sábado, febrero 25, 2006

Cuando le pedís que lave el guardapolvo de tu hijo, querés que quede bien blanco. Y cuando le pagás el sueldo, ¿se lo pagás en blanco?

Lo había escuchado en la radio unas cuantas veces y sabía que algo no armonizaba en la semántica de esas pocas palabras con pretendido "punch" propagandístico. Dedicó entonces unos segundos a indagar en las razones de la disonancia percibida. Como no llegó a ningún puerto, se parapetó en la lista de pendientes y fue al mercado a comprar papel higiénico de a cuatro y unos repuestos ABC1 para la maquinita de afeitar ABC1 a la que se le habían gastado los repuestos ABC1. Y yerba, también necesitaba yerba.
–¿Medio o un kilo?
–Depende.
–¿Depende de qué?
–Depende.
–Te parecés al de Jarabe de Palo… dale, cantate una que sepamos todos.

Sumó diez puntos en la Discoplus y se dio cuenta de que estaba enojado.

Discutió con su seso.
–Es nada más que un aviso institucional –dijo el portador de la decena de puntos en la Discoplus.
–Estás perdiendo tu capacidad de cuestionar lo cotidiano... te desconozco –atacó el voluptuoso gris rosáceo.
–Dame una pista, no te hagas el estrecho.
–Penoso… tan orgulloso estás de mí y tanto debo sufrir yo por vos, salame.

La cosa parecía haber adquirido un ribete beligerante.

–Mirá que largo a Marechal y a Mann y te leo en voz alta El alquimista, ¿eh? –se defendió con zarpazos de ahogado el de la Discoplus.
–Sos un arrogante... me voy. Llamame luego.
-¿Luego de qué?
–Luego de que te hayas preguntado cuántas son hoy las madres que mientras envían a sus hijos a escuelas estatales (con guardapolvo blanco) pueden darse el lujo de tener a una mujer que lave, planche, limpie y cocine en sus casas. Y luego de que derives de allí hacia un pensamiento sobre la contradicción que puede suponer que esas mismas madres que mandan a sus hijos a escuelas que requieren de guardapolvos blancos y estatales sean las que efectivamente trabajan para otras madres que envían a sus hijos a escuelas que requieren de uniformes coloridos y privados. Y, finalmente, luego de que puedas concluir que ese aviso con “punch” le está diciendo que debe pagarle en blanco a su “muchacha” a la misma mujer que es la “muchacha” de aquella que no manda a sus hijos a escuelas guardapolveadas y estatales, sino a las uniformadas y privadas; y luego de que, por lo tanto, concluyas en que ese aviso es de lo más pueril que has escuchado en estos últimos años.
–Aaaahhhh… pero es un poco rebuscado –comentó el de la Discoplus con decena.
–Imbécil –escupió el seso antes de huir con paso de murga y mueca egregia.
–¿Querés un mate? Es de yerba con palo… ¡Hey! ¡Ché! ¡Pará… que empieza marzo! ¡Mirá… te compré Criollitas!
–No seas bajo… eso te lo afanaste de Bendecida.
Y la murga se apagaba ya lejos, lejos.
–¡Ché!
–…
–Carajo… ¿y ahora?


NS

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Tenía ganas de escribir despues de meses de mi ausencia. Pero despues de leer "Bendecida" y este posteo mejor no no lo hago...

Anónimo dijo...

Creemos recordar que el pseudónimo completo solía ser "La abogada del diablo".

Por favor, escriba libremente y a conciencia, m'hija. Y si puede dar su verdadero nombre, tanto mejor para este espacio honesto y para los poquísimos humanos que coincidimos ocasionalmente en él.

Estoy en condiciones de afirmar que no hay gentuza demasiado peligrosa aquí.

La saludo conforme a la legislación diabólica vigente,

NS

Anónimo dijo...

ya va... ya va...

Anónimo dijo...

La de Jarabe de Palo es:

"Depende,
de qué depende
de según como se mire todo depende"

O algo similar.

Vos reíte, culturosa. Pero "Escenas de la vida posmoderna" es un libro entretenido que me hizo pensar. Y no me siento mal por admirar a quien escribe aquello que es más o menos evidente con un análisis propio. Yo estoy muy lejos de poder lograrlo. Ella lo logró.

En cuanto al blanco: había algo en esa publicidad que me hacía mirar hacia el costado, acomodarme en el asiento, carraspear. Pensé, en algún momento, que era justamente esa la intención del anunciante: incomodar como táctica de rectificación. Pero yo no tengo empleadas domésticas ni de ningún tipo.

Es extraño que alguien decida lanzar con ánimo persecutorio un aviso institucional. Menos extraño, en todo caso, que avisar sobre deudas impositivas a la salida de los hoteles alojamiento.

En esta cuestión entiendo a Natalio y a su alter-Natalio (el de la Discoplus -que para mi debería ser Discoplús-). Creo que el mensaje organizado y estructurado lleva a la aceptación o negación organizada y estructurada evitando el análisis. La puesta en escena le da realidad a una situación poco probable. Invita a la modorra, a la Discoplús.

Acá encontramos un buen despiece. Quizá un poco enroscado. ¿Por qué el mensaje que se brinda? No me parece que sea para levantar el status socioeconómico de la devaluada escuela pública. Tampoco para asimilar con sorna el modelo establecido. Quizá haya que buscar en la incapacidad o en la impericia la falla identificatoria del modelo. O pensar, simplemente, que fue llevado a cabo por quienes sí envían a sus hijos a un establecimiento estatal y a su vez tienen empleadas (porque parece claro que no pueden ser empleados) domésticas.

No quiero atiborrar.
Después sigo.

Anónimo dijo...

L>S>D>A: muy buenas preguntas y/o hipótesis.

Anónimo dijo...

En los noventa, la DGI/AFIP lanzó un aviso que sepultó con cinco palabras 2.500 años de retórica y poco más de 60 años de estudios psicosociológicos sobre los factores a tener en cuenta para lograr el cambio actitudinal de un sujeto en situación sociocultural.
El aviso decía: "No le robe al Estado".

Anónimo dijo...

2. ¿Cuál? / ¿Está comprobado o es una hipótesis?

3. Sí.

Anónimo dijo...

Carnaval toda la vida, y tutá- tutá-tutá (o pepé-pepé-pepé).

Anónimo dijo...

Modifiqué el subtítulo del blog.
Me harté de ver mi apellido allí.

Anónimo dijo...

¿Qué post te indignó?