sábado, noviembre 28, 2009

Rayuela, Capítulo 7


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.


Julio Cortazar, Rayuela, Capítulo 7.

9 comentarios:

Eugenia Hermida dijo...

Cruzaron por mi cabeza dos pensamientos o teorías al ver que pasaban los días y este post no tenía un comentario.
El primero, rozaba la teoría del “no gustó”. Pareció innecesario poner un post con un capítulo de uno de los libros más increibles y hermoso escritos en la lengua hispana (por lo que dicen las malas lenguas, ya que yo no lo leí, todavía). Ofendió quizá la culturosidad de un blog dedicado a ver y analizar qué opina la Opinión Pública. Por ahí, no era el lugar ni el momento indicado.
Mi segunda teoría, me hizo pensar que en realidad, la tan hermosa descripción que hace Cortazar de ese beso; ese beso con sabor a fruta madura; ruborizó a la mayoría, o los hizo entrar en sus más ocultos y recónditos recuerdos de esos besos que todavía sienten en sus labios, en sus lenguas y en sus dientes. Que no dejó palabras en sus bocas o en sus manos como si estuvieran llenas de flores o de peces.
Preferí creer en la segunda y me alegré, por haberles traido esos recuerdos.

Agustinamor dijo...

algo parecido a la segunda opción :)

natalio stecconi dijo...

La segunda. Pero guay.

No se trata de indiferencia ni de gusto insatisfecho ni de culturosismo ni de rubor ni de perfumes ni sabores a frutas maduras ni de lenguas ni dientes ni labios ni dedos.
Ese capítulo de Rayuela (si es que se le puede llamar "capítulo") está más allá de su autónoma expresión. Pocos textillos pueden ser reconocidos únicamente por su primera línea, pero mejor el libro completo. El capítulo 7 de Rayuela, quizá demasiado "famoso" en su descontextualizada difusión, es espléndido, aunque así abortado me hace acordar a las veces que alguien dice "Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos" o "El camino al infierno está lleno de buenas intenciones".

Oliveira y La Maga fueron más que un simple "Toco tu boca". Feliz, lamentable y trágicamente, Oliveira y La Maga fueron mucho más y mucho menos que un estupendo recorte de página al pasar.

Eugenia Hermida dijo...

Seguro, tiene razón NS.

Pero a mi llegó eso de un libro que hace mucho se me cruza, casualidad o destino y nunca llega a mis manos.

Sé que es el próximo, ya va a llegar a mi. Alguien me lo tendrá que prestar o regalar pronto.

Sé también que recién ahí osaré entender de lo que hablo y por ahí, hablemos de igual a igual, por lo menos en ese poquito.

Perdón Oliveira y perdón a La Maga porque sé que fueron mucho más y mucho menos que un estupendo recorte de página al pasar.

flor dijo...

Euge: Yo lo vi, pero sabés que estos días estoy más cerca del distasteful Adbekunkus que sorprende al Cortázar neurótico en la ducha, del que dice "Now shut up!" (http://www.librosgratisweb.com/pdf/cortazar-julio/un-tal-lucas.pdf) que del Cortázar romántico (con esas erres que el pronuncia tan lindo).

Entonces, ¿qué podía decir? ¿Que a veces me cuestan los besos aunque se pronuncien lindos? ¿Que todos somos más que Horacio, que La Maga y que Talita? ¿Qué ellos son más que ellos mismos y que sus besos? ¿Que Rocamadour muere (una y otra vez)? ¿Que Ossip nunca tuvo ni tendrá a Lucía?

Entre la Maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor...

Anónimo dijo...

Parece que no soy el único que por estos días lo carcome una neurosis lacerante. Que alivio. Será la humedad? Los arbolitos de navidad desnutridos? El papá Noel sudoroso que me saluda de todas las vidrieras? O será la intransigente indignación que últimamente transita en mis entrañas como una lombriz solitaria insaciable? Necesitamos mucho Cortazar mi querida Eugenia. También precisamos de las glosas de elevada sensibilidad, como las del amigo Natalio y la intrigante Flor. Hacen muy bien.Gracias.
fv

natalio stecconi dijo...

Él podría haber dicho "una pared de palabras", "un muro", "una barrera" y una docena de alternativas adivinables.
Pero no.
Él dijo "un cañaveral de palabras" y creó una metáfora tan única como perfecta.

Un cañaveral no es ni un muro, ni una pared ni una barrera. Un cañaveral no conoce de sinónimos ni de comparaciones. Un cañaveral es un cañaveral. Es complejo, es asimétrico, es pinchudo, es mentiroso (apariencia frágil y atomizada; esencia sólida e impenetrable). A través de un cañaveral, y a diferencia de la pared, se puede ver alguito de luz. Pero esa luz es la zanahoria inalcanzable que marcha delante del (junto con el) burro. Un cañaveral, a diferencia de una pared, es un sustantivo colectivo. Yo puedo hacerle frente a uno, pero no a muchos que se las dan de uno. Un cañaveral "crece" porque está vivo, y porque son varios los demonios que habitan en él.

De pequeños hemos sido instruidos en el conocimiento de tres grandes leyendas:
1) Papá Noel,
2) El peligro de la lombriz solitaria (mejor conocida como "la lumbrí"),
3) Nuestra posibilidad de romper o derribar los muros creados (siempre por otros) a nuestro alrededor.

Sobre 1) y 2) algo dijo FV. Sobre 3) lamento confirmar que omitieron contarme la versión del cañaveral. Al muro lo rompo, lo salto o puedo intentar romperlo o saltarlo. Pero el cañaveral me ganó la batalla en la víspera.

Cuando te separe un cañaveral de palabras pegá la vuelta y silbá bajito en tu retorno a casa. Sabé que perdiste antes de apostar.

Esa es la peor de las penas, esa es la pena que se llama mi pena y nada más.


**Neurosis lacerante. Bienvenidos al último mes de 2009**




¡EMPANADAS!

Anónimo dijo...

Definitivamente el año del cañaveral y la neurosis lacerante.

eh

flor dijo...

oh! si las neurosis pudieran ir y venir así como así.

(si fueran como las empanadas)

pero no: están ahí, vivas, molestas, definitivas (y mutantes o absorbentes).

son, somos, estamos.

anoche tuve unos sueños de los que desperté mal. en uno, me escapaba de mi madre y me escondía en un cañaveral.

Ahora entiendo un poco más.

Además, los cañaverales son verdes.

intrigantes.