viernes, noviembre 18, 2005

Balance

viernes, octubre 28, 2005

El pensamiento único sobre la realidad se sostiene en uno de los clásicos principios asignados al discurso ideológico predominante: su fortaleza y aceptación radica en su capacidad para la descalificación de los discursos opuestos y diferentes.Escribo esto con cierto pesar y más dudas que certezas: temo que hayamos generado aquí (yo, el peor de todos) un lamentable sesgo. Chicas y chicos me han dicho que han entrado al blog pero no se han animado a escribir. Cierta percepción de niveles argumentativos e intelectuales que se hallan por encima de su supuesta capacidad y calidad de participación parecen haber hecho estragos.Sé de alumnas y alumnos maravillosos que no han escrito. Cada uno tiene su historia, y toda historia merece ser contada y escuchada. Tengo cuatro cursos de AOP, más o menos numerosos. Gente con vida interior que va más allá de una calificación en un parcial o de la suposición de que no los tengo en cuenta, de que no les sé el nombre, de que son tan sólo un número más en la lista, de que son un pasar coyuntural. Los conozco, no crean que no. Me ven un par de veces por semana, pero los adivino más o menos bien. Puedo arriesgar cómo piensan y qué piensan a partir de algún somero comentario en clase, de algún escrito meditado, de algunas palabras usadas en los parciales que denotan una bellísima sabiduría post-adolescente; sospechar tras sus movimientos, sus gestos, las ropas que deciden usar; hasta -aunque no lo crean- puedo inferir lo que trasluce más de una mirada silenciosa y sutil. Aprendí algunos trucos en estos años de docencia (empecé de pequeñín). Puedo arriesgar que los conozco más yo a ustedes de lo que ustedes conocen de mí. Eso lo apuesto con mi sangre. Es prepotencia de trabajo, como decía el amado Arlt.
Un amigo y colega me regaló un pensamiento maravilloso: no es que elegimos la docencia, sino que nos la impusieron. Es la marca escarlata. Yo no elegí ser profesor: lo tengo en mi ADN. La única vez que renegué de esto terminé pidiendo volver. Me estaba muriendo. No podía elegir, estaba (estoy) predeterminado cual sujeto de Huxley. Creo que por eso lo sufro tanto, lo vivo tanto, me hace tan pleno y me hace tan vulnerablemente humano.
¿Qué tiene que ver esto con el blog? Que yo también tengo mi historia. Y como sigo intentando conocerla es que trazo una empatía que me permite conocerlos a ustedes. He leído centenares de libros, les juro. A los 30 tengo casi todos los clásicos de la literatura universal encima. Pero no me importan los libros, sino lo que pude hacer de ellos. Son senderos que me permiten viajar, igual que la música y otras formas artísticas e intelectuales que aprendí a amar en mi niñez gracias a un par de padres y a algunos maestros que me supieron invitar a ello. Por eso escribo esto con cierto pesar y más dudas que certezas: temo que hayamos generado aquí (yo, el peor de todos) un lamentable sesgo.
AOP 2005 está llegando a su fin. Hoy necesito romper el sesgo. Vamos, que el pensamiento único carga con la imbecilidad de la concepción unívoca y acomodaticia de la realidad. La historia es del que la cuenta.
La maravilla está en la diversidad y en el esfuerzo por salir (pensantes) de la insoportable levedad del pensamiento único del ser.
Vamos. Los invito.


Natalio Stecconi

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