
Por un designio autoimpuesto, en estos meses estoy leyendo un poco más. No quiero apabullar, así que sólo voy a nombrar autores y títulos que pasaron por mis manos este último mes. Después me voy a detener en uno. Quizá en dos.
La nieta del señor Lihn – Philippe Claudel
El disparo de Argón – Juan Villoro
Una mujer en la luna – Milena Agus
El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin – Alessandro Baricco
El club Dumas – Arturo Pérez Reverte
Diría que, en orden de aparición, me gustaron: nada, un poco, bastante, un poco, poquito, muchísimo e inimaginablemente mucho.
Obviamente, quiero hablar de lo que más me gustó. En principio, El Club Dumas. Mi inquietud por el libro nació desde una duda de Natalio: "¿Qué se puede leer de Pérez Reverte?". Fui y le pregunté a mi librera, pese a la noción que tenía de la existencia de la película. La novela es impecable. La peli, que via a continuación, no tanto. Y el encanto del libro radica justamente en que tanto la trama como la estructura intertextual (tanto en términos de Dumas como en el coleccionismo de libros de artes oscuras) es más rico y está mejor fundamentado. Básicamente, en la peli, que se llamó la novena puerta, Jonny Depp se hace cargo de un libro. En El Club Dumas, Lucas Corso se hace cargo de dos. Y es justamente el cruce perpetuo entre historias lo que hace de esta novela un best seller tan legible y maravilloso. Lo recomiendo incluso a los que vieron la peli (como si fuera poco: el final cambia).
Ahora, la frutilla del postre vital. Hablo en segunda persona y uso el apelativo para decir, Natalio, que este libro tiene que estar en el programa de AOP (y de paso te agradezco -no lo hice- por introducirme al Club Dumas, la locura llama a la locura). De alguna manera, mintiendo, inventando, relocalizando, ajustando. Tiene que estar. Tenés que insertarlo.
Baricco, como siempre admito, es una debilidad literaria. En este caso, se manda un ensayo por entregas en un diario (La Republicca) acerca del cambio de paradigma. Él no lo llama así, lo llama, con más sutileza, la mutación. Y habla de Los Bárbaros. Se vienen los bárbaros. Nos invaden. Cambian cosas y las hacen de esta manera.
Para no caer en el núcleo central de la cuestión, Baricco aborda lo que llama "aldeas periféricas" que están siendo saqueadas por los bárbaros: el vino, el fútbol y los libros.
Concluye, entre otras cosas, que una masificación a partir de un desarrollo tecnológico -que a su vez implica el alcance masivo de lo que hasta el momento era exclusivo-, y la simplificación de un lenguaje que hasta el momento era erudito son las características fundamentales de la barbarización de la cultura.
Claro, también usa una palabra que a mí me gusta mucho: espectacularización. Según él, cada uno de los elementos analizados, incluso el vino, cede ante una noción de inmediatez espectacular en desmedro de lo que el romanticismo valoraba: el renacimiento del alma restablecida después de un sufrimiento. Esta espectacularidad es buscada adrede para atraer a públicos mayores, para satisfacerlos sin mayores demanadas en retorno.
Ojo, lo mejor que tiene el libro es su ausencia de prejuicio. Primero, porque aborda fenómenos de cultura popular tanto como literarios o musicales. Segundo, porque plantea desde el inicio que Beethoven, por ejemplo, fue un bárbaro en su tiempo. Es decir: no usa esta palabra para juzgar sino para identificar una revolución (o evolución) social en curso.
Impecable desde todo punto de vista, bien pensado, bien escrito, bien fundamentado y entretenido para leer. Lógicamente, el libro dice mucho más de lo que yo pude decir de él. Se lo recomiendo a todos. Yo lo fui dosificando, un capítulo por noche, así, despacio.
No lo quiero terminar.
Saludos a todos.
9 comentarios:
De nada y gracias. El viernes hablamos, waka-waka.
NS
Otra vez, me convencés. Lo voy a leer.
Yo además de libros de Marketing y manuelaes de marca dedico mis noches a los caprichos literarios.
Leí Novecento, de Baricco también. Me gustó. Sutil, suave. Pero admito que esperaba un poquito más. Y ahora estamos con un poco de Cortazar.
Saludos, es de esos post que me gustan.
eugeh
Justo ayer me estaba preguntando que era de tu vida Pablo. Me gusta el post. Cuando logre aminorar el ritmo que traigo voy a intentar leer algo de todo lo que recomendás. Este año la verdad es que tengo una deuda conmigo mismo, no he leído mucho y normalmente para esta época del año supere ampliamente el promedio de lectura.
Suerte en el mundial, si lo ves al Diego decile que juegue con 3 delanteros. jajaja
Saludos!
Megalómano!
Te vas a Sudafrica!!!!!!!!!!!!!!!!!
Basura!!!!!!!!!!!
eh
Che, langosta, no podés leer tanto. No. Aunque, sí, yo soy extraña con la lectura.
¿te diste la vacuna a tiempo?
Me la di para ir a Perú, en 2005. Recontra a tiempo.
El objetivo del año es leer un libro por semana. El secreto es agarrar libros cortitos, como para no aflojar...
¿Qué vacuna?
Libros cortitos?
Meritorio, pero no descuide calidad por cantidad.
Yo prefiero los libros largos, sobretodo los buenos, que no me gusta terminarlos. Pero intercalo con cortitos.
Tené cuidado con los mosquitos!¿o no hay mosquitos en sudáfrica?
eh
Aclaro todo junto:
-la vacuna de la fiebre amarilla
-sí, hay mosquitos y hay malaria, con lo cual se pueden tomar pastillas para prevenirla. Pero en invierno y en Johanesburgo (a donde voy yo) no es necesario
-leo muchos libros al mismo tiempo, es la verdad. Mientras leo uno largo mecho con dos o tres cortos. Pero admito que miro más libros cortos que antes. Hay autores buenos que escriben poco, son una garantía: Baricco, Nothomb, Tabucchi, a veces Barnes. Feinmann no escribe corto pero se lee rápido, igual que Chandler o Haddon o Mariano Hamilton (que tiene un bizarro y gran policial).
Eso, creo que poco más. Saludos.
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