viernes, agosto 03, 2007

Pequeño apunte sobre la muerte

Ningún hombre debería enterrar a sus muertos. El hijo podría cavar su propio foso. La madre podría echarse tierra sobre sus ojos. El viaje es largo y la gente siempre es la misma. Hay un dolor que desarma. El viudo se traga los mocos. Los hijos se tragan los mocos. El viaje es corto y hay un dolor que te raja. El ritual se repite una y otra vez. Ahí están los que quieren irse con ella. Ahí van los coches largos, fúnebres. Duelen la lluvia, el pasto mojado, las arcadas góticas, las blasfemias del cura, el rimel corrido, los saludos incómodos, los verdaderos abrazos. Ningún hombre debería escribir absurdamente sobre la muerte. Nadie está vivo hasta que se demuestre lo contrario.

3 comentarios:

Unknown dijo...

como que en algunass cosas no concuerdo. La muerte siempre mueve lo que menos uno imagina, solo que con efecto delay, por ende, es muy factible que en un primer momento sea pura fantasia. Pero cuando uno nota las reales ausencias ahi si que te quiero ver.
Sino esta el efecto domino, como me ha pasado, donde el muerto no te jode pero si te pesa el dolor de los que estan a tu rededor.

Anónimo dijo...

A mí me gusta. Me gusta cómo está escrito. Por otro lado, no habla sobre la Muerte, habla sobre la situación del entierro más bien, ¿no?

Blue dijo...

A mí también me gusta, sobre todo como le quita el velo a aquel penoso proceso del entierro. No sé, siempre sentí que el concepto de muerte estaba mucho más ligado a las arenas del tiempo que a la tierra del cementerio.