martes, noviembre 29, 2005

“Hay algo peor que la angustia de la página en blanco. Algo peor que no tener ninguna historia que contar: es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas.”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy sentado en mi silla buscando una novedad. Una historia más, aunque ya escuché millones. La paciencia y la curiosidad se juntan en mi letra. ¿Qué hay y dónde? ¿Qué hay y cuándo? ¿Qué hay y cómo?

En algún lugar, del otro lado, debe haber un ojo que mire atento como el mío. Entiendo que este es el momento de paz en una tormenta de palabras. Una grieta. Un sismo. Un temblor de silencio. El no estímulo de una no crítica sincera y brutal. Una lágrima.

Estuve leyendo lo nuestro y lo de otros mientras sobrevino la abstinencia textual. Miré las fotos que ofrendó Marcelo y me quedé sin palabras. Encontré un poema de Vallejo (si se sospecha de Ulrikke con bases fundadas)que me despertó unos versos olvidados de otra poetisa latina:

"El mar no es más que un pozo de agua oscura,
los astros sólo son barro que brilla.
El amor, fiebre, glándulas, locura.
La noche no es azul, es amarilla"

Esta distinción de la belleza real que hace Idea (quien no la conozca, léala y sepa lo que es abrir los ojos a la miseria espiritual)me trajo de vuelta de muchas ensoñaciones. La realidad es más fuerte. Y este espacio virtual en el que la poesía se confunde con un corazón arrancado es una dosis de realidad que recién comienza. Quien diga que las historias son demasiadas, quien diga que se ha saturado el sentido, quien diga que el estímulo se ha transformado en un sobreestímulo es alguien que no contempla el estado de la razón en un intercambio perpetuo. O, simplemente, alguien que no comparte mi voracidad de sentires, mi triste vocación de conocer.

Pero la racionalidad, y ese pequeño párrafo que me disparó hacia Funes, me hicieron dar cuenta de que la memoria juega en favor de la razón, y la espontaneidad, una realidad fundada en cada segundo, van en el camino de la locura. Y yo soy un fanático de la locura.

"Ella era una esfinge y él era una herida abierta", me dijo un libro hace muy poco.

Hay una esfinge que sabe y que ha escuchado. Y que en cierto momento se ha angustiado por conocer todas las historias y sufrir todas las historias y recordar todas las historias. La clave está en el olvido.

Yo soy una herida abierta.
Y ya no sé recordar.

¿Alguien me podría demostrar que no estoy tan solo?

"andaré con frío y fuego y muerte y nieve"

Pero seguiré viviendo.

Anónimo dijo...

Denme un par de días.
Mientras tanto, sepan que leo y guardo todo.
Cariños.
NS