miércoles, marzo 10, 2010

Logorama

Guerra de Marcas. Me dió miedo.
Muy bueno.



EH


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Intervengo este post para no pisar a Euge, y para ilustrar mi propia experiencia con el tema Oscar. Estuve craneando la posibilidad de escribir sobre el triunfo de "El secreto de sus ojos", y de todas las pelis argentinas que me gustaron más (Nueve Reinas, El Aura, Un Oso Rojo, Leonera, Copacabana...) pero alguien se me adelantó. Y me sentí tan identificado con el texto que decidí compartirlo. Como siempre -sabrán entender- es un comentario anclado en el deporte. Disculpas a Euge. Ahí les va:


"Soy apenas un espectador crítico, no un crítico; sin embargo me produce un violento crujido estomacal (perplejidad, fastidio, incomprensión ante el gesto solidario del público) que el “Secreto de sus ojos” exhiba la venganza y la justicia por mano propia en su versión más perversa y abyecta como una forma aceptable (¡dignísima! ¡heroica!) de la pasión romántica. Como misión de un enamorado. Patada desde atrás. Para colmo, solapada, engalanada como caricia, piel de cordero para el lobo. Roja directa y perpetua para ese defensor.

No hablo de gustos, de preferencias genéricas. Ni siquiera de las debilidades del guión (la mirada de un fulano en una foto da pie al esclarecimiento del homicidio). Hablo de un lastre ideológico que la convierte en una película fallida, por decir poco. Su visión del amor y la justicia oscilan entre la candidez, la temeridad y el insulto. La narración avanza empecinadamente en contra de todas (todas, eh) las conductas de las víctimas directas o indirectas del terrorismo estatal, quienes sólo volvieron a enfrentar a sus verdugos en el ámbito de los tribunales. ¿Por qué?

Pues bien, para retomar el hilo deportivo de este espacio, me queda agregar, como Bochini al cabo del Mundial 86, que no me siento campeón por este gran batacazo argentino."


Alejandro Caravario, en ESPNdeportes.com. El artículo completo en este link: http://espndeportes.espn.go.com/futbol/copa-mundial/nota?id=984424


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Ahora yo (perdón euge) porque el otro día cuando dije que no me había gustado la película y di mis razones, me recomendaron este artículo que escribió Fernando Martín Peña, uno de los tipos que más sabe sobre cine en Argentina, para La mujer de mi vida.

Y me pregunto cómo es que una peli como Crónica de una fuga, que es infinitamente más coherente y que está increíblemente filmada y concebida, no tuvo tanta repercusión en la sociedad. A mí me dejó temblando. ¿Es que no estamos preparados todavía para una visión certera?

flor.

El rasgo esquizo

Por Fernando Martín Peña

Cuando un éxito cinematográfico encuentra su clave en tranquilizar al espectador.

El éxito impresiona pero no necesariamente convence. El secreto de sus ojos es la película argentina más exitosa del año pero carece de la homogeneidad de otros films de Campanella (Luna de Avellaneda, El hijo de la novia o El mismo amor, la misma lluvia) hasta el extremo de alcanzar cierta curiosa esquizofrenia. Ésta es la primera vez que el director se aparta del excelente guionista Fernando Castets (el propio Campanella se ocupó de la adaptación junto con el autor de la novela Eduardo Sacheri) por lo que resulta tentador –aunque indemostrable– adjudicar los desajustes del film a esa ausencia.

El rasgo esquizofrénico más evidente es el choque entre la lógica del cine de género (el film intenta por lo menos dos, de manera simultánea: el policial y la comedia romántica) con las características de un contexto político muy preciso (la Argentina de 1974). Pero los géneros tienen reglas más o menos claras, definidas a lo largo de décadas de cine clásico, que desbordan el anclaje en esa realidad. Campanella construye sus personajes con la convicción arquetípica que le permiten la tradición narrativa clásica y el carisma de sus tres intérpretes principales, pero luego esos arquetipos chocan contra las exigencias del contexto. Si la acción transcurriese en un período más indefinido, el primer enfrentamiento idealista de Darín a los gritos contra los apremios ilegales propiciados por un superior negligente serviría para establecer los rasgos nobles del protagonista, recurso típico y legítimo del clasicismo que además propicia la identificación del espectador. Pero luego resulta que el propio Darín viola un domicilio ajeno, roba pruebas e interroga ilegalmente a su sospechoso, convencido de su culpabilidad sólo “por una corazonada” y Campanella trata casi todo ello con la ligereza de un paso de comedia, en contraste con la sordidez expresionista del episodio policial que Darín había censurado antes. Es decir que la ilegalidad policial es mala porque está perpetrada por gente innoble y fea, mientras que la ilegalidad de Darín es positiva, divertida y permisible. Harry, el Sucio también violaba la ley varias veces pero por lo menos algo le pasaba por dentro, porque al final tiraba la placa. Además, identificarse con él era incómodo, mientras que aquí Darín (y nosotros con él) ejerce la ilegalidad como quien comete una travesura.

