jueves, junio 28, 2007

Queremos tanto a Scarlett

Bueno, de vuelta posteo algo que no tenía pensado postear, pero es un videoclip (y lo que tenía pensado postear, también). Si bien se puede ver a la hermosa Scarlett en el último clip de Justin Timberlake, hay otro que es hermosísimo. El de Timbarlake no me gusta, me parece que la contrató para besarla, besarla y besarla. Entonces, les dejo el que me gusta. En el video de Bob Dylan a Scarlett se la ve hermosa, tiene una belleza de otra época. Debo confesarlo, a veces me enojo cuando me doy cuenta de que existen en el mundo muchachas tan bonitas.

El director es Bennet Miller (Capote).
El tema es "When the deal goes down", del disco es Modern Times (2006). [flor.]


16 comentarios:

tuterdz dijo...

Si yo fuera Justin Timberlake haría exactamente lo mismo

flor dijo...

pero es una pena porque las unicas dos cositas buenas que tiene ese video (cuando ella se tira al agua y cuando se la ve en auto después del derrape automovilísito) se pierden entre tanta parnafernalia. Es justin trantando una y otra vez de ser como miguelito jackson. Creo que hará el camino inverso y dentro de unos años lo veremos moreno.

Anónimo dijo...

Primero, una confesión. Odio que posteen videos, porque odio de por sí a los videos. Me parecen expresiones incompletas de otros que, para colmo, se resuelven desde la cámara y el sonido como si fueran obras unipersonales. Nunca lo son.

Quizá pese en mí ese rigor antiguo como un prejuicio intelectualista de creer que los textos (las novelas por ejemplo) son siempre mejores que su versión filmada.
Recapacito. Repudié el libro del Código Da Vinci y respeto la versión cinematográfica. Algo similar me pasó con otras obras, que me gustaron más o menos, cuando las llevaron a la pantalla grande. Así que concluyo que lo que odio no son los videos en sí mismo, si no la explotación de videos comerciales y conocidos en un medio alternativo de comunicación, como un blog.
Prefiero leer.

Dicho esto, lo importante. Yo estoy profundamente enamorado de una Scarlett Johanson sensual, sexual y, por así decirlo, ostentosa. Creo que ella conoce su máximo capital. Es una dotada actriz que demostró hasta donde puede llegar el pico de su talento dirigida por dos inmensos directores en dos películas un poco menos inmensas. Hablo de Woody Allen, que la tuvo a cargo en Match Point, la explosiva copia de su propia Crímenes y Pecados (admitamos, igualmente, que es exquisita), y de Christopher Nolan, que la convirtió en objeto de traición y fundamento en El Gran Truco, ese film con triple engaño y mucha genialidad.
Es de la mano de Nolan y Allen, en esas actuaciones particulares, en esos papeles de hembra cabría y desesperada, de mujer al borde del espejo, que Scarlett se luce como nunca.

No en perdidos en Tokio. No en las horribles In good company y Girl with a pearl earing. No en el precioso video clip de Dylan. Esa inocencia contemplativa la pierde como ser agresivo.

Su belleza no es pasiva, ni observable. Sus labios llevan a la acción. Es rubia, y no es casualidad, sino una búsqueda. En un mundo videodependiente con visos capitalistas, en el que la desnudez paga, Johanson llegó al máximo del erotismo sin mostrar más que un escote. Digámoslo sin vueltas: desde la filmación más inocente hasta la seducción más desdacarda, Scarlett ostenta sus enormes, jugosas y altamente redituables, digamos, tetas, y las usa como elemento de ataque.

En Match Point se juega entera, se entrega toda, se da completa, fuma incorpóreamente, juega -mal- al ping pong y, en una escena inolvidable, corre bajo la lluvia y desenfunda sus pezones mientras mete su lengua dentro de otra lengua, la del macho que alterna entre desesperado y calculador, que interpreta Jonathan Rys-Meyers.
Estamos hablando de un hombre que no entiende el amor. Pasa de amar por conveniencia a amar por calentura. Su conveniencia, propia, la encarna la hija de un millonario que es su puerta a la alta sociedad y, casualmente, su novia. La calentura la encarna Scarlett.

Es que Scarlett es el anti-sistema. Es el no. Es las tetas, ese elemento tan voyeurístico y poco reproductivo del sexo, del goce sexual y del placer.

En las dos películas que nombré, ella brilla porque sabe transmitir el segundo paso, el que la lleva de insustancial y convocante, por usar una palabra fuerte, puta, a ser una mujer. La mujer desespera porque ve que más allá de sus gloriosas tetas no hay nada que interese a los hombres. El amor le es esquivo porque ella es la lujuria.

Y, por eso, y porque creo que efectivamente Justin recorre el camino musical inverso a Jackson (va de mal en mejor, al revés que el rey del Pop), valoro la participación de Scarlett en el video del adolescente mucho más que la que tiene en el dulce clip del abuelo Dylan.
Si Timberlake es fuego, necesita fuego. Si es joven, exitoso y redituable, necesita a unas jóvenes, exitosas y redituables (pulposas) tetas.
Cuando las obtiene, se tranquiliza. Pero Scarlett no es amor. Cuando Justin lo descubre, ella muere. Simple. Genial.

El baboso Dylan se creyó que la Johanson era una nieta. Que le venda esa belleza a las mujeres. Cualquier hombre sabrá que a Scarlett no se puede, sin más, mirarla con amor.


Hace mucho que no escribía tan largo.
Love.
P.

Anónimo dijo...

PD: Hay un texto de página 12 que leí alguna vez. Se llama "Odiamos tanto a Scarlett", y tiene un título intertextual con el post de flor.

El cine debería ser mi mundo.

Si (y solo si) me lo pide Natalio, también analizo a Scarlett en El gran truco.

Salud.

flor dijo...

Vamos por partes, ya que hay mucho que decir.

El que escribió ese texto, el de Página, "Odiamos tanto a Scarlett", me parece, para decirlo llanamente (ya que estamos confesores)un reverendo pelotudo.
No lo trago y no puedo leerlo. Por eso, no leí el artículo que publicó bajo el título "Odiamos tanto a Scarlett". Mi título, entonces, no es inocente.

¿Los textos son mejores que su versión filmada? (Y ya acá me estoy enervando). ¿Cuál es la versión textual, no filmada de un videoclip? ¿La letra de la canción? No entiendo tu punto. Hay versiones cinematográficas de cuentos o novelas, buenos y malos, como en todo. De lo que vi últimamente XXY y El Perfume, pertenecen al conjunto de las buenas adaptaciones. Un video es un video, un texto es un texto, más allá de cualquier adaptación. No sé, no entiendo tu postura frente a los videos, parecés un viejo que se resiste a la tecnología. Lo acepto, pero no lo entiendo. Todo me lleva a preguntarme algo que dejo pincando: ¿Un video musical es la versión cinematográfica de un texto?

Primera diferencia: creo que Scarlett es sensual cuando no es explícitamente sensual (para decirlo de alguna manera. Qué raro que es estar hablando de la sensualidad de una chica). Acá no intenta ser sensual y desborda de sensualidad. Y no por sus tetas. O, mejor, a pesar de sus tetas.
No me gustó Perdidos en Tokio. No. No por Scarlett, no me gustó por todo lo demás. Y sí, brilla Match Point. Se la come entera (la película). En Scoop, en cambio, no brilla. Porque la sensualidad está mal explotada y se pierde en un limbo... o en el barco que va al averno. Cuando intentan que no sea sensual, pierde, cuando intentan que sea demasiado sensual, también.

Otra diferencia: Está todo bien con lo de sus tetas, pero sus tetas no hacen a su sensualidad. El erotismo o la sensualidad no residen en la expicitud, en el recurso chabacano. No residen justamente en, lo que vos muy bien dijiste, los escotes abiertos. Como diría Fito Páez, es sólo una cuestión de actitud. Una teta o un culo no hacen al erotismo. La inteligencia, quizás sí. Podría estar Scarlett pelando una cebolla en calzones largos y sudar un erotismo mayor que si está posando para una foto de la revista hola.
Al comienzo de Match Point Allen le hace decir a algún personaje que hay dos tipos de belleza la clásica y la sensual. Creo que en Scarlett están las dos. Es pornográfica, todo el tiempo, pero también tiene la belleza clásica de las actrices de otra época. No creo que abunden demasiados especímenes de su tipo en el mundo. Por algo odiamos y amamos tanto a Scarlett, que es sexo y es amor (si es que esa calificación ya no puede pecar de obsoleta).

¿A qué te referís con aquello de que las tetas son un "elemento tan voyeurístico y poco reproductivo del sexo, del goce sexual y del placer"? Necesito que te explayes.

Dejá de decir que no entendés el amor, raro. ¿Por qué no entendés el amor? Ya la convicción se está por convertir en pose.

Hace mucho que no sentía que volvíamos.

¿Qué es ese saludo "Love"? Me sacó una sonrisa en medio de mi cólera.

Me voy a seguir cocinando.

t dijo...

Si se me permite agregar algo (coincido en casi todo con Flor y en nada con L>S>D>A), me hizo ruido lo de "unipersonal". Por empezar, no existe nada "unipersonal", pero hablar de eso con respecto a un videoclip, a la música de una banda o a una película carece absolutamente de sentido. En una banda, hay muchas personas que apuntan a un resultado final, lo mismo que en una película, lo mismo que en un videoclip. Eso descoloca un poco y uno termina diciendo "Match point, de Woody Allen", pero una película es lo que es gracias a un montón de gente, lo mismo que cualquier tema en el que no toque un único tipo que sea el compositor del tema.

flor dijo...

No se entiende tu comentario, t. Ya te lo dije en vivo y en directo, pero lo repito aquí. Pablo dijo: "como si fueran unipersonales".
Igual quizás quiso decir: impersonales. Además, supongo que se refiere a los fragmentos de videos de Youtube. No sé.

Anónimo dijo...

Entiendo lo que explican Flor y T., pero lo de L>S>D>A... pucha; ese hombre conoce la estratósfera.

Se lo extrañaba en ese papel de fotógrafo altanero con alpargatas embarradas.

No vi El gran truco, pero haga sin más, que con usted yo imagino.

t dijo...

Yo simplemente decía, porque me hizo ruido lo de "unipersonales", que nada más colectivo que un videoclip, música hecha por una banda, una película, una obra de teatro... Sólo eso.
Debo aclarar que Scarlett es digna de una eterna masturbación, pero no por sus tetas. Es tan linda y tan sensual que uno olvida que sus tetas existen y mira otra cosa, algo global que ella despide.
Por otro lado, el video me parece excelente. Es una suerte de video yanqui de posguerra encontrado en algún altillo lleno de polvo y eso se lleva muy bien con la música de esa bestia llamada Dylan.

Anónimo dijo...

"se resuelven desde la cámara y el sonido como si fueran obras unipersonales. Nunca lo son".

Anónimo dijo...

Justamente

flor dijo...

no puedo dejar pasar por alto esta contundente frase: "es digna de una eterna masturbación".

¿Escondo todas las revistas en las que sale y que tenemos en casa?

En fin... me voy humillada. Adúltero moral.

Odiamos tanto a Scarlett.

tuterdz dijo...

y Envidiamos tanto a Justin

Anónimo dijo...

Hace alrededor de 1800 años, cuando bajé de un escenario, se me acercó una muchacha muy parecida a Scarlett.

Pudo ser ella, pero lo dudo. 1800 años atrás Scarlett dormía en su cunita con la pancita llenita de Nestún.

Me dijo "hola". Le dije "hola". Me dijo "qué buena banda". Le dije "gracias". Me dijo "¿me das tu teléfono?". Le dije "sí".
Sacó un crayón y anotó un número en una servilleta.

Alrededor de 1800 años después estoy seguro de que debe haber anotado mal el número.

Números.

Empieza la unidad de encuestas en AOP 2007.

flor dijo...

Hace 1800 años una muchacha llegó a su casa con una servilleta en la mano. Había usado crayón verde para escribir un número de teléfono. Podría haber sido cualquier otra cosa, un rouge, una lapicera, algo, pero cuando metió su mano en la cartera lo primero que manoteó fue el crayón.
Cuando llegó a su casa, tiró el sobretodo en el sillón. Se sacó el corpiño por una manga como haciendo una acrobacia. Después se soltó el pelo y fue a la cocina por un pedazo de queso. En la mesada encontró una revista que no conocía ni recordaba haber comprado. En esas páginas se vio dibujada. Se encontró protagonizando un aviso de jeans que tampoco conocía. Esa boca de cereza era la suya y el culito parado también, de eso no había duda. Pestañó dos veces, no creyó ser ella. No se creyó ella. Volvió a pestañar y tararéo un tema que nunca había escuchado. "anda pintando toda la casa / con trozos de crayón". Se sorprendió, claro, pero siguió vomitando vesos: "Rojo a los muros / verde al oscuro
sillón del comedor / y un poquitito de azul celeste / aquí en mi corazón".

Pestañó de vuelta y bostezó. Ella no era ella y el del teléfono tampoco era él.

flor dijo...

¿y el gran truco?