lunes, octubre 18, 2010

GRANDIOSO

Facebook y el fin de los "ex"
Por Carolina Aguirre
Especial para lanacion.com
Lunes 18 de octubre de 2010


Hace poco, dos amigos se divorciaron. Me lo contó una conocida en común y lo confirmé por Facebook cuando vi que en donde antes decía "casado" ahora no había nada. Como se consideraban dos personas sabias y tenían dos hijos en común, decidieron seguir siendo "amigos" y tomarse la ruptura no como una pelea sino como "una bifurcación en sus caminos". O algo así le dijeron a todo el mundo.

Unos meses después, sin embargo, él empezó a salir con otra chica. Por discreción no habló del tema ni siquiera con su familia, pero su nueva novia (que también estaba en Facebook) subió las fotos de su cumpleaños, lo etiquetó en eventos a los que fueron juntos, habló de él en su timeline de Twitter, e incluso puso una foto de ella sentada a upa de él en su perfil.

Desde entonces, mi amiga pudo seguir toda la nueva vida de su ex marido como si la estuviera viendo en la tele. Aunque no lo buscara, su ex se le aparecía en las actualizaciones de Facebook todos los días. Leía los mensajes de sus colegas emocionados con la nueva pareja, los de la chica comentando lo que habían visto juntos en el cine, o de los parientes que él le había presentado el fin de semana anterior. Cada vez que la nueva novia lo etiquetaba en algo, automáticamente salía en su perfil: " Nueva novia etiquetó a Ex marido en una foto", " Nueva novia dice que le gusta esto", " Ex marido dice que le gusta lo otro", " Nueva novia es una gata. ¿Qué clase de animal serías tú?"

Podría haber cerrado su cuenta, es verdad, pero la tentación de hacer click y mirar era tan grande como la angustia que venía después. Tampoco tenía muchas alternativas. Quedaba mal bloquear al padre de sus hijos (¡que también tenían perfil de Facebook!) y no tenía ganas de ser una ex mujer despechada, así que se aguantó en silencio verlos besarse en el cumpleaños, leer los comentarios románticos de ella, y ser testigo de todas las salidas que registraban en foto.

Con el tiempo, mi amiga empezó a pasar noches enteras frente a la notebook, con una copa de vino en la mano, recorriendo las mismas fotos en busca de detalles para hacerse malasangre. Fueron de camping. De viaje a Colonia en fin de semana. La ayudó a mudarse. Le llevó el desayuno a la cama el Día de la Traductora. Todo, en su cara, todos los días, como una trompada en loop que no terminaba nunca.

Facebook es, no sólo una red social, sino una máquina del tiempo. Podés viajar a tu infancia y ver lo hecho bolsa está tu primer novio, comprobar si fracasaron los matoncitos de la secundaria, recuperar parientes lejanos, o adelantarte y averiguar datos sobre una persona que van a presentarte el próximo fin de semana para salir.

Facebook está sólo en presente. Las ex parejas, los ex jefes, los ex amigos están siempre ahí, saludando en las fotos, en los eventos a los que estás invitado, en los muros de tus conocidos. Como Terminator, no desaparecen, no se los traga la tierra, no dan nunca el portazo. Viven volviendo, siendo, existiendo detrás de cada aplicación, de cada click, de cada juego, aunque afuera de la computadora ya no estén.

Las redes sociales hicieron el "hasta nunca" imposible. ¿Cómo no desterrar de tu vida a alguien que tiene tus mismos contactos si ellos le hablan todo el tiempo? ¿Cómo dejar atrás los recuerdos de un ex que coincide en todas tus preferencias, que se suscribe a las mismas páginas de música, que dice cosas inteligentes en su perfil? ¡Si está ahí, a uno o dos clicks de distancia, en el muro de un viejo amigo en común!

Afuera, en el mundo real, quizás la gente se separe y nunca vuelva a verse. El novio que te deja para irse a vivir afuera no existe más. Se sube a un avión y está en otro país, hablando otra lengua, a quince mil kilómetros de distancia, con otro número de teléfono, otra dirección, otros conocidos. Adentro de Facebook, para bien o para mal, ese novio viajero es tu vecino para siempre.

