miércoles, mayo 17, 2006

Niña con buitre


Hace unos días proyecté en mis clases de AOP el powerpoint sobre imágenes mentales y construcción social de la realidad. Una de las imágenes de esa presentación es esta, la fotografía de Kevin Carter (Sudán, 1961-1994), premio Pulitzer a la mejor foto de prensa en 1994.

En clase hago un análisis muy elemental de la foto (el ojo del espectador que cierra el tríangulo, la posición del espectador como reflejo especular de la posición del buitre, la presencia del buitre como duplicadora del impacto que causa la nena por sí misma -mostrar la foto a alguien que no la conozca, tapar con la mano el buitre, ver reacción, develar el buitre, ver reacción-).

En otras clases estuve hablando sobre las condiciones de producción y recepción de los discursos sociales. Las condiciones no están en el discurso, pero lo determinan. En el caso de "Niña con buitre" hay una condición de Carter posterior a la elaboración de su discurso (foto) que potencia el campo de su lectura. Esa condición determinante del discurso está por allá abajo, en una pequeña cita biográfica. (Volver atrás, ver año de muerte de Carter y año de entrega del Pulitzer).

Así que vi la foto y recordé que no había puesto esa imagen aquí. Cuestión de condiciones.

NS
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En 1994, el genial fotógrafo documentalista sudanés Kevin Carter ganó el premio Pulitzer de fotoperiodismo con una fotografía tomada en la región de Ayod (una pequeña aldea en Sudan), que recorrió el mundo entero.

En la imagen puede verse la figura esquelética de una pequeña niña, totalmente desnutrida, recostándose sobre la tierra, agotada por el hambre, y a punto de morir, mientras que en un segundo plano, la figura negra expectante de un buitre se encuentra acechando y esperando el momento preciso de la muerte de la niña.

Al recibir el premio, Carter declaró que aborrecía esa fotografía:

"Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña".

Cuatro meses después, abrumado por la culpa y conducido por una fuerte dependencia a las drogas, Kevin Carter se quitó la vida.

(Fragmento extraído de
http://www.leedor.com/notas/ver_nota.php?Idnota=1303)

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta foto de alto impacto nunca deja de revolverme. No por la situación del fotógrafo suicida, que está lejos de conmoverme. Sino por la fuerza que tiene lo cotidiano cuando nos lo acercan con una imagen.
Jujuy y Sudán, Tucumán, Tierra del Fuego y Sudán. San Luis y Sudán. Estamos hermanados por la muerte y la ceguera.
Este muchacho hizo luz, movió nuestros cimientos, despertó lo inmóvil. Dio vida. Y lo hizo de la forma más difícil que existe: retratando la muerte.

Anónimo dijo...

Debo decir que, tanto en el momento en el que proyectaste las diapositivas el año pasado, como ahora mismo al verla nuevamente, me recorre un escalofrío por todo el cuerpo.
Esta foto representa sólo una mínima parte de lo que ocurre en todo el mundo. Creo que a todos nos conmueve y nos hace poner la piel de gallina, pero a veces no tomamos conciencia de lo que significa el hambre, la pobreza, el desamparo; simplemente porque no lo vivimos en carne propia.
Quizás es hora de pensar en el otro, aunque esté al lado nuestro, aunque esté a miles de kilómetros. No esperemos a que sea demasiado tarde.

Anónimo dijo...

es extraño como una fotografía puede explicar tanto con tan poco (no me refiero que una muerte sea poco), como puede expresar con pocos elementos una realidad tan cruda que es la de demasiadas personas como para poder decir que este mundo esta bueno

Anónimo dijo...

"Los dos están en la misma pose, los dos tienen el mismo color, pero uno tiene poder y el otro no..."

Espléndido.

Anónimo dijo...

Lo que escribió Flor es hermoso y excelente, como casi siempre.






















































Y prácticamente no coincido con nada, como casi siempre.

Anónimo dijo...

El poder de esta fotografia es increible... primero presenciamos a traves de ella la muerte de esta niña y luego, la misma fotografia llevo a este hombre a quitarse la vida. Esto me hace pensar en el INMENSO poder que tienen las imagenes sobre nosotros, sobre nuestra vida....
Increible.... No dejo de asombrarme cada vez que la veo...

Anónimo dijo...

me encantaría dejar de ser anonymus para bautizarme con algún nombre y pertenecer, en parte, a este espacio singular que da pie a diferentes debates de lo más interesantes.
aunque no se como poner mi nombre, espero que algien me ayude
No se si aún este a su altura pero lo voy a itentar

Anónimo dijo...

Luego de escribir un comentario, hay que seleccionar la opción "Otros" que está debajo del recuadro en el que se ha escrito.

Donde dice "Nombre" se puede escribir, precisamente, el nombre.

Saludos,
NS

Anónimo dijo...

Voy a contestarle a Flor con una palabra de Flor:
¿En qué disiento?
Uf.


Salud.

Anónimo dijo...

La palabra es uf, troglodita intransigente.

Anónimo dijo...

Solo debo acotar que fui parte de la majestuosa clase del Profesor Natalio Stecconi (si, no existen muchos otros calificativos)y que no solo es chocante observar la fotografía de Carter, sino presenciar el momento en el que fue expuesta. Dentro de un marco ameno y un ambiente alegre, las expresiones de cada uno de los alumnos cambiaron rotundamente al ver esta imagen. Creo que nos ocurre a todos, aun ya conociendo la fotografía, pero ver la reacción instantánea en los rostros de cada uno es aun más increíble.
Luego de un par de diapositivas, pudo volverse a este ambiente cálido en clase. Empero aseguro que cada uno de nosotros se estremece de sólo recordar esta imagen.
Saludos