domingo, febrero 28, 2010

tsunami de información

Ayer, sábado, me desperté a las 5.30 de la mañana. Encendí mi computadora, abrí el Word (quería escribir algo y volver tan pronto como fuera posible a la cama) y el Twitter. No esperaba demasiada actividad. Durante los fines de semana, mis contactos suelen ponerse más activos hacia el anochecer del domingo, pero ¿un sábado a las seis de la mañana? Resulta que me encontré con cosas como éstas:

Digamos que me desayuné con la noticia del terremoto, pero a esa hora, las seis, la cantidad y la manera en que se actualizaba la información, ya se había vuelto insoportable. Me abrumó muchísimo y eso que suelo tener twitter abierto buena parte del día los días hábiles (los fines de semana es otra historia). Así que después de un par de intentos a lo largo de la mañana decidí no abrirlo por unas horas. De verdad, nunca había visto tantos datos. Nunca tan rápido. Nunca en tan poco tiempo. Había nuevos tuits cada segundo: eran gestos de solidaridad, nuevos datos, quejas, comparaciones, datos de color, de todo...



Pronto llegaron noticias de que, colapadas las vías de telefonía celular, Twitter se había convertido en uno de los pocos medios a través de los cuales los chilenos podían comunicarse. Y se empezó -a las grandes cadenas les encanta aquello del "periodismo ciudadano"- a hablar de los "reportwiteros".



Además, usuarios de ustream y de justin.tv estaban trasmitiendo señales televisivas, Google ya había habilitado un servicio para buscar personas Para cuando se supo que había alerta de tsunami en la costa hawaiana, se habilitó una página que advertía minuto a minuto la situación y brindaba información útil. Además, desde la isla donde se graba la serie Lost, Jorge García (el actor que encarna a Hurley) avisaba, a través de su blog, que se había evacuado a un lugar más seguro y Dalton Cuse (productor ejecutivo de la serie) avisaba por Twitter que todo el equipo estaba a salvo.



Más allá de estos datos de color (alguno preocupado por la seguridad del elenco de Lost o sorprendido porque Luli Salazar se solidarizó desde su Facebook con "su amado" pueblo chileno), en un momento todos parecían hacer juntos la cuenta regresiva para el tsunami, que finalmente nunca llegó (por lo menos a Hawai).

Hacia la noche, la prensa televisiva chilena (señal a la que accedí vía justin.tv) repetía una y otra vez la importancia de Twitter a la hora de mantener las comunicaciones mientras el servicio de telefonía celular seguía colapsado. A eso de las 12 de la noche argentina llegaban noticias poco creíbles acerca de un periodista que había sido salvado gracias al uso de la aplicación.

No sé si tengo un balance para hacer, no sé si cabe una conclusión y si puedo elaborarla y creo que menos amerita un juicio. Lo único que sé es que, a priori, me impactó por un lado el rol que puede jugar la 2.0 en una tragedia y por el otro, la cantidad de información que son capaces de concentrar.

f.

2 comentarios:

MeGalómano! dijo...

Completito el post Flor. Ayer me sorprendieron muchas cosas similares. No tengo tele porque se me quemo el día de la tormenta, pero lo poco que estuve en la pc vi que muchos medios destacaban ese tipo de cosas. Por otro lado me tome el trabajo de ver medios de países latinos que en situaciones normales se declaran enemigos de los chilenos y me sorprendió (o no tanto) ver que muchos ponían la noticia del terremoto como algo menor.
Saludos!

Anónimo dijo...

Interesante f.

EugeH