Carolina Aguirre se recibió de guionista en la Escuela Nacional de Experimentación y realización cinematográfica (ENERC) en el año 2000. Es autora de los blogs Bestiaria (que se editó como libro bajo el sello Aguilar en 2008) y Ciega a citas que además de transformarse en un libro se transformó en la primera serie de televisión adaptada de un blog en español.
Colaboró con diversos diarios y revistas como Joy, Crítica de la Argentina, In, Metrópolis, Gataflora, Ohlalá y La mujer de mi vida.
Como guionista escribe para televisión y publicidad en canales y productoras como Pramer, Promofilm, Mandarina y Camilo Ad Hoc.
Actualmente es columnista del programa Mañana es tarde, en Radio del Plata AM 1030 y en su blog Wasabi , en Planeta Joy . Se encuentra trabajando en su próximo libro, que saldrá directamente en papel a fines del 2010.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1315912

*NS


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que es lo mismo que vivir en círculo chico, donde es inevitable enterarse de lo que hace tu ex, o cualquiera. La comunidad del chisme virtual. Con el plus, de poder compartir cosas copadas como videos, textos y esas cosas y porque no, de mostrarse para muchos que no pueden pagar la publicidad tradicional.
FB es una grande y perversa idea, como tantas otras.

Sugerencia, hacer una limpieza de vez en cuando nunca viene mal.

EugeH

flor dijo...

A mí, la verdad mucho no me interesa la literatura blogger y menos lo que se llama chic-lit (y Carolina Aguirre se inscribe en las dos categorías), pero el artículo está bien escrito.

Igual, si te separaste y el otro tiene fb, bloquealo.


pd. ¿alguno tiene problemas con los tildes en los comments?

Anónimo dijo...

Sí Flor, la verdad que a mi tampoco me copa mucho la literatura Blogger, pero creo que más que nada por que dejó de ser algo original.
No, no tengo problemas con los tildes, sólo lo que me como yo.
eh

L>S>D>A dijo...

Me encantó y creo que suscribo en un 93 por ciento.

No tengo Facebook.

Anónimo dijo...

Después de leer esto me dan ganas de irme de facebook. Igual por más que lo desbloquees si tienen amigos en común lo ves igual en las etiquetas.
Pero es dificil bajarte de Facebook. Hoy ya casi no existen albumes de fotos fuera de lo que es digital, ni invitaciones de eventos que lleguen a tu casa, ni cadena telefónica para informarte de algo, y ya ni se usa el msje de texto del celular porque te pueden escribir por facebook. En fin...se puede vivir igual sin facebook, pero se hace dificil "bajarte". Y es entre comillas porque por más de que te bajes tu cuenta facebook sigue existiendo y con tan solo entrar nuevamente te aparecen no se cuantas notificaciones y decis: "uy, vuelvo?"

Agustina M.

Anónimo dijo...

Perdon quise poner "Igual por más que lo bloquees"

Y otra cosa, es imprescindible manejar aunque no nos guste este tipo de redes sociales por lo que estudiamos y sobre todo porque lo piden en los trabajos, otra razón más para dudar en bajarse de estas redes sociales. Todavía no instigué a Twitter, pero en algún momento lo voy a tener que hacer. Y así sucesivamente... hasta que termine en un campo para disfrutar los últimos días de mi vida sin saber nada de nadie :P

Agustina M.

flor dijo...

Por supuesto, lo que hay superar es el morbo, pero no saber nada del otro ayuda a separarte. Yo no entiendo cómo hay parejas que se separan y hablan por teléfono. La única vez que me separé decidimos no hablarnos más desde el minuto en que nos separábamos, no saber nada del otro y lo logramos durante dos meses hasta que él me mando una revista en la que trabajábamos y yo le mandé un mail que era sólo el subject que decía: “gracias”. De eso pasaron 7 años. Hace 8 años que estamos juntos.

Cuando trabajábamos en esas revistas a mí me llamaban “Franco Bagnatto” porque encontraba los contactos de hasta el más ermitaño y si no lograba contactarlo, el ermitaño misteriosamente y de la nada me escribía a mí. Esa característica me persigue hasta hoy. Che, flor, vos que siempre encontrás a la gente, ¿no me ayudás a buscar a tal que tengo que hacerle una entrevista? Y por supuesto no sólo me sigue para el trabajo, pero en la vida, pero aunque me cueste sé que hay que establecer un límite hay lugares en los que no puedo meter la cabeza, porque el que busca, encuentra y hay espacios privados, espejos que no se pueden romper.

diego dijo...

borron y cuenta nueva.
el que no quiere ver no ve.
hay que ser valiente.
además es lo más sano.
más que morbo, es sadomasoquismo.