Lo que sí es seguro es que una vez más aterricé en un lugar vecino de la nostalgia.
Arranqué a leer a Henning Mankell. Para quien no lo conozca, aclaro: el tipo es uno de los escritores más prolíficos que tiene el planeta. No quiero exagerar, así que voy a intentar ser exacto: según las últimas mediciones tiene 1.342.978 títulos publicados. Casi todos son policiales. Y de éxito, según me cuentan.
No es el caso de esta novela. Diría que es una historia intimista, de personajes. Diría que es un transcurrir del amor. Diría que es una pintura de la vejez, de las posibilidades perdidas. Diría que es una oda a los finales, y a la posibilidad de que hayan podido ser felices aunque no lo sean.
Diría muchísimas cosas, pero la verdad es que aún hoy, habiéndolo leído y terminado, habiéndolo disfrutado, habiéndolo compartido mis horas con noches frías de perros y gatos viejos, no sé muy bien de qué se trata.
Así que dejo que hable el libro:
"-No esperaba que vinieras.
-¿Te habías imaginado alguna vez que volverías a verme?
No contesté. Una persona que ha abandonado a otra sin explicarle la razón no tiene, en el fondo, nada que decir. Hay desengaños que no pueden ni perdonarse ni apenas explicarse. Y lo que yo le había hecho a Harriet era precisamente eso. De modo que no contesté. Me quedé sentado mirando la llama de la vela y esperando.
-No he venido para acusarte, sino para pedirte que cumplas tu promesa.
Enseguida supe a qué se refería".
De nuevo pienso que la calidad de escritura es innegable: esta vez me encuentro con un escritor maduro y lleno de oficio. Eso también se nota, y el único temor como lector es haberme enfrentado a una obra de efectos automáticos y estudiados; una serie de recursos con efectividad comprobada para que el libro tenga sentido.
Uno pensaría que no, por lo novedoso del género para un autor que se siente cómodo desentramando misterios. La única forma de comprobarlo es leer algún otro de los numerosos libros de Mankell. Ganas no me faltan.
3 comentarios:
Pablo, me mandaron a alejarme de los "brolis", por que si no, no voy a dar ningún final, pero justo agarré La soledad de los números primos y acabo de largar Seda, no puedo así, me está haciendo mal y vos seguis recomendando porquerías!!!!!
Sí, ya sé, me estoy volviendo loca.
Pablo: te toca regalarme ese libro, creo. Hace mucho que no me regalás un libro.
a pablo la van a fundir! que haga empanadas, que regale libros. Pablo necesito tu higado!
jajaja
saludos a todos
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