viernes, diciembre 30, 2005

Final del juego



Como espermas que estallan al llegar al útero. Como fuegos de artificio que explotan en la retina. Como días que terminan porque a algún Papa u obispo o lo que fuera se le ocurrió que así debíamos contar los años. Como las personas que nadan de noche. Como los tímidos que se esconden de día. Como un texto mal escrito: este. Como los días que empiezan porque un par de miles de borrachos festejan sin saber qué. Como esperma del que da muerte. Como las cicatrices curadas y las otras (que también duelen). Como las vidas de la muerte. Como las risas de las lágrimas. Como las lágrimas. Como el incendio de los corazones (y no de Cromagnon). Como la quimera de todo -y de todos-. Como la canción más dulce y las más agria y la más linda. Como un beso de los ricos. Como un abrazo de esos en los que uno se hunde y se pierde. Como derrumbar una estructura que parecía fuerte. Como un corazón bien duro. Como una pelea. Como una sonrisa. Mejor que una reconciliación. Como los ciegos y los sordos y los mudos (sí, como todos nosotros). Como esperma del que se espera vida. Así son los días que fueron y los que vienen. Gracias por dejarme compartir un cachito de sus vidas.

2 comentarios:

Blue dijo...

Capote decía... "ciertas obras de arte despiertan más interés por sus creadores que por la forma en que han sido creadas; generalmente porque en esa clase de obras se identifica algo que hasta ese instante parecía una percepción íntima e inexpresable, y uno se pregunta: ¿ quién es ese que me conoce, y cómo ?"
A veces una buena cita vale más que mis palabras.
Un brindis por la cantidad de veces que me sentí así leyendo este blog.
Un brindis particular por el magnífico cosquilleo que me acaba de producir este excelente escrito.

Anónimo dijo...

Coincido.