miércoles, noviembre 29, 2006

Como dice el Discovery

No hace demasiado calor. Un 22, 23, 24. Son las nueve de la noche y corre aire. El criiiicr de los murciélagos se me viene y se me va. Curioso lo del radar. Como que fueran a entrarme y como que no. Deben estar cazando mosquitos o cascarudos o lo que carajo coman al vuelo. La ventana está abierta y yo sentado y escribiendo otra vez. Bermudas, alpargatas y en cueros. No hace demasiado calor, pero calor hace. Ojalá el radar les funcione como dice en los documentales del Discovery. La ventana está abierta, hace calor y yo escribiendo con mi tenue corpulencia al desnudo.

Estás cada vez más parecido al abuelo.
¿A tu papá?
Sí.
¿Por qué?
Tenés el mismo cuerpo, el mismo torso.
No; él era gigante, yo soy mínimo.
No; así lo veías vos.
No; él era un gigante en serio, yo salí chiquito.
Sos igual.
No.
Sí.
Cuando me llevaba en el tractor me caía de sus rodillas, y sus manos eran así de grandes (traza un rectángulo imaginario de 30 por 50 con las manos).
…
No llores, mami.
…
Mamá, no llores.
El abuelo también hacía eso…
¿Qué?
(Mamá traza un rectángulo imaginario de 30 por 50 con sus manos).


Hoy hubo asueto administrativo en la facultad. Cuando hay asueto administrativo no hay que ir a la facultad, porque no hay administrativos. Y si no hay administrativos los académicos no pueden (podemos) trabajar en la facultad. Delicias del botín de la clase trabajadora. Cuando hay asueto administrativo los académicos trabajan (trabajamos) desde casa y a través del correo electrónico. Agujeros negros de la era tecnotrónica. Pero hoy, que hubo asueto administrativo en medio de la era tecnotrónica, hoy, justo hoy, el “sistema se cayó”. Los académicos no pudieron (pudimos) trabajar desde casa. El sitio de internet necesario para el trabajo hogareño está averiado hoy. Enter y “error XXPWT3075029”. Las esporádicas satisfacciones de la era tecnotrónica.

A las ocho de la mañana prendí la hornalla para poner la pava y cayó una gota de grasa del extractor al lado de la hornalla. La gota era negra y horriblemente sólida en su liquidez. Epa. Habría que limpiar esto algún que otro día. ¿Cuándo? Enter y “error XXPWT3075029”. Aprovechemos a limpiarlo hoy. Mucha lavandina y esponjas. Cosa a respetar es la grasa. Asquerosamente sólida en su liquidez. Resistente, rebelde, urbana. Serú Girán tenía razón.

Ya está. ¿Y ahora? Leé. ¿Qué? El libro que te regaló Pablo. Pablo está en Rusia. Hace frío en Rusia. Acá hace calor, no demasiado, pero calor hace. Leé.

Antes de irse, Pablo me preguntó por mail si había agarrado el libro. Le dije (con honesta honestidad) que sólo había leído dos páginas. Poderosas dos páginas, pero sólo dos páginas. ¿Y ahora? Afeitate, así ganás tiempo para mañana. Me afeité. ¿Y ahora? Leé. Agarrá el libro que te regaló Pablo que está en Rusia.

Como había terminado de limpiar el extractor y tenía las manos ardidas por la Ayudín y la cara sin pelos y seguía con enter y “error XXPWT3075029”, leí. Agarré el libro que me ragaló Pablo que está en Rusia y volví al inicio (total, eran sólo dos páginas, poderosas páginas, pero sólo dos páginas). Así que leí.

Empecé de parado (costumbre de años, leer de parado). Me cansé de leer de parado y seguí sentado. Puse la pava (ya no caía grasa) y leí sentado y tomé mates. Me empezó a doler el cuello por leer de sentado y me tiré en el colchón sin sábanas (ayer llevaste las sábanas al lavadero, ¿por qué no fuiste a buscarlas hoy? Porque tuve que limpiar el extractor que chorreaba grasa, porque me olvidé de sacar plata para pagarle a la rubia regordeta del lavadero, porque enter y “error XXPWT3075029” y me puse a leer, primero parado, luego sentado y luego en el colchón sin sábanas –que está en el suelo– y sin ganas, ni plata, ni convicción de ir al lavadero a buscar las sábanas para ponerle al colchón, y porque Pablo está en Rusia, y porque me dio fiaca).

Me leí el libro enterito, Pablo. Pablo está en Rusia. Cagate de risa mientras te cagás de frío en eso que se llama “Rusia”. Pablo, me leí el libro enterito no por sacrificio ni por obligación ni por (siempre fui menos que mi) reputación. Es que, Pablo que estás en Rusia, hasta el mate se me enfrió, hasta el almuerzo evité, hasta la persiana bajé cuando hubo tanto sol, hasta atrasé todo lo que pude la ida al kiosco cuando me quedé sin puchos, hasta la siesta deseada (esa de las tres o cuatro veces al año) evité. Pablo, que ya es tarde para ir al lavadero a pedirle las sábanas a la rubia regordeta. Claro que no tengo la plata pero el cajero me queda tan cerca como el mismo lavadero. Pablo, que son las diez de la noche y escribo esto y me muero de hambre, pero recién ahora, ahora que lo terminé y que no quiero haberlo terminado, me dio el hambre. Afuera deben estar cazando mosquitos o cascarudos o lo que cuernos coman al vuelo. Recién ahora hay afuera, Pablo. Cagate de risa y de frío, Pablo. Pablo, acá hace calor y allá (en eso que se llama “Rusia”) hace mucho frío. Cagate de risa, Pablo, pero más cagate de frío.

Yo en cueros sin sábanas con hambre con enter y “error XXPWT3075029” con un tipeo de bataclana y un libro enterito leído en un día en el que me batí a duelo armado de lavandina y esponja con la grasa del extractor que ya no chorrea y en el que dejé pasar la oportunidad de ir a buscar las sábanas para poner en el colchón del suelo y poder dormir esta noche en algo más que un poco de goma espuma con ácaros (¿también comerán ácaros?) y un libro que me regalaste vos que estás en Rusia y leído enterito en un día en el que no hizo demasiado calor pero calor hizo y que ojalá les funcione el radar como dice el Discovery.
Natalio Stecconi

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó.

Anónimo dijo...

Gracias Natalio. Por el texto, por el guiño.
Por dejarme ver que te desperté -indirectamente- las ganas de escribir algo de lo que te podés sentir orgulloso.
En este lugar que llaman Rusia, 28 horas más tarde el frío no viene de afuera.
Aunque pesa.

Abrazo.

Anónimo dijo...

Me gusto mucho el texto. Y pensar que cuando empecé segunda tenía la imagen de que Natalio era periodista...

Anónimo dijo...

Suele pasarme.