Es tu espejo: contemplas a tu espíritu mismo
en su ola que se desenrolla sin cesar;
y tu alma no es menos amarga que su abismo.
Gozas hundiéndote en el seno de tu imagen;
la acaricias con brazos y ojos; tu corazón
se distrae muchas veces de su propia emoción
al eco de esa queja indomable y salvaje.
Ambos sois tenebrosos a la vez y discretos:
hombre, nadie ha sondeado el fondo de tu abismo;
oh mar, nadie ha llegado a tu tesoro mismo,
¡con tan celoso afán guardáis vuestros secretos!
Y entre tanto van ya siglos innumerables
que sin piedad ni remordimiento os atacáis;
de tal modo la muerte y la matanza amáis,
¡oh eternos luchadores, oh hermanos implacables!
Charles Baudelaire, Las flores del mal.
Me gustó, lo comparto.
eugeh
4 comentarios:
lo sé, este verano voy a extrañar el mar.
Flor, hace años que no tengo un verano largo de mar. Lo extraño, sí.
Se acerca el fsf...
eh
Es notable que a un extracto de Alfonsina le siga un poema sobre el mar.
Agua, como Buenos Aires ultimamente. Más agua.
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