No puede sorprender entonces, siguiendo esa lógica dislocada, que Campanella sostenga la noción de que las AAA se integraron sacando de las cárceles a asesinos y violadores, cuando la gran mayoría de esos individuos, así como los represores que vinieron después, salieron de la misma clase que ahora llena los cines para ver El secreto de sus ojos. Esa realidad es tan difícil de explicar y asumir que Campanella no lo intenta y prefiere inventar monstruos. Su público encuentra tranquilizador creer en ellos y retirarse de la sala persuadido, una vez más, de que los malos son los otros y las culpas son ajena

10 comentarios:

flor dijo...

En cuanto a las marcas sólo diré que cada vez me animo más a boicotear. cada vez quiero menos intermediarios. reconozco, tengo un asunto pendiente y es con los medicamentos, todavía me cuesta la cuestión genérica.

Anónimo dijo...

Buuuuu
No estoy de acuerdo.
Dudo mucho de que la intención del autor del libro en que se basa o del director sea glorificar la justicia por mano propia. Narrar una historia sobre un caso así no significa enaltecer esas conductas.
Con esa idea deberíamos reprochar cualquier tipo de expresión que se base en historias con personajes que ejecutan conductas reprobables. Nos quedamos sin la mitad de las pelis y libros.
Me quedo mejor con lo positivo. Se exhibe la impunidad que afloraba en la época que ya se olía a plomo. Me quedo mejor con el mensaje de la impunidad. Creo que por ahí venía la intención. Lo otro es una secuela.
fv

MeGalómano! dijo...

Me gusta el corto animado de Euge, con respecto al artículo creo que no estoy de acuerdo. En primer lugar quiero destacar que si bien la película ganó un oscar eso a mi no me importa, creo que todos sabemos que los oscar son una careteada terrible, mas allá de que este año, un poco (solo un poco) rompieron con su costumbre de dar premios a los que mas venden.
La película de Campanella y compañía es buena y punto. Es verdad que a simple vista no deja el mejor de los mensajes y que no tiene un final feliz y creo que eso es lo que entre otras cosas la hace buena. El hecho de que no tengamos el tan trillado final feliz y la justicia que por fin llega gracias a las instituciones que funcionan hace de “El secreto de sus ojos” una película que retrata una realidad que es muy nuestra. Y ¿Qué es el arte sino es un retrato de la realidad bajo los ojos del artista? ¿Cuándo uno entra a estudiar arte le dicen que tiene que tener buenos mensajes en sus obras? ¿El cine tiene por obligación transmitir buenos mensajes y valores? Yo creo que plantea una discusión moral, que a todos nos pone en la incomoda posición de saber que lo que vemos está mal y sin embargo no dejamos de sentirnos un poquito bien. Creo que el hecho de poder plantearnos esas cosas nos ayuda a hacer una crítica de nosotros mismos como personas y como sociedad. Y si tan desesperadamente buscamos que tenga un buen mensaje, me animo a decirles el que yo creo que es el mejor mensaje de la película: la violencia y la muerte no hacen más que generar violencia y muerte. Campanella nos muestra como de un acto monstruoso solamente puede surgir un monstruo. Me parece que no es un mensaje menor que se pueda pasar por alto fácilmente.
Después, los baches en el guión se podrán discutir y hasta me muestro de acuerdo con eso.
Saludos y perdón por la extensión.

Anónimo dijo...

No me convencen. ¡Por Dios, por que cargar con tantas responsabilidades al autor de una película! Por qué esa maldita idea de que la clase media es ingenua y compra cualquier chocolatín. Suena a elitista y snob criticar una expresión exitosa y popular por carecer de una integridad de respuestas o una profundidad de enfoque que jamás procuró. Son pretensiones que no les caben a ese género de película. Es como criticar al cubismo aduciendo que no se perciben los detalles de las facciones retratadas.
Es obvio que el personaje de Darín actúa mal. Ni hablar el de Pablo Rago. Es demasiado fácil darse cuenta y criticar, dándonos de impolutos, las transgresiones que cometieron. Pero, por favor, es una más de las tantas historias de ficción en donde los personajes no mean agua bendita.
fv

Anónimo dijo...

Muy de acuerdo con Seba.
fv

Unknown dijo...

