! —interrumpió el secretario—. Dijo tres virtudes en vez de dos. Sáqueles una a esta gente o los argentinos van a jugar con ventaja y después el resto se queja...
—Vos sabés muy bien que no me puedo echar para atrás, Jaime —dice Dios, pensando en una alternativa a su primera cagada celestial—. Hagamos lo siguiente. Anotálos con las tres virtudes, pero que solamente puedan elegir entre dos.
Y desde ese día, corazones, los argentinos que son como el Zacarías (peronistas y buenos) no pueden ser inteligentes; los que son inteligentes y peronistas no pueden ser buenos; y a los que son inteligentes y buenos —como es lógico— jamás se les ocurriría ser peronistas.
Cuando vuelvan los chicos de la calle, después de curarles las heridas y darles algo de comer, voy a ver si les explico el cuento y se dejan de preguntarle cosas al esquenún del padre.
Santiago
martes, noviembre 22, 2005
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21 comentarios:
Me gustó mucho.
(Perdón por la síntesis...ya puse algo en el post de la foto de Jujuy. En breve esbozaré aquí algo más que un lamentable "Me gustó mucho")
NS
"Cómo estamos hoy, ¿eh?"
:)
NS
No sé disfrutar de textos como este. Me suenan artificiosos, me suenan pretenciosos detrás de su buscada simplicidad, me suenan vendedores de preceptos, me suenan exageradanebte anti morales (como para ponerles los pelos de punta a las señoras de sesenta), me suenan políticamente vacías.
¿Es necesario que haya un padre golpeador y un hijo drogadicto y una hija puta y una mujer gorda para vender un texto, masificar un blog, ganar un premio? La fingida marginalidad de este tipo de novelas me descoloca. Algo similar me ocurre con las peliculas en las que se exagera la violencia. ¿Por qué?, pregunto y entro con veneno por el lado del dolor. ¿Por qué?, y me meto de lleno en el sentimiento y en la razón. ¿Por qué?
No sé disfrutar de este tipo de textos, y lo lamento. Es una especie de placer del que me veo privado. Me hace mover en la silla, no me causa gracia, ni me lleva a reflexionar.
No quiero ser agresivo. Ni sonar soberbio. Probablemente ambas cosas han sucedido.
Che, que no entiendo eso de la novela. ¿Ese texto pertenece a una especie de narración por entregas -tipo folletín- en un blog?
Déjenme poner un poco de benevolencia. Estoy de acuerdo con Pablo en lo de los excesos gratuitos que no son acordes con la trama. El primer párrafo del comentario de Pablo es sublime y no tengo nada que agregar a eso.
Pero quiero ver más allá. Hay algo de ese texto que me gustó mucho, y es su oxímoron en el rebusque por lograr la coloquialidad. Esa coloquialidad, claro, es ficticia, suena ficticia, está condenada al artificio. Es una representación social inexistente, un salvoconducto de plástico, una coartada infantil. Y eso, lo juro, es lo que me gustó. Es como con el cine "clase B", en el que se ve que la sangre es pomodoro Cica y las telas de araña hilos de coser Tomasito.
Déjenme disfrutar eso. Déjenme disfrutar la ficción de saber que ese texto es una pésima copia de Arlt.
Estoy benevolente en estos días, lo reconozco. Cuando me canso primero me enojo y luego me edulcoro.
Tim Burton homenajeó a Ed Wood; déjenme por un ratito saber que ese pibe, quizás, soñó la noche anterior con Arlt.
NS
Ok, perdón ¿no entiendo lo de los antecedentes bestiales?
Yo también pienso para empezar en todos los libros de Osvaldo...y
¿Qué tiene de nuevo?
Para que algo te guste o no ¿tiene que ser nuevo?
Me viene a la memoria cuando estudiaba Armonía Moderna para guitarra (un librito de Scot Henderson), estudio que me llevó, prácticamente, un año, en una búsqueda frenética por depurar un estilo que, sin embargo, al concluirlo me permitió darme cuenta de algo que Stephen Nachmanovitch, gran músico, decía:
“El proceso creativo es un camino espiritual. Esta aventura es sobre nosotros, sobre lo profundo del yo, sobre el compositor que todos tenemos adentro, sobre la originalidad, en el sentido no de lo que es totalmente nuevo, sino de lo que es total y originalmente nosotros mismos”
Creo, Ulrikke, que es necesario tener “carencias narrativas” para acceder a lo + original, sino terminamos como en el juego de abalorios.
Considero, estimada Ulrikke, si me permitís el término, que todos los autores que nombras y sus obras son el producto de un camino
espiritual. Pero, a mí por ejemplo, Cortázar me duerme. Es cuestión de gustos.
Igual aplaudo la diversidad. Qué sería de nosotros sin apenas eso. Qué sería de los hombres como trajano, que según Marguerite Yourcenar, son aquellos que se abandonan a sus demonios o sus genios, siguiendo una ley misteriosa que les ordena destruirse o trascenderse.
O que será
Que será….
Flor: estaba escribiendo el texto y cuando se cargó apareció primero tu comentario.
Lo del "cómo estamos hoy" era por el filo, exactamente.
Lo del :)... bueno.... es el único que conozco. Perdón.
Saludos,
NS.
PD:
:)
ah, bueno... ahora cargué el texto para Flor y apareció el de Santiago... esto está interactivo.
:)
NS
Esto me encanta... Volvimos (con V)
¿Capisco?
NS
Me quedé pensando en los hilos de coser Tomasito... los tienen, ¿no? Esos del carretel de cartón blanco y negro, que huelen a abuela y mamá, que salvan el botón rebelde, la bragueta fallida, el pitucón indispensable, la camisa de siempre.
Hilos Tomasito. Eso es lo que puso Santiago en el post, aunque no lo sepa. Y por eso me encantó.
Disculpen. Voy a llorar un rato y vuelvo.
Obviamente, nunca en mi vida vi un hilo Tomasito.
No tengo mucha comprensión del italiano, pero creo que "capisco" quiere decir "entiendo". El sentido que toma el post del profesor Stecconi en caso de que tenga razón es realmente increíble.
¿Gracias?
-Entiendo: Capisco
-¿Entiendes?: ¿Capisce?
-¿Me hago entender?: ¿Capisco?
-No entiendo/comprendo: Non capisco
(Extraido del manual de procedimientos de las Academias Brando-Coppola)
Nunca entendí si teía razón.
¿Yo? No lo sé, porque tampoco entendí aquello de "El sentido que toma el post del profesor Stecconi en caso de que tenga razón es realmente increíble".
Expláyese.
Si tu pregunta era si capisco quiere decir entiendo las respuesta es sí.
Capisco es el presente infinitivo de la primera persona del singular del verbo Capire (entender)
Lo que no me cierra es lo de ¿Me hago entender? = ¿Capisco?... Para que signifiquen lo mismo tendría que haber un verbo conjugado (hago) y un infinitivo (entender).
Podría ser ¿Capiscono a me? pero eso significa ¿me entienden?
Estoy dudando. El lunes cuando valla a dar el final oral de italiano prometo preguntarle a Cristiana, mi profesora.
LuZ
Mmhhh... Luz, me parece que tenés razón. Creo que la fórmula correcta en pregunta sería: ¿Capisce? (¿entendés/entienden?)
El ¿capisco? debería ser algo así como "¿entiendo?" (pregunta de primera persona autodirigida, y no hacia la segunda o tercera).
Sí, sí, tenés razón.
Mi italiano es de sobremesa familiar legendaria.
Saludos,
NS
Flor: me fui de mi casa a los 22... si hubo algo que tuve que aprender -entre otras cosas- es a coser.
Flor, yo no me pongo a la defensiva. Sólo intercambie una opinión con vos y el resto del blog.Esa fue mi intención al expresarme y tal vez lo hice con poca claridad. Trataré, en lo posible, de mejorar esa falencia.
Me explayo a pedido:
Yo era el que tenía razón: "Capisco" quiere decir "entiendo" y no "entienden" o "se entiende".
natalio stecconi dijo...
Esto me encanta... Volvimos (con V)
¿Capisco?
O sea que su post, a partir de este cambio, toma un tinte increíble: Stecconi preguntándose a sí mismo si entiende lo que dice o lo que se dice o lo que se dijo o lo que se viene diciendo o las razones por las que se dice, o las razones por las que volvimos.
Volvimos (con V)
¿Entiendo?
Abrazo
1) Ya no capisco nada.
2) Lamentable, lamentable. En algún encuentro personal deberé acercarles un carretel de Tomasito. Se mira y no se toca, ¿eh?
3) Lo de "Volvimos (con V)" hacía referencia a lo de Tierra (con T) y la Biblia (con B) que nos ocupaba en otro post. Y "Volvimos" fue una satisfacción muy personal de saber que esto ya tuvo su luto... ¿capisce? Lo del Ave Fénix y esas cosillas. Luego, luego, muy luego (risa mediante) me di cuenta que entre esa "V" y el peronismo hay más de una analogía... ¿Las manos? Sí, lo confieso... las tengo junto al Spiderman en motito y al dibujo del Eternauta (original en marcador negro firmado y dedicado por Solano -no a la venta-) en mi repisa-estante-biblioteca-apóyalotodo.
Flor:
Sí, creo que capisco.
Y sí tenés que escribir eso 20 y no 10 veces, las teclas lo soportarán. ¿Capisce?
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