La verdad es que no coincido con ninguno de los dos artículos, y che, los podrían haber metido en otro post, no es que me ofenda ni nada, pero no tienen que ver con el dibujito de las marcas, que pasa a ser una paparruchada al lado de esto.
A mi me gustó la película, por ahí no la analicé tanto desde el lado de "si la gente va a imitar esas conductas". Me parece que es un policial entretenido, con buenos actores y una historia que atrapa. Yo no sé de cine como saben la mayoría de los que comentan acá pero esa es mi opinión.
Tampoco me gustan los artículos que ante éxitos agenos tienen que encontrarles el pero, suenan hasta resentidos.
Pueden interesarnos o no los oscar´s, son pura cuestión comercial, lo que para el cine argentino no está mal, después de este tipo de premios, los cine del mundo exhiben las peliculas ganadoras y mucha gente tiene oportunidad de verlas, lo que me parece es muy bueno para el crecimiento de nuestro cine.
Que se yo.

Saludos
eh

Anónimo dijo...

Disculpas de nuevo, Euge, la verdad es que la asociación llegó por el Oscar, justamente: Logorama ganó como mejor corto animado y su creador dio quizá el mejor discurso de la noche ("Tardé seis años en armar estos 16 minutos así que pienso estar acá arriba con un largometraje dentro de 36 años").

En cuanto a la peli, no quiero ser reiterativo ni puedo decir mucho más de lo que refieren los artículos. Flor, te agradezco que hayas compartido ese punto de vista ya escrito por otro en otro sitio, y realmente me identifico MUCHO con las sensaciones que ellos grafican.

Ojo, no censuro el laburo de Campanella. La película me divirtió, claro, me encantó la escena de la cancha de Huracán (obvio, aunque tengo dos referencias futboleras fallidas y bastante evidentes, como el relato que dice Gringo Scotta, cuando el Gringo Scotta nunca jugó en Racing, sino en San Lorenzo).

Las actuaciones, memorables. El guión... no sé. No tanto. No me pareció, no me gustó. Y la verdad es que me parece que tiene una postura moral, la peli entera, un poco laxa. Me quedé con esa sensación cuando salí del cine, antes del éxito masivo que es la peli hoy.

Y quizá encontrar posiciones coincidentes extreme las conductas.

No lo sé, pero tampoco voy a pedir perdón por mi manera de ver la película. O una crítica, que -si me permiten- no puede obviar el objetivo moral para basarse en las virtudes técnicas. Digo, al menos tratemos separadamente las dos cuestiones.

Abrazo a todos.
P.

Anónimo dijo...

Bienvenidos los desencuentros.
Para usar términos futboleros, querido Pablo: lo que pasa en la cancha queda en la cancha
Saludos.
fv

Anónimo dijo...

Pablo, nadie te pide que pidas disculpas y no mi enojé ni cerca eh!
Respeto y valoro todo punto de vista y eso es lo que hace interesante este blog.
Está todo bien, igual yo aclaré, no sé mucho de cine por lo que tampoco puedo evaluar un guión.
Como dice FV, bienvenidos los desencuentros!

Vengo de ver "bastardos sin gloria", de Tarantino. Esa dá para debate. En muchas ocasiones tuve que mirar para otro lado y hasta sentí nauseas. Muy Tarantino!
Igual yo soy lo menos tolerante a la sagre en la películas.

EH

L>S>D>A dijo...

A mí "Bastardos..." me encantó. También puedo argüir que hay algunos problemas de guión (ejemplo: la voz en off innecesaria de Samuel Jackson para contar la historia del alemán prófugo), pero con Tarantino uno se deja llevar.

También, para establecer un poco de justicia al tema inicial del blog, el corto de Logorama es súper interesante como recurso, como idea. La historia, bueno, creo que también deja mucho que desear. Igual está genialmente logrado.

Me resultó extraño que su creador -francés- hiciera que sus personajes hablaran en inglés, y estuvieran en Los Ángeles.

Por otra parte -y en relación con Tarantino- hay algunas escenas que intencionalmente o no remiten de una manera MUY ESPECÍFICA a "Pulp Fiction".

El diálogo cuasi banal que tienen los dos policías en el auto es una especie de copycat de estilo, un homenaje bien logrado a las charlas de Travolta-Samuel Jackson que le daban sentido a esa película. Por otra parte hay un tipo que tirotea a una cafetería desde arriba de una mesa con una ametralladora (recuerden a Tim Roth) y una línea que se repite y no puede ser casual: "I'll kill every last one of you". Si le agregamos "mother fucker" cada dos palabras, es la frase que abre el disco de Pulp Fiction (en realidad, la última frase que se escucha antes de que arranque la música en el disco).

Pero bueno, "we see only what our mind chooses to see". Así que quizá no es culpa del francés, ni de Tarantino. Quizás es culpa